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23/11/2014

Noticias

Cientos de mujeres registran sus cuerpos en contra de la reforma del aborto

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07/02/2014
Marina Gómez Robledo Ramos

En el Registro Mercantil de Bienes Muebles de Madrid, en el número 44 del paseo de la Castellana, 40 mujeres esperaron ayer miércoles en la fila para solicitar la titularidad sobre un bien: su cuerpo. El objetivo de la acción fue plantarse en contra del anteproyecto de ley del aborto del Gobierno. Una ley que, si sale adelante, permitirá la interrupción voluntaria del embarazo solo en casos de violación o riesgo grave para la salud de la mujer.
-¿Qué está registrando?
-Mi cuerpo.
-Permítame, voy a hablar con mi jefe. No sé si esto se puede.

Los empleados de los registros que recibieron las solicitudes, primero se asombraron. Luego, cuenta Yolanda Domínguez, la artista visual y activista madrileña que ideó esta iniciativa, muchos se convirtieron en cómplices. La acción se llevó a cabo en Madrid, Bilbao, Barcelona, Pamplona, Sevilla y Pontevedra. Aproximadamente 40 mujeres por ciudad, y de todas las edades presentaron una solicitud para registrar su cuerpo como propiedad.

"Queríamos certificar de manera oficial que nuestro cuerpo nos pertenece", expresa Domínguez indignada. Para ella, la reforma de ley impulsada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha sido "la gota que ha colmado el vaso" del trato que siempre se le ha dado a la mujer: "Somos como una mercancía", dice. Para la madrileña, la nueva norma, que se llamará Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada, no protege los derechos de la mujer. "Nuestro cuerpo es de todos menos nuestro y eso no lo podemos permitir", sentencia la artista.

Domínguez explica que, en Madrid, el registrador les comentó que su iniciativa podría convertirse en un precedente legal. En Bilbao, las hojas de registro fueron selladas y recogidas para estudiarlas. La oficial pidió a las mujeres que volviesen a las 14.00 para una resolución. Llegada la hora, fueron informadas de que la petición no procedía, cuenta May Serrano, miembro de la plataforma Mujeres Imperfectas, el colectivo encargado de organizar la acción en esta ciudad. En ambos lugares, algunas trabajadoras decidieron unirse y rellenar también una solicitud.

La hoja que se debe entregar en los registros para pedir el derecho sobre un bien requiere de una descripción del objeto. Y cada mujer detalló su cuerpo como quiso. "Mi cuerpo es grande y maravilloso. Funciona a la perfección, me encanta como huele. Tiene dos piernas, dos brazos, un útero, dos ovarios [...]", describió una de las activistas. "Esto fue de lo más curioso. Fue una acción muy potente y muy emocionante. Pero no hay que olvidar que estamos aquí por una triste realidad: que quieren decidir sobre nuestro cuerpo. Nuestra propiedad", denuncia Serrano.

artefinal