Naciones Unidas presiona a Japón sobre los videojuegos con violencia sexual hacia las mujeres

La industria japonesa de videojuegos produce una gran cantidad de videojuegos diferentes y si nos vamos a Akihabara, en Tokyo, lo más normal es que nos encontremos tiendas con plantas enteras dedicadas a videojuegos eróticos. Algunos de esos títulos se adentran en una serie de temas que la sociedad no tiene en buena consideración.

Hace algunos años, el juego Rapelay sacó a la luz el tema de una forma espectacular tanto en Japón como en occidente. Dejó de estar a la venta y el gobierno japonés y la industria de los videojuegos juraron estrechar el cerco en lo que a este tipo de juegos concierne.

Según parece, lo que han hecho no es suficiente para el CEDAW, el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, que mañana revisará los esfuerzos de Japón en implementar la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer que se celebró en el Palais des Nations, en Ginebra.

Entre los problemas que el Comité está dispuesto a sacar a colación está la presión por prohibir la venta de videojuegos que contengan y muestren violencia contra las mujeres.

El Comité insta encarecidamente al partido gobernante que prohiba la venta de videojuegos o animaciones que contengan violación o violencia sexual contra mujeres, lo cual normaliza y fomenta la violencia sexual contra mujeres y niñas. El Comité también recomienda que, tal como se indica en la promesa oral de la delegación durante el diálogo constructivo, el partido gobernante incluya este tema en su revisión de la ley de prohibición de la prostitución y pornografía infantiles.

El gobierno de Japón ya emitió una respuesta preliminar señalando normas ya existentes que fueron autoimpuestas por la industria y por organizaciones de calificación independientes. En lo que concierne a videojuegos y películas, se han llevado a cabo normas autoimpuestas por la industria y por sus organizaciones independientes de calificación a través de clasificaciones y revisiones de los medios que contienen escenas de violencia y sexo explícito o escenas que incluyen comportamiento antisocial. Todo para asegurar que no se distribuyan videojuegos o películas con contenidos éticamente inapropiados.

Por el momento se desconoce si la vista causará más restricciones en la venta de videojuegos por parte del gobierno japonés. CEDAW ha prometido convocar una rueda de prensa el 7 de marzo para compartir sus conclusiones durante el proceso.