Licencia para matar

Es lo que parece que ha dado el arzobispo de Granada, Javier Martínez, con sus declaraciones: “Matar a un niño indefenso, y que lo haga su propia madre, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar del cuerpo de la mujer”. O sea,   como explicó el gabinete de prensa del obispado: “Si una mujer aborta, pierde la legitimidad para negarse a que el hombre abuse de ella como si fuera un objeto”. Y esto, lo suelta en un contexto, donde han sido asesinadas 62 mujeres en el 2009 (55 según ministerio de igualdad, pero en esa estadística no está Mª Puy Pérez, entre otras). Con miles de denuncias por malos tratos y agresiones sexuales y   qué  cada 18 segundos una mujer es maltratada.

En una sociedad donde sigue habiendo bastante  abuso, aparece este arzobispo dando licencia para matar, por lo menos a las  más de 1.200.000 mujeres que han  abortado legalmente desde  1985 en el Estado.

Por bastante menos   ingreso en prisión el imán de Fuengirola,  condenado en el 2004 a un año y tres meses de cárcel por incitar a pegar a las mujeres en un libro titulado ‘La mujer en el Islam’.  O el imán de Tàrrega   por  animar a las niñas a dejar el colegio para casarse, en  Julio 2008.

¿Es que se penalizan o toleran de una manera u otra las declaraciones de los representantes de las diferentes religiones? Es evidente que sí. Si viene del Islam, leña al mono. Machistas, cavernícolas y además se generaliza: Estos, ya se sabe,  todos piensan lo mismo. Pero si viene de la religión católica, miradas para otro lado. Ha sido un desliz, no se rasgan las vestiduras,  no se piden responsabilidades…Por no insistir en el diferente trato según que  apología del terrorismo se haga. Ese que asesina mujeres, sigue siendo mirado con ojos benevolentes.

Pues bien, el arzobispo de Granada, parece tener bula diplomática. Suelta esta declaraciones y no pasa nada oficialmente. Nadie las desmiente. Nadie se retracta y pide disculpas. Nadie pide su cabeza. La fiscalía no actúa con rapidez. ¿Donde están Garzón o Marlaska ante semejante apología del terrorismo machista?. ¿A qué espera Rouco Varela y el Papa para desautorizarle? Menos mal que tenemos la red social Facebook, que ha desplegado la campaña “Que la justicie actúe contra el Arzobispo de Granada”, para solicitar a la Fiscalía  general del estado que no mire par otro lado, que investigue estas declaraciones, sus repercusiones y actué.

De seguir así, no le va a faltar trabajo a la Fiscalía con  algunos miembros de la Jerarquía de la iglesia católica empezando por su representante Rouco Varela. (Por cierto, ellos se libran de la polémica de mienbras muy fácilmente: No se deja estar alas mujeres y punto). El nuevo obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ya ha sido denunciado por ser un apologeta del odio a las personas que aman a otras del mismo sexo y de las mujeres que abortan.

Pero el arzobispo de Granada, no es la primera vez que la hace. Su historial  grande y variado lo hace reincidente: En Marzo 2009 la organizó contra la decisión de las hermandades de no portar lazos blancos contra el aborto en los pasos de palio y misterio de la Semana Santa. Enero 2009, ofició  una misa cargada de racismo e intolerancia, rememorando la toma de granada contra los infieles del Islam. En el 2006a hizo campaña a favor de  la insumisión ante la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Lo que tengo claro es qué  sus predicaciones en materia de mujeres, no son el pensamiento de toda la iglesia. Solo de la Jerarquía y no de toda. Pero cierto es que sus declaraciones no están lejos de las de sus antecesores y de su doctrina.  Y en el 2010, como que ya toca  una revisión de sus tesis desde la perspectiva de la igualdad y la visión de género. Nos deleitan con misoginias como estas:

“San Pablo: La cabeza de la mujer es el varón. San Agustín: Mi madre obedecía ciegamente al que le designaron por esposo.  Y cuando iban mujeres a casa con señales de la cólera marital, les decía: Vosotras tenéis la culpa. San Gerónimo: Todas las mujeres son malignas.  San Bernardo: las mujeres silban como serpientes. San Juan Crisóstomo: Cuando la primera mujer habló, provocó el pecado original. San Ambrosio: si a la mujer se le permite hablar de nuevo, volverá a traer la ruina al hombre…..”

Así que una vez más, el arzobispo de Granada y todos los demás, deberían dejar en paz a las mujeres y limpiar su casa, como lo denunciado por el  ‘Informe O’Donohue’,  en el 2001, sobre  las monjas, novicias violadas por sacerdotes. Médicos de hospitales católicos presionados por sacerdotes para obligar a monjas y otras jóvenes a abortar. Un escándalo que se produjo en 23 países, aunque la mayoría de los casos tuvieron lugar en África. O los miles de  abusos sexuales a menores de curas en Irlanda y otros lugares.

Han empezado a pedir perdón por algunas cosas. Con los años, tendrán que hacerlo por muchas más, entre otras por su no implicación contra la violencia de género y los  asesinatos de mujeres. Y sobre todo por el acoso y criminalización a toda mujer que en un momento de su vida ha decidió abortar.
Por de pronto, Que la justicia actúe. Y para eso, entra y pon tu firma en Facebook.

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