Skip to content
31/10/2014

Es momento de pararles los pies.

Versión para impresiónSend by emailVersión en PDF

Nadie puede negar a estas alturas la importancia sociopolítica que va a tener esta semana.

Hoy en Andalucía y Asturias se está jugando un cambio de modelo de gestión. Y decir cambio no quiere decir mejorar, al menos en Andalucía porque miedo me da que gobierne el PP con Arenas como candidato que ya ha expresado en campaña que quiere devolver a las mujeres a sus casas para que se dediquen a cuidar de sus familias. En plenos albores del siglo XXI y con este discurso!!!...Sin palabras.

Además y en el conjunto del estado hay convocada una huelga general para el próximo jueves día 29.

Esta huelga general es necesaria hacerla por dignidad en primer lugar. Por dignidad personal y colectiva. Porque se está jugando un modelo social en donde algunos derechos de ciudadanía se pueden perder. Con la reforma laboral impuesta por el PP se recortan derechos en todos los ámbitos, pese a que esa parte más oscura, la maquillan con la justificación de la creación de empleo. Tengo casi cuarenta y ocho años es estoy harta de escuchar ese discurso. He secundado todas las huelgas generales que se han convocado desde mi entrada como limpiadora de un instituto, al mercado de trabajo. Y en todas las reformas que han motivado esas huelgas se ha dicho lo mismo: es necesario crear empleo.

La gente que ya tenemos unos años y que nos hemos pasado media vida luchando por los derechos propios y ajenos, sabemos los que estas medidas esconden: la posibilidad de liberalizar y desregular el mercado de trabajo y por tanto acabar con los derechos que tan duramente han constado de conseguir por parte de miles de personas que cada día han (hemos) hecho de nuestras creencias en una sociedad mejor, una forma de vida.

Ahora toca demostrar quienes somos como sociedad y lo que nos importa el futuro de nuestros derechos y los de quienes vienen detrás.

Toca plantar cara al liberalismo más feroz y decir basta. Hay que pararles los pies porque, como rezan las consignas sindicales, quieren acabar con todo y hemos de impedirlo.

Ahora toca dar la cara y no esconderse detrás de los argumentos de siempre o de los nuevos con aquello de : ahora no es el momento de hacer esta huelga.

Si ahora es el momento de hacerla. Es el momento de exigir justicia social. Es el momento de exigir igualdad. Es el momento de exigir respeto. Es el momento de exigir reparto en los esfuerzos por salir de esta crisis que no hemos generado como clase trabajadora. Es el momento de exigir a las grandes fortunas que aporten su parte para salir de este pozo llamado crisis. Es el momento de exigir a la Iglesia que pague sus impuestos como los pagamos el resto de ciudadanas y ciudadanos que trabajamos cada día. Es el momento de parar los desahucios de los bancos y de exigirles que revisen sus comisiones y sus beneficios. Es el momento de plantar cara a la patronal y de exigirles respeto a las negociaciones colectivas. Es el momento de exigir que no se recorte en la educación pública mientras se siguen hinchando las arcas de la escuela privada. Es el momento de exigir la paralización inmediata de la degradación de nuestro sistema de salud público. Es el momento de pedir explicaciones a quienes llevan años privatizando los servicios públicos para enriquecer más a un reducido grupo de especuladores. Es el momento de recordar que mientras se pagan millonadas por la fórmula uno en Valencia, se desmantelan los servicios sociales básicos o se pretende cerrar la biblioteca específica de las mujeres de la propia generalitat como ya hicieron con el Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia.

Es el momento de la verdad. Y toca ir a la huelga por compromiso social, por dignidad como decía antes, pero sobre todo, para que no acaben con todo y pararles los pies.

Rajoy prometió lo que no podía cumplir y ahora se está viendo. Vemos cómo su concepto de justicia social pasa por que los mercados y los mercaderes estén tranquilos, aumentando sus beneficios, enriqueciéndose todavía más a costa del trabajo de millones de personas que no tenemos más que trabajo, orgullo y dignidad.

Y hoy más que nunca siento orgullo de ser mujer, trabajadora y comprometida con aquellas causas que considero justas. Y esta reforma laboral impuesta es profundamente injusta. Mi dignidad de género y de clase no les permito que me la cuestionen y por eso secundaré la huelga y pediré a mi entorno que la secunde, porque es mucho lo que hay en juego.

Si con esta reforma laboral quieren estos del PP, como Arenas, devolvernos a las mujeres trabajadoras a nuestras casas para ocupar ellos los puestos de trabajo, lo tienen claro.

Si los gobernantes del PP pretenden despojarnos de nuestros derechos de ciudadanía como mujeres para imponernos sus modelos de familia y hacer más grandes todavía las diferencias existentes entre mujeres y hombres, se olvidan que somos más, sabemos resistir y luchar por nuestros derechos. De forma pacífica, como lo hemos hecho siempre. Pero pacífica no significa cobarde, que nadie lo olvide.

Si los dirigentes y gobernantes del PP pretenden imponernos, de nuevo tutelas y jerarquías sobre nuestros cuerpos de mujeres se van a encontrar con consecuencias que quizás no imaginan.

Nuestros derechos no se tocan.

Y como mujer trabajadora orgullosa de serlo iré a la huelga general del próximo día 29. Y espero que seamos muchas y muchos para poderles parar los pies a esta gente del PP que no entiende de justicia social más que para repartirse los beneficios del tipo que sean.

Ah!, y para acabar, como valenciana también iré a la huelga exigir que alguien le tapa la boca al descarado de Camps.

Ánimo y a secundar la huelga. Nos jugamos mucho, pero sobre todo nos jugamos el futuro.

Ontinyent, 25 de marzo de 2012

tmolla@teremolla.net

artefinal