
Esta canción va para una chica de cuento,
ella se lo merece porque ella tiene el talento.
Es de cuento de hadas ella, ella siempre gana,
dedicada y escrita pensando en una guerrera.
Reina de las aguas, ella es hija de Poseidón,
ha llegado pa consagrarse y pa triunfar en natación.
Desde niña cumplió, adora su profesión,
empezó nadando por una recomendación.
Así comienza el rap de Pablo Sudoku escrito para Mireia Belmonte (10-11-90, Badalona), la banda sonora de la nadadora del Club Sabadell, primera medalla española en estos Juegos tras dejar a todos con la boca abierta el miércoles en el Parte Acuático de Londres, donde en vuelo rasante sobre el cloro, al que es alérgica, atrapó una medalla de plata cuando muchos habían perdido la fe, incluidos sus compañeros del equipo nacional que desde la grada la animaban cuando saltó a la piscina, muy seria, con la toalla anudada al cuello y los auriculares como única capa aislante, la burbuja que impide frena cualquier invasión externa, el ruido ensordecedor de 18.000 personas. "Ellos también lo veían crudo, como yo", dijo después, pasmada aún por la conquista inesperada, por el muro que acababa de derribar, el complejo español en el cruel mundo de la natación, donde robarle una centésima al reloj puede separar el éxito del fracaso.
Por recomendación, reza el verso de Sudoku, empezó a nadar Mireia a los cuatro años como remedio para corregir la escoliosis en la parte baja de su espalda. Dos años después comenzó a competir. A los 11 ya completaba los 100 m. libre en 1:03.68, los 400 m. libre en 4:51.19, los 100 mariposa en 1:10.22 y los 200 m. estilos en 2:37.22. Triple campeona de España alevín, su familia comprendió que en casa tenían a una campeona en potencia.
En 2004 se incorporó al Club Natación Hospitalet a las órdenes de Jordi Murió en el CAR de Sant Cugat. Al año siguiente se internó en el centro para ordenar y distribuir con mayor coherencia los entrenamientos. A partir de aquel cursó comenzó a percibir el esfuerzo y el sufrimiento que supone transformarse en una deportista de élite, en una competidora a tiempo completo.
Probó también el sabor de la derrota, la competencia brutal que le aguardaba en el futuro profesional tras participar en sus primeros Campeonatos de Europa. Pero la niña de 14 años ya ocupaba la duodécima posición en el ránking nacional de los 200 libre, octava en los 400 m. de la misma disciplina y sexta en los 800, la prueba que comienza a nadar hoy en Londres (tercera serie, 11.19 horas) junto con su compañera Erika Villaécija (quinta serie), el último capítulo de su segunda aventura olímpica, en la que por primera vez se ha clasificado para la lucha por las medallas -finalizó última en los 400 m. estilos y segunda en la de 200 m. mariposa.
El cambio
En Pekín, con 17 años, le pudo la presión del escenario, la responsabilidad de una niña que cargaba con la mayor parte de la responsabilidad de las esperanzas del equipo nacional. En Londres, el peso sobre sus hombros ha sido aún mayor si cabe. O Mireia o nada.
El salto se produjo, sobre todo, a partir de 2010, cuando se pone a las órdenes del reputado entrenador francés Frederick Vergnoux, un tipo que no se complica. "Mi trabajo es muy sencillo: No se trata de ingeniería de cohetes, simplemente observo al nadador y detectamos lo que hace bien y lo que hace mal. Lo que hace mal tratamos de cambiarlo y mediante repeticiones mejoramos el rendimiento. La clave está en el análisis del nadador", opina. Al poco tiempo Mireia ganó tres oros (200 m. mariposa, 200 y 400 m. estilos) y una plata (800 m. libres) en el Mundial de piscina corta en Dubai.
"El cambio fue fundamental. La nueva manera de entrenar derivó en un cambio de mentalidad. Ahora estoy mucho más segura de mis posibilidades", declaró Belmonte en una entrevista con EL MUNDO el 25 de diciembre de 2010. "Ahora relizo mucho más trabajo físico en el gimnasio y de fondo en la piscina". Tras un nuevo revés en el Mundial de Shanghai en piscina larga, la que cuenta de verdad, la nadadora de Badalona volvió a escuchar el ruido de sables a su espalda, ya con 20 años, la edad en que mucho nadadores han explotado todo su talento.
El Europeo de este año en Debrecen, donde se proclamó campeona de Europa de 1.500 m. y subcampeona de los 400 m., apenas se destacó más allá de los medios estrictamente deportivos. La natación en España sólo encuentra un altavoz en los Mundiales y los JJOO. En la piscina de Londres, tras protagonizar un papel discreto en la final de los 400 m. estilos, su primera final olímpica y fallar en otras tres pruebas individuales (200 m. estilos, 400 y 800 m. libre), finalmente liberó su espíritu, sacó a la superficie el genio que lleva dentro. "Yo no me desesperaba. Sabía que algún día tenía que llegar y hoy ha salido bien", dijo antes de subir al podio. "Llegué aquí sabiendo que había echado toda la carne en el asador, que no me había dejado nada. Esta medalla es de Fred, de mi familia, de mi club y de mis amigos".