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19/04/2014

Julio César González Pagés, Coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades

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Julio César González
21/02/2011
Susana Méndez

Profesor de la facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, Coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades y Consultor de la ONU para temas de masculinidad y violencia en América Latina, González Pagés ha dedicado mucho tiempo y dedicación a la investigación y a la acción concientes en aras de hacer visibles causas y motivos de problemas sociales tan graves como las segregaciones por género y tendencia sexual, los diferentes tipos de violencia y la educación machista y homofóbica, entre otros.

Su libro Macho, varón, masculino se presentó el 12 de febrero de 2011, como parte del programa de actividades de la 20 Feria Internacional del Libro de La Habana. Desde la lectura del título comienza a demostrar que convivimos con una serie de códigos que por acostumbrados, legitimamos, sin concientizar que de manera cotidiana, a veces con una sola frase, nos sumamos a actitudes injustas y carentes del sentido y la sensibilidad humanistas coherentes con nuestro proyecto social.

¿Cómo fue el proceso de creación de Macho varón masculino?

Esta sistematización de investigaciones es en sí el resultado de varios años de trabajo con hombres. Ha sido la acumulación de experiencias sobre la temática de la masculinidad en la interacción con varones de diversos contextos sociales, situaciones económicas, razas y regiones del país, a partir de talleres en cárceles, escuelas, centros laborales y por supuesto de lo que he tenido la posibilidad de aprender y estudiar con los jóvenes de la universidad en la que doy clases. En este sentido, la conformación de cinco capítulos –feminismo, sexualidad, paternidad, violencia y migración-- resume el recorrido que he realizado en estos temas.

¿Por qué este título?

En nuestro país cuando le preguntas a un hombre sobre su masculinidad, una forma de reafirmarla es utilizando la frase “Hombre es cualquiera, yo soy macho, varón, masculino”, por lo tanto, es la ratificación del modelo hegemónico de la masculinidad, el cual está legitimado en nuestra sociedad. Es por ello que uno de los objetivos del libro es deconstruir este paradigma que constituye un freno a la igualdad entre hombres y mujeres y una sobrecarga a los propios hombres.

¿Basta este libro para resolver la carencia de investigaciones acerca del tema de las masculinidades y su incidencia en la situación de la mujer?

Por supuesto que no. Este es sólo el comienzo. Desde la aparición de los estudios de género y luego los de masculinidades en el siglo pasado, el quehacer investigativo no ha cesado en su empeño por deconstruir los modelos dicotómicos de género y las formas en que hombres y mujeres se relacionan.

Es un proceso bastante difícil, ya que la construcción de las actuales relaciones de género, los modelos de masculinidad y feminidad, la subordinación de las mujeres a los hombres, la división sexual del trabajo, se ha visto conformar a través de muchos años de existencia en las sociedades. El libro es un llamado al desarrollo de estos temas.

¿El libro se limita a fenómenos cubanos asociados al tema central?

Parte del resultado que se muestra en el libro, ha sido fruto además de la colaboración de investigadores anglosajones e iberoamericanos con la Red Iberoamericana de Masculinidades (www.redmasculinidades.com), quienes han aportado sus experiencias de trabajo y mostrado las realidades que estudian. En varios capítulos hago alusión a fenómenos que suceden en otras sociedades, para de alguna manera explicar que muchos de los problemas que subsisten en nuestro país también tienen similitudes con otras naciones del mundo.

¿Cómo cree que el libro puede cumplir sus principales objetivos de “dinamizar el debate sobre masculinidades en nuestro país, así como revertir, visualizando temáticas como el feminismo, la violencia, sexualidad, paternidad y migración y los modelos hegemónicos de la masculinidad”?

No sacar a la luz un determinado tema es una forma de invisibilizarlo. Aún nos queda mucho por hacer en los estudios de género y las masculinidades en nuestro país. El libro puede servir para generar debates en los más disímiles ámbitos de nuestra sociedad. No pretendo con un libro deconstruir modelos que vienen históricamente gestándose, pero al menos influir en varios lectores, servirá para propiciar inquietudes acerca de lo que leen y que quizás nunca antes se hayan cuestionado.

¿No cree que este texto como otros que se han acercado a temas afines, se quedará en el terreno de la academia?

Realmente no quisiera que fuera así. Si bien en la academia es donde podemos formar profesionales que sigan estas líneas de investigación, así como incidir en que los académicos incluyan en sus análisis el enfoque de género, nuestro interés principal radica en que todo lo que se aborda en el libro, llegue a las mujeres que son discriminadas, a los hombres violentos, a los jóvenes que tienen inquietudes sobre la sexualidad, a los padres y madres que se encuentren educando a sus hijos e hijas, esos son los principales destinatarios de esta investigación.

El libro está dirigido además a toda aquella persona interesada en estos temas, sin distinción. Me propuse escribirlo de forma tal que no solo fuera comprensible para un sector de la academia, sino para la población en general. Son problemáticas de nuestra sociedad que afectan a todos por igual, y por tanto, todos deberían conocer y entender como enfrentar y erradicar muchos de los significados y códigos de género presentes en nuestra cotidianidad.

Cuando se revisa el índice del libro, no aparece ningún capítulo relacionado con la responsabilidad del estado y de los medios de comunicación en la correcta asunción de los temas motivos de su investigación. ¿Concibe la eliminación de la discriminación de la mujer, la violencia, los mitos de la sexualidad masculina, la visión homofóbica y patriarcal en la crianza de los niños, sin voluntad política y sin la incidencia de los medios de comunicación?

La responsabilidad del Estado tiene que ser asesorada por las personas que conocemos los temas, por lo que no creo que la dinámica sea dejar esta responsabilidad y sentirnos ajenos de la que tenemos nosotros en la construcción de las políticas públicas. Muchas veces le exigimos al Estado y no vemos que todos y todas participamos del mismo desde nuestra instituciones.

Con los medios de comunicación pasa algo similar. Muchas veces cuando nos convocan no asistimos y solo criticamos sin ofrecer soluciones. Hace falta mucha mayor militancia en estos temas. Hay que enfrentarlos como lo hacemos contra los delitos económicos. Los medios deben tener más del discurso del cambio en la estructura de género. No hacemos nada con criticar el machismo si no ofrecemos modelos alternativos de comportamiento. Los medios necesitan más de las personas que podemos ofrecer otro tipo de discurso más creíble y humano.

¿Qué investigación le sigue a ésta?

En estos momentos estoy trabajando en un proyecto para escribir un libro que vinculará las masculinidades de los hombres cubanos con los temas de la música, el deporte y el sexo.

¿Por qué estos temas?

Porque estos son por excelencia los principales temas de conversación cuando varios hombres socializan. Por lo general no hablan de otra cosa que no incluya estas cuestiones.

artefinal