Marcha 7N

Después de meses de preparación, de trabajo y de coordinación, ha llegado el día. Una cita histórica. La primera marcha estatal contra las violencias machistas ha recorrido este sábado el centro de Madrid. La manifestación ha reunido en la capital a personas procedentes de todos los puntos de España. A las las diez de la mañana, dos horas antes del arranque, en el Paseo del Prado han comenzado a congregarse amplios grupos llegados de Canarias, Andalucía, Asturias o Euskadi. Con sus pancartas en mano, han entonado las primeras canciones a modo de protesta mientras, expectantes, esperaban la performance de Woman in Black.

Frente al Ministerio de Sanidad, decenas de mujeres vestidas de negro se han puesto en fila y se han dado la mano. Tumbadas sobre el pavimento, simulando ser los cadáveres de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, han sido silueteadas con tiza por varias organizadoras de la iniciativa. Al mismo tiempo, se procedía a una emotiva lectura de los nombres y lugares de procedencia de las víctimas de la violencia de género en este 2015, incluidos varios menores. Algunas participantes no han logrado contener el llanto.

Después, Ángela González, cuyo exmarido asesinó a la hija de ambos en un régimen de visitas sin supervisión, ha leído el manifiesto antes de comenzar el recorrido. Durante la lectura de González, arropada por todos los asistentes, varios integrantes de la formación política Vox han sacado unas pancartas con los lemas “ni machismo ni feminismo” o “la violencia no tiene género”, que ha suscitado una reacción automática de las personas que estaban alrededor. Finalmente, la policía ha decidido intervenir y ha invitado a los integrantes de la formación a abandonar la manifestación, según ha informado la cadena Ser. Tras esta breve interrupción, Ángela ha continuado: “No podemos permitir ni un asesinato más, queremos a nuestros hijos vivos, nosotras nos queremos vivas“. La lectura ha terminado con los aplausos de los asistentes al grito de “basta ya”.

La marcha, que se ha extendido desde Atocha, pasando por Cibeles hasta Plaza de España, ha estado guiada por una cabecera formada por mujeres supervivientes de la violencia machista y representantes del movimiento feminista. María, Luis y Susana no pueden contener la emoción. Han venido desde Jaén con el objetivo de visibilizar “que al asesinato continuo de mujeres no se le está dando una respuesta adecuada por parte del Gobierno, ni en cuestión de presupuesto ni de interés“, ha denunciado Susana.

Bajo un sol que también calienta en noviembre, se ha respirado un ambiente reivindicativo. Los lemas son tantos como razones para acudir a la marcha: “Son asesinos, no son locos”, “basta ya de terrorismo patriarcal”, “no son muertas, son asesinadas”, “no quiero tu piropo, quiero tu respeto”, “no es un arrebato, es asesinato”. Los gritos, al unísono, desgarran el silencio que somete a las víctimas. Ellas también están allí, y también gritan. Sin miedo.

La marcha ha hecho su primera parada en Cibeles, donde el colectivo Generando Arte ha colocado flores de color violeta en los laterales de la fuente. La plaza rebosaba de personas -según la organización al menos 200.000- que han salido a la calle para exigir que la violencia de género sea considerada una cuestión de Estado. También para reclamar que se reviertan los recortes en Igualdad y la revisión de la Ley Integral contra la Violencia de Género para ampliar, entre otras cuestiones, la consideración de víctimas de violencia machista fuera del marco de la relación de pareja.

Ya en Gran Vía, las asistentes animaban a las personas que caminaban por la acera a sumarse: “No nos mires, únete”. Aurora, de la Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad ha sido una de las mujeres que ha leido parte del manifiesto en Plaza de España. “Las gitanas también sufrimos violencia de género, al igual que el resto de mujeres, y hay que visibilizarlo”, apunta. “Porque lo que no se ve, no existe”.

El segundo receso de la marcha ha tenido lugar en la esquina de Gran Vía con la calle Montera. Allí, el Bloque Feminista Estudiantil ha desplegado una tela negra en el suelo y la han llenado de perchas (símbolo del aborto) y de pintura roja en señal de protesta por la última modificación relativa a la interrupción del embarazo, que impide abortar a las menores sin consentimiento de sus padres, madres o tutores.

En la plaza de Callao, un grupo de mujeres se ha unido a la manifestación en representación de las siete mujeres que llevan siete días en huelga de hambre en la Puerta del Sol contra la la violencia machista. Una huelga que finalizarán hoy porque “ya no pueden más”, dice una de ellas.

Otro de los objetivos de esta marcha es hacer visibles y extirpar de la “normalidad” las otras violencias, en plural, porque “no solo se da en el ámbito de la pareja o expareja, también las agresiones sexuales son violencia e igualmente se da en el entorno laboral, social, en las relaciones familiares, la publicidad o los medios“, dice Noelia Landete, de la comisión de comunicación. El pasado 30 de octubre, la Asamblea 7N lanzó en Twitter el hashtag #ViolenciaMachistaEs, que al poco tiempo se convirtió en tendencia.

La marcha ha concluido en plaza de España, con la lectura de un segundo manifiesto en todas las lenguas oficiales. Para escucharlo, todos y todas las asistentes se han sentado en el suelo. La sentada no solo ha copado toda la plaza, se ha extiendido por los casi dos kilómetros que ocupa la Gran Vía. La Solfónica ha sido la encargada de clausurar el acto. Ha entonado piezas cargadas de simbolismo, entre ellas, ‘Por qué cantamos’ de Mario Benedetti: “Usted preguntará por qué cantamos / Y cantamos porque el río está sonando / y suena el río / Cantamos porque el cruel no tiene nombre / y, en cambio, tiene nombre su destino”.

Hasta la capital se han desplazado al menos 268 autobuses, de diferentes provincias, además de los vuelos que proceden de Islas Canarias y Baleares y los 700 billetes de tren que se han vendido. Solo desde Málaga han llegado 400 personas. Porque la de hoy es una cita de grandes cifras: 380 organizaciones territoriales y 70 estatales se han adherido, además de sindicatos y partidos políticos. Entre ellos, PSOE, Podemos, IU y Equo. La idea, que partió de Valencia, ha estado tomando forma durante diez meses, desde el pasado mes de enero.

¿Qué políticos se han sumado?

Todos los partidos han confirmado de un modo u otro su presencia en la marcha. El PSOE ha decidido manifestar un apoyo sin fisuras a la convocatoria y ha sido el propio Pedro Sánchez quien ha asistido a la manifestación acompañado de parte de su ejecutiva. En Podemos también se ha apostado rotundamente por la convocatoria con la presencia de Pablo Iglesias.

Las alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmena y Ada Colau, han salido asimismo a la calle, portando entre sus manos una de las grandes pancartas. En el recorrido también se ha podido ver a Alberto Garzón, candidato de Unidad Popular en las próximas generales y a Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat Valenciana. En representación de Ciudadanos, que  tenía a su cúpula en Cádiz, ha estado la concejala madrileña Begoña Villacís. Por su parte, el PP se ha pensado hasta el último momento si estar representado o no en una marcha que de antemano sabían que también era una crítica a su gestión de los presupuestos de Igualdad. Finalmente ha sido Andrea Levy, vicesecretaria de Programas y Estudios, la elegida para dar la cara. Levy  ha negado que haya habido recortes en el Gobierno en los planes contra la violencia de género y ha pedido a los partidos que no mientan , porque “eso no es cierto por mucho que lo quieran repetir y utilizar intencionadamente”.