El gobierno que queremos

Señoras y señores diputad@s, parlamentari@s, concejal@s, alcald@s, director@s y secretari@s generales, consejer@s…, durante el mes de agosto la hostelería sigue funcionando y lo hace gracias a la explotación de personas que trabajan más de 8 horas diarias a turno partido y, con suerte, con un día de descanso a la semana. En los supermercados nos encontramos con las mismas condiciones, cobrando aún menos que en la hostelería y de lunes a domingo.

No sé si se habrán preguntado cómo puede organizarse una madre o un padre para cuidar de sus criaturas si sus horarios son de mañana y tarde y sus salarios no pasan de los 1.000 euros, aunque los recibos de la luz se acerquen a los 100€, los alquileres de las viviendas no bajen de los 400 €… y el cine sea cosa de privilegiad@s porque la entrada cuesta una media de 7€, sin palomitas incluidas. ¿Saben cuál es la solución en la mayoría de los casos? Los contratos a tiempo parcial de las madres, que además de no disponer de economía para ser independientes, se encuentran con una prestación por desempleo paupérrima y de la jubilación, mejor ni hablamos, dado que ustedes han decidido que ésta sea a los 67 años y que, en caso de quedar en paro a los 55, se prejubilarán a los 61. ¿Qué pensión queda tras haber cotizado sólo a media jornada?, ¿dará para pagar el alquiler de la vivienda? Nuestr@s mayores cada vez son más pobres y están más sól@s, porque los horarios de trabajo son incompatibles con el cuidado de nuestras madres/padres, abuelas/abuelos y con el de nuestras hijas e hijos. El horario laboral está diseñado para beneficiar al capital, la producción por encima de todo, por encima de la vida. Horarios patriarcales, porque proceden de una época en la que siempre había alguien en casa (las mujeres) para cuidar de las personas dependientes. Tal como señala el filósofo Carlos París en su libro “La época de la Mentira”, el lenguaje se manipula de muy diversas formas. Así, “… a las feroces medidas” que se toman en este país “hundiendo a la población” se les llama “recortes”. Es gracias a éstos, que la Ley de la Dependencia se ha visto mermada, de manera que las personas mayores, y no todas las que lo necesitan, cuentan con un par de horas a la semana de ayuda a domicilio, trabajo que desempeñan mujeres en su mayoría, condenadas también a la pobreza con salarios que no pasan de los 780 €. Sin embargo, éstas últimas pueden sentirse contentas porque las empleadas de hogar siguen mayoritariamente tirando de economía sumergida, sin alta en seguridad seguridad trabajando de 8 a 14:00 por 400 € al mes, si están enfermas no cobran, si la familia a la que le limpian la casa se va de vacaciones, no cobran y si se quedan sin empleo, por supuesto…no cobrará ninguna prestación, y mejores condiciones laborales no tienen la mayoría de music@s, actores, actrices y artistas en general, que mal viven mientras están en los escenarios y luego no les queda derecho a nada.

Pero no todo se reduce a las pésimas condiciones laborales que tenemos en este país, ni a los horarios explotadores, contraproducentes e irracionales, ni a las “reformas” que están llevando a la absoluta pobreza a miles de personas. Nuestra sociedad, sigue mirando hacia otro lado, corriendo cortinas de humo mientras se vulneran los derechos humanos: las carreteras están llenas de prostíbulos, los asesinatos de Mujeres no cesan, los derechos de las niñas y los niños, son algo de lo que casi no se habla, el derecho a una educación y sanidad de calidad universal está quedando en un vago recuerdo, el calentamiento global es un problema más que manifiesto que parece no importar a nadie.

Que haya un gobierno en España es necesario, y que ese gobierno sea honesto y se ocupe de dignificar la vida de la mayoría de la población es imprescindible.

Aunque me niego a pensar que la soberanía ya no es del pueblo. Creo que tenemos la obligación de recuperar la conciencia de clase, ejercer nuestra ciudadanía no sólo mediante el voto cada cuatro años, creo que hay que reivindicar derechos, organizarse y participar en la sociedad, no mirar sólo qué vida llevan las políticas y los políticos, sino conocer qué políticas se hacen. No responsabilizar sólo a la clase política de la actual situación, sino actuar a todos los niveles con honestidad y pensando en el conjunto de la sociedad, si queremos que el sistema no nos aliene aún más y dejemos por fin de ser máquinas de producción y consumo. Salud, Libertad y Arte.