Porqué fui a Madrid en el Tren de la libertad

Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir; Saca tu rosario de mis ovarios; Maternidad libre y deseada; Mi cuerpo es mío, yo decido; Nosotras parimos nosotras decidimos, y aquellas fotos en blanco y negro autoinculpándonos con el “Yo también he abortado”… fuimos ganando espacio en los medios, nos hicimos oír en las calles y llegamos a los programas de los partidos de izquierda. El resultado fue Ley Orgánica 9/1985 de reforma del artículo 417 bis del Código Penal que aprobó el PSOE en 1985 y que el PP llevó al Constitucional para impugnarla y evitar su aplicación, no lo consiguió el tribunal falló a favor de la ley.

Cuando Aznar llega al gobierno en 1996 a pesar de la verborrea agresiva del PP y el ruido de sotanas no modifica la ley de los socialistas, sabe que la sociedad española no aceptaría el retroceso y no se quiere enfrentar a las mujeres y por tanto a su voto.  Durante los 8 años de gobierno de derechas, las feministas reclamamos mejorar esta ley de plazos que dejaba grietas abiertas a conflictos entre los derechos de las mujeres, las prácticas diarias y la legislación.

Conseguimos mejorarla con la Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo , a pesar del Partido Popular que también la recurrió en el Constitucional, por fin teníamos un estatus legal de reconocimiento de la libertad de las mujeres, de su autonomía en la decisión, que además ha servido como modelo de convivencia con nuestros derechos para el resto de Europa y Latinoamérica.

Y en estas…llegó Rajoy, sin esperar la respuesta del Constitucional sobre la ley del 2010 porque sabe que no le favorece, encarga al ex guerrillero de Cristo Rey Gallardón que pague su precio contraído con la cúpula de la Iglesia española por haber actuado de kale borroka contra los gobiernos socialistas, para dar satisfacción a sus cuadros del PP miembros del Opus Dei, y para calmar a su extrema derecha. Y la moneda de esos precios son los derechos de las mujeres, que según el PP, están por debajo de los derechos de un embrión de 14 semanas no nacido.

Hoy tengo 60 años, he tenido la suerte de no tener que tomar nunca la decisión de interrumpir un embarazo, que es una decisión durísima para todas las mujeres. Cuando se defienden los derechos no se hace sólo por la biografía personal, muchas compañeras dicen hacerlo por sus hermanas, hijas y nietas, y es verdad que son las que están en mayor riesgo, es nuestro legado para ellas, pero además yo reclamo hacerlo en primera persona, por mí, por mantener mi espacio de libertad, porque mis derechos me legitiman como ciudadana, haga o no uso de ellos, y no voy a consentir que me los suspendan. Voy a luchar contra una ley que me considera incapaz de tomar mis propias decisiones y me obliga a ser tutelada por un gobierno tardo franquista.

Desde la llegada de Rajoy y sus políticas contra las mujeres, hemos vuelto a las calles tristemente con las mismas consignas, las mismas pancartas, las mismas canciones, pero ya nada es igual sabemos que los derechos se pierden si no se defienden. Hemos llegado hasta aquí para quedarnos, no nos vamos a casa, no les vamos a consentir que conviertan nuestros derechos en delitos.

Ayer volvimos a las calles de Madrid, pero ya no éramos unos grupos de feministas en blanco y negro, desde Atocha 100.000 personas inundamos las alamedas, ya no llamamos a las puertas de los partidos, vamos a la sede de la soberanía, y dejamos en Las Cortes un documento de exigencia de respeto a los derechos de las mujeres, que por tanto, son derechos humanos.

La memoria gráfica del día 1 de febrero de 2014