Laura Seara, Directora del Instituto de la Mujer.

Como directora del Instituto de la Mujer, cargo que ocupa desde el martes, la gallega Laura Seara (Ourense, 1975) se propone afrontar innumerables retos para “lograr que la igualdad legal entre hombres y mujeres lo sea también real”. Entre ellos, convertir este organismo en el referente europeo de la excelencia en materia de igualdad y constituir un Consejo de Participación de las Mujeres con carácter consultivo, de forma que actúe como la voz del tejido asociativo femenino en España. Además, el Instituto pondrá em breve a disposición del público la Biblioteca de Mujeres, puesto que ya están catalogados los más de 30.000 volúmenes que le fueron cedidos. Licenciada en Derecho y diputada en el Parlamento de Galicia desde 2001, forma parte de la Comisión Ejecutiva nacional del PSdeG y del Comité Federal del PSOE.

¿Cuáles van a ser las principales líneas de su trabajo al frente del Instituto de la Mujer?

Uno de mis primeros objetivos será crear una nueva estructura que permita canalizar todas las actividades que se desarrollen en el conjunto del Estado y a través de los diferentes agentes sociales, y relanzar el Instituto aprovechando la presidencia española de la Unión Europea para convertirlo en un centro de documentación de referencia a nivel europeo. Para ello, se va a recopilar todo el material que vaya llegando, se recabará documentación y se impulsarán estudios sobre la situación real de la mujer en diferentes ámbitos, que se incorporarán a las campañas de sensibilización. Un campo en el que se va a hacer un gran esfuerzo, trabajando en programas divulgativos, y se va a fomentar también la formación de las propias mujeres. Por otra parte, se va a reforzar el teléfono gratuito de atención y prestación de servicios jurídicos a las víctimas de la trata de seres humanos; un teléfono distinto al específico para el maltrato, y que consideramos muy importante.

¿Qué función tendrá el Consejo de Participación de las Mujeres?

El Consejo de Participación, que quiero que empiece a funcionar en marzo o como mucho tardar en abril, será un órgano consultivo en el que estarán representadas tanto la administración como las organizaciones de mujeres. El objetivo es que se convierta en un órgano imprescindible para el Gobierno y el Instituto, a través del que se podrá conocer el día a día de las mujeres en todos los ámbitos, social, educativo, laboral, cultural…; será un organismo muy importante porque pretende ser la voz del tejido asociativo de las mujeres, y tendrá carácter consultivo.

Habla de adaptar el Instituto a una nueva era, ¿a qué se refiere?

Yo siempre digo que el siglo XX se ha definido como el de las mujeres, y no faltan razones para esa afirmación porque fue el más importante en cuanto a la igualdad legal entre hombres y mujeres, pero no así la real. La unión de las reivindicaciones feministas y políticas durante la Transición permitió conquistar la igualdad legal y consiguió, entre otras cosas, que se creara el Instituto de la Mujer en 1983. Pero hoy la realidad es distinta, hoy la igualdad es legal, y el reto a medio y largo plazo es lograr que esa igualdad legal lo sea real. Eso es algo a lo que no sólo contribuyen las leyes, hay que cambiar la mentalidad e incidir en la educación, porque con prejuicios que llevan tanto tiempo arraigados en la sociedad no se acaba de un día para otro.

¿Cuál será la nueva estructura?

Una estructura que le permita adecuarse a estos nuevos tiempos porque hay que recordar que cuando se creó las comunidades apenas si tenían competencias en esta materia, y no existía el Ministerio. Debe ser la gran casa de la igualdad, el centro de referencia del debate, de la sensibilización, de la realización de estudios y de la prestación de servicios; debe ser el referente europeo de la excelencia en esta materia. El reto es que España en igualdad se sitúe a la cabeza de Europa y que la lidere, aprovechando la presidencia de la UE. Debo decir que hay países que tenemos muy mitificados, como los nórdicos, y en cambio son ellos los que vienen a estudiar nuestras leyes porque España es el referente más importante. Precisamente, la próxima semana mantendré una reunión con representantes de Noruega que, en colaboración con varios ayuntamientos españoles, vienen aquí a estudiar y analizar nuestras políticas de conciliación.

¿Cómo afronta el reto a nivel personal?

Con muchísima gratitud hacia la ministra Bibiana Aído por haber depositado toda su confianza en mí, y con muchísimo optimismo y ganas. Desde que era muy joven, el Instituto ha sido siempre para mí una referencia, lo que de aquí salía para mí era casi como la Biblia, y llegar a dirigirlo es ver un sueño realizado. Por eso, voy a trabajar con todas mis fuerzas, con humildad, y con paciencia, sabiendo que pese a que yo suelo pretender que todo sea para antesdeayer, no todo puede ser así, pero teniendo muy claro que de lo que se trata es de acabar con la situación de subordinación en la que aún se encuentra la mujer. Se han hecho muchas cosas, pero no ha habido los suficientes cambios estructurales. La desigualdad persiste, aunque sea de diferente forma. Hoy se habla de brecha digital, por ejemplo, y hace 70 años no, pero esa desigualdad sigue en el espacio de la toma de decisiones. Por ello, hay que seguir avanzando en los cambios estructurales y los modelos de políticas sociales en un mundo pensado por y para los hombres.

¿En qué medida va a seguir vinculada a la política gallega?

Soy miembro de la Ejecutiva gallega del partido y voy a seguir. No es que me vaya a Madrid y ya está. Soy socialista gallega y formo parte y me siento muy vinculada a un proyecto político que lidera Pachi Vázquez, y en el que voy a seguir trabajando.