La igualdad es una exigencia democrática, no dejes que la crisis sirva de excusa

En octubre escribí el texto que llamé Liderar la resistencia ante la evidencia del retroceso de las políticas y los recursos de igualdad en nuestro país. Temíamos que si consolidaba la derecha en los gobiernos locales, autonómicos y central las políticas de igualdad serían recortadas, eliminadas, o desprofesionalizadas, pues es parte de la ideología conservadora convertir el derecho a la igualdad en un tema de “asuntos sociales”.

A una parte de la izquierda le ha costado aceptar, que los derechos de las mujeres son derechos humanos y tiene repercusión en la vida diaria, cuando esta afirmación ha dejado de ser pura retórica y se ha concretado en leyes que equilibraban la composición de mujeres y hombres en partidos y órganos de decisión, cuando la reclamación de igualdad se ha plasmado en compromisos personales o políticos. De hecho en las nuevas Cortes, hay menos mujeres que en la legislatura anterior, a pesar de contar con una ley que obliga a la paridad, lo que en esta legislatura se incumple claramente. Algo se ha hecho mal desde la izquierda para que esto suceda.

Desde hace unos meses se está produciendo en el país una involución en las conquistas de igualdad conseguidas, lamentablemente se están perdiendo los espacios y políticas en los territorios gobernados por los conservadores, que tanto esfuerzo nos han costado. Lo que junto al retroceso evidente de estas políticas en los entornos de la izquierda, su falta de visión e interés real, ha trasladado a la sociedad que ya está todo conseguido y la insistencia por la igualdad es ya un exceso.

La derecha de este país no cree en la igualdad como un derecho, introduce el concepto Familia para nombrarnos, y aquí las mujeres siempre tenemos las de perder, creen que solo les servimos para hacer los coros o las tareas que les permiten sostener el status quo. Han llegado a los gobiernos autonómicos y locales y entre sus primeras acciones siempre está desmontar los espacios creados por las políticas de igualdad, mienten cuando lo niegan y pretender disfrazarlo dejándonos caer en el cajón de sastre de Servicios Sociales y Familia, las mujeres somos por nosotras mismas y no en función de los servicios que prestamos a la sociedad o de si constituimos familias o no.

Llegó la campaña electoral y sobre las políticas de igualdad se instaló un silencio cómplice. En todos los programas se hacía alguna alusión fuera ya de los ejes centrales de la política, pero en los debates públicos el asunto quedó relegado a una cita de pasada entre los temas generales. La crisis por encima de todo, lo justifica todo, ahora no es el momento de políticas de igualdad, nos ocupa el paro, la fiscalidad, la financiación…, como si las mujeres estuvieran ajenas al paro, a los impuestos, a las negativas de la banca o no tuvieran hipotecas. ¿Aún no saben estos señores lo que las mujeres aportan al PIB y a la sociedad con su trabajo no remunerado o como trabajadoras, profesionales o empresarias?

Era el primer síntoma de lo que vendría después: Los discursos de la sesión de investidura de todos los grupos parlamentarios con una ausencia total de estas políticas, disimulada por la nueva forma de nombrar la igualdad de oportunidades referida a los distintos territorios autonómicos, las personas extranjeras y la homogenización de los derechos educativos, sanitarios, etc. Las mujeres se han vuelto a perder en este saco de temas generalistas, en el que ni siquiera la bandera de la igualdad que nos definía, ahora nos pertenece. Por lo visto debemos compartirla con la lista de agravios autonómicos y desigualdades varias.

Como decía en octubre ha cambiado el tiempo de la igualdad, ya no estamos en el momento de avance, estamos en un momento de resistencia, como explica Amelia Valcárcel. Nos toca ahora liderar la resistencia, construir estrategias para defender lo conseguido y plantear a toda la sociedad que la igualdad no es un tema de agendas partidistas, sino de derechos humanos, que las mujeres no estamos para adornar en espacios secundarios o con liderazgos aislados que no consolidan espacios, ni ideas, que somos el 50% de la ciudadanía, sujetos plenos de derecho, con libertad de ser, estar y liderar desde nuestra experiencia y deseos.

Aunque se pierdan los espacios, no nos perdemos nosotras alimentadas por el saber compartido de todas, seguimos juntas para seguir construyendo el territorio de la libertad femenina. Ahora con más urgencia si cabe, por eso en www.e-mujeres.net hemos abierto una herramienta de recogida de firmas que reúne las web de Actúa abiertas para defender los recursos y políticas de igualdad que están en peligro: http://actuable.es/organizaciones/e-mujeres/peticiones