Las ciudades aún se piensan en masculino

Desde 2003 es obligatorio incluir el informe sobre impacto de género en los planes urbanísticos, pero las expertas arquitectas advierten de que se han empezado a elaborar hace tan solo unos meses.

El pasado 19 de febrero, las mujeres urbanistas del Colectiu Punt 6 hicieron una de sus marchas exploratorias. Esta vez por Sant Adriá del Besòs. Las vecinas del barrio pudieron, durante las dos horas que duró la marcha, exponer qué puntos del barrio les generaban más inseguridad. Blanca Valdivia es una de las integrantes de Punt 6 y explica que de esta manera se localizan las zonas que están mal o poco iluminadas, las barreras que impiden una mejor visibilidad o las esquinas con falta de señalización.

La inseguridad es uno de los elementos que se tienen muy en cuenta en el llamado urbanismo con perspectiva de género, pero no es el único. Se trata de mejorar aspectos de nuestras ciudades como por ejemplo el ancho de las aceras, la altura de esas aceras, la colocación de los semáforos, el tiempo en que permanecen abiertos esos semáforos, los parques, los espacios para aparcar o la ubicación de los comercios, de los hospitales y escuelas. En definitiva, trata de ver las ciudades con los ojos de los colectivos más desfavorecidos y, en todos ellos, las mujeres son mayoría.

La profesora en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, Zaida Muxí, apunta que las ciudades se han pensado “desde una perspectiva que falsamente se ha hecho universal y neutral, que es la del hombre, a las ciudades les faltan muchas cosas”. Y añade que por eso la perspectiva de género quiere poner en igualdad de condiciones “los requerimientos del mundo reproductivo o del mundo del género femenino, y del mundo productivo o del género masculino“. Muxí explica que “la manera de utilizar la ciudad que deriva de tener personas a cargo o de tener que realizar tareas de cuidados o compras es muy diferente del que solamente va a su trabajo en coche y por la noche tiene en casa la cena servida en un plato.”

Retraso en la aplicación de la legislación

Durante el Gobierno de Aznar, España adoptó una directiva europea que obligaba a que todos los planes urbanísticos incluyeran un informe sobre impacto de género. Quince años después, se observa que esos informes han empezado a aplicarse hace pocos meses. Lo dice Inés Sánchez de Madariaga, que es profesora de Urbanismo de la Politécnica de Madrid, directora de la Cátedra UNESCO de Género y asesora de ONU Hábitat: “Los planes urbanísticos tienen carácter de ley y tienen que tener evaluación de impacto de género. Hasta ahora las administraciones públicas han mirado para otro lado. Se están empezando a hacer ahora porque ha habido dos sentencias en Madrid y una en Andalucía que anulaban planes urbanísticos por no tener evaluación de impacto de género”.