Itzíar Elizondo. E-Mujeres
Itziar Elizondo. E-Mujeres
El articulista del mundo Salvador Sostres, un habitual de la mala baba mediática,
ha provocado una reacción en cadena en la red con motivo de la publicación
de un articulo en el que justificaba el asesinato de una mujer por parte de
su pareja.
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Con la renuncia de Zapatero a presentarse por tercera vez como candidato a
la presidencia del gobierno, cabe la posibilidad de que por primera vez en España
una mujer sea la candidata a presidenta. Ella es Carmen Chacón, ministra
de Defensa que, según leemos, estará en la pugna para ser la candidata
del PSOE junto a Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro de Interior. Todo
apunta a que este último es el favorito de los barones del partido. En
las primarias será la militancia quien tenga la última palabra.
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Lo dijo la escritora inglesa Virginia Woolf. “Me atrevería a aventurar
que Anónimo, que tantos poemas escribió sin firmarlos, era a menudo
una mujer”. Sin embargo, el libro que tengo delante lo firma Anónima
de forma voluntaria. Ella esconde su nombre para mostrar sin escrúpulos
ni autocensuras la violencia que sufren las mujeres en la guerra. Una mujer
en Berlín (Editorial Anagrama) da cuenta de una humillación colectiva
silenciada.
Itziar Elizondo. E-Mujeres
Celebramos el 8 de Marzo. El estribillo mediático anual nos pone el
foco, aunque el resto del año apenas seamos noticia salvo en lo que respecta
a la violencia de género (y sólo a partir del asesinato de Ana
Orantes en 1997). La escasa presencia de mujeres en los medios de comunicación
como fuentes, como articulistas y como personas activas socialmente que generan
noticias es una forma de micro-violencia simbólica.
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¿Van a ser las mujeres las que derroquen a Berlusconi? Italia se ha
convertido, para vergüenza de muchas y muchos ciudadanos italianos, en
un parodia, en un reality-show de baja estofa, tan del gusto del magnate televisivo
que gobierna el país. Al primer ministro le gusta ser el capo de una
Italia convertida en un programa de televisión.
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Desde que vi tu rostro en la tele no he podido dejar de pensar en ti. Tu pavor,
tus ojos espantados, se imponen desde entonces en los centros y en las esquinas
de mi cómoda existencia occidental.
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Primero fue Túnez, luego Argelia y ahora la ola de indignación
ciudadana se ha extendido a Egipto que por su historia, dimensión territorial
y situación geoestratégica tiene un calado, si cabe, mucho mayor.
Hay varias cuestiones llamativas. Una que nos concierne a nosotros, ciudadanas
y ciudadanos occidentales, es que Occidente ha mirado hacia otro lado durante
todos estos años.
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qué desvelo con el velo. No es sólo que se proyecte en él una amenaza a nuestras conquistas. No es sólo que hablemos de velo cuando en realidad la polémica (otra vez) surge por el uso de un pañuelo, el hiyab, que no es un velo strictu sensu sino un distintivo cultural, que no incapacita a las mujeres para realizar cualquier actividad normal. Un pañuelo en un aula es un pañuelo, aunque en una pista de atletismo en la cabeza de una corredora huele a otra cosa. Reconozco que frente al hiyab (que no es el nigab, ni el chador ni, desde luego, el burka) tengo mis dudas.
El premio de periodismo Julio Anguita Parrado, que otorga el Sindicato de Periodistas de Andalucía en homenaje al periodista fallecido en Irak hace siete años, acaba de ser otorgado, a la periodista catalana Mónica Bernabé que trabaja en Afganistán. En su discurso de agradecimiento, la galardonada recuerda que el actual régimen está en manos de los señores de la guerra fundamentalistas que tuvieron aterrorizado al país entre 1989 y 1996, y que se posicionaron en el poder cuando las tropas internacionales derrocaron al régimen talibán.
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La Bolsa, ese lugar donde los hombres gritan (rectifico: gritaban, cual apostantes en un partido de pelota, porque la atmósfera gesticulante de hace unos años ha cambiado con la irrupción de las tecnologías) siempre ha parecido un santuario del dinero separado de la vida. Bien cierto: la Bolsa o la Vida, y no sólo porque esa furia compradora tuviera (y siga teniendo en versión tecnológica) toda la pinta de un mangoneo legal. También porque en medio de ese griterío especulativo no asoma/ba el horizonte de la vida y su verdadera riqueza: las personas, las empresas, el trabajo.