Consuelo Catalá, Diputada socialista en las Cortes Valencianas

Consuelo Catalá dejó la presidencia de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) en el año 2000 tras ser elegida diputada de las Cortes Valencianas por el partido socialista. Enfermera de profesión, Catalá ha trabajado en el área de planificación familiar desde finales de los setenta y formó parte de los grupos pioneros que lucharon por la normalización de la prestación del aborto. Vinculada siempre a los derechos de las mujeres, la parlamentaria considera importante sacar el aborto del Código Penal.

Hay 25 mujeres llamadas a declarar, varios médicos detenidos y varias clínicas cerradas. ¿Por qué esta virulencia?

Pues hay unas elecciones generales a las puertas y una escalada de la derecha más ultramontana. El aborto es un tema muy sensible y que hace mucho ruido. De hecho, creo que la sociedad española se ha quedado sorprendida ante esta virulencia.

Daba la sensación de que se había normalizado. Pero parece que no.

Los 22 años de prestación del aborto en este país, con una despenalización parcial, se han normalizado a costa de la salud mental de las 100.000 mujeres que interrumpen su embarazo cada año. Es el supuesto al que se han acogido el 98% de las mujeres. En este tiempo se han abierto cada vez menos diligencias y se han archivado las que se abrían. Y de todo eso sólo eran conocedores los profesionales y las mujeres implicadas. Todo esto nos ha recordado la inseguridad jurídica que todavía rodea esta cuestión. Estamos viendo algo que no es de recibo en el siglo XXI.

Muchas mujeres se están autoinculpando, las clínicas que practican los abortos han parado en protesta. Piden una ley de plazos. ¿qué opina?

La reivindicación del aborto no puede ser igual ahora que hace 22 años. Ahora nos encontramos con grandes vacíos en las escuelas sobre educación sexual, unas diferencias enormes en prestaciones anticonceptivas entre comunidades autónomas… Lo que hay que reivindicar en estos momentos es un marco legal global de salud sexual y reproductiva, que resuelva también la interrupción del embarazo. El aborto tiene que salir del Código Penal.

El PSOE se comprometió en su programa electoral de 2004 a aprobar una ley de plazos, pero no ha cumplido su compromiso. ¿Por qué?

Es verdad. Las cosas obvias, son obvias. No se ha cumplido. Supongo que se consideró resuelto y como aparentemente no pasaba nada, no se planteó como prioritario. Pero también es verdad que ha sido en esta legislatura cuando se ha dado el mayor salto cualitativo en políticas de igualdad. Una cosa no quita la otra. Creo que ese compromiso de regular el aborto tiene que abordarse en la legislatura que viene.

Parece que tienen miedo a tratar abiertamente la cuestión.

Lo más importante del programa socialista para las elecciones no es el aborto. No lo será ni tiene que serlo. Pienso que es mucho más importante un plan estratégico nacional de salud sexual y reproductiva que el aborto. La propuesta del PSOE para las elecciones debe apostar por crear un marco global donde se garanticen los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres españolas. Y eso pasa por anticoncepción, aborto y también por el parto y el nacimiento. Y estamos hablando de 450.000 mujeres que paren al año y 100.000 mujeres que abortan. Y también de mujeres que usan métodos anticonceptivos y que tienen, por ejemplo, derecho a que su DIU sea gratis. Esa tiene que ser la apuesta del PSOE, en consonancia con las políticas de igualdad aprobadas esta pasada legislatura. En esa apuesta se reformarán las leyes correspondientes. No se puede tener a las mujeres tuteladas.

La diferencia de enfoque que yo veo ahora respecto a hace 22 años, es que ahora exigimos esa reforma porque hay que adecuar la sociedad española a la realidad.

Pero, el PSOE, su partido, dice que iniciará un debate en torno al aborto. No concreta.

Creo que la prudencia del PSOE se debe, y yo estoy de acuerdo, a que no se quiere que la campaña pivote exclusivamente sobre el aborto. Porque lo más importante en políticas de igualdad no es el aborto sino reconocer la autoridad de las mujeres. Es la salud sexual y reproductiva o la corresponsabilidad familiar. Creo que esa es la prudencia. No vamos a hacer el juego a los orquestadores de esta campaña antediluviana, haciendo del aborto el centro del programa de igualdad.

Cuando se apruebe el programa del PSOE, la regulación ¿estará clara?

El gran reto del PSOE y de la izquierda de este país es que se dé seguridad jurídica a las mujeres con una ley de consenso. En esto, como en todo lo demás, el PSOE trabajará por el consenso, que es lo único que da credibilidad y funcionalidad a las leyes.

Algunas personas reprochan a las mujeres socialistas su silencio.

El programa está ahí ya, aunque no está aprobado. Y no tengo ninguna duda de que lo vamos a hacer. Porque se están replanteando todos los derechos referidos a la salud sexual y reproductiva de forma genérica, y dentro de ellos está la resolución del aborto. Estoy convencida de que quedará claro. Además, no creo que esta cuestión sea sólo de las mujeres socialistas, también lo es de los hombres socialistas.

¿Qué haría usted?

Denunciar la crueldad de la derecha de, por ideología, ir a buscar a sus casas a las mujeres que han abortado legalmente en las clínicas. Por eso, es importante sacar el aborto del Código Penal. Por otro lado, facilitaría la objeción de conciencia para hacer posible la normalización jurídica y sanitaria del aborto. Dentro de ese planteamiento global, debe haber una legislación clara que resuelva este tema definitivamente. Es importante, no sólo por la propia prestación sino porque debe normalizarse también en las facultades de Medicina y en las escuelas de enfermería. Si eso no se hace a la par que la regulación del aborto, la generación de médicos y enfermeras que estamos dispuestos a hacer abortos se acabará.

¿Por qué la sanidad pública apenas hace abortos?

Porque existe esa inseguridad jurídica. Es curioso que los profesionales que se dedican a la fertilización tenga en estos momentos el mayor prestigio dentro de la clase médica, mientras que la gente que practica los abortos es justo lo contrario. Es inexplicable e insostenible.