Liderar la resistencia

Desde hace unos meses se está produciendo en el país una involución en las conquistas de igualdad conseguidas, lamentablemente se están perdiendo los espacios y políticas que tanto esfuerzo nos han costado. El retroceso evidente en los entornos de la izquierda, la falta de visión e interés real ha trasladado a la sociedad que ya está todo conseguido y la insistencia por la igualdad es ya un exceso.

La derecha de este país no cree en la igualdad, arrasa con todo lo que no huela a Iglesia y Familia, y aquí las mujeres siempre tenemos las de perder, creen que solo les servimos para hacer los coros. Han llegado a los gobiernos autonómicos y locales y entre sus primeras acciones siempre está desmontar los espacios creados por las políticas de igualdad, mienten cuando lo niegan y pretender disfrazarlo dejándonos caer en el cajón de sastre de Servicios Sociales y Familia, las mujeres somos por nosotras mismas y no en función de los servicios que prestamos a la sociedad o de si constituimos familias o no.
Las mujeres que trabajan en las políticas de igualdad han demostrado profesionalidad, valor y ética feminista, han creado espacios de encuentro y de aprendizaje para construir liderazgos basados en el saber de las mujeres y nuestro patrimonio político. Las mujeres conservadoras desprecian construcción histórica de las mujeres, aunque gracias a ella están ocupando espacios de poder, si fuera por su visión delegada del mundo aún estarían en los roperos, pero eso si como presidentas de las mesas petitorias.

Ahora disfrutan del empoderamiento para todas, que hemos conseguido las feministas y el movimiento de mujeres, sin querer reconocerlo ni mirar atrás. Su actitud ignora nuestra genealogía, deprecia lo conseguido y nos hace retroceder al tiempo de las idénticas, con ser mujer basta, nos pueden sustituir una por otra.

Ha cambiado el tiempo de la igualdad, ya no estamos en el momento de avance, estamos en un momento de resistencia, como explica Amelia Valcárcel. Nos toca ahora liderar la resistencia, construir estrategias para defender lo conseguido y plantear a toda la sociedad que la igualdad no es un tema de agendas partidistas, sino de derechos humanos, que las mujeres no estamos para adornar en espacios secundarios o con liderazgos aislados que no consolidan espacios, ni ideas, que somos el 50% de la ciudadanía, sujetos plenos de derecho, con libertad de ser, estar y liderar desde nuestra experiencia y deseos.

Aunque se pierden los espacios, no nos perdemos nosotras alimentadas por el saber compartido de todas, seguimos juntas para seguir construyendo el territorio de la libertad femenina. Ahora con más urgencia si cabe.