Diario Información. 09-05-2008

Hace muchos años escribí un artículo con este mismo título dirigido, como en esta ocasión, al magistrado Luis Segovia. En aquel momento se trataba de mostrar mi gratitud hacia él por haber dictado un auto de sobreseimiento en unas diligencias penales abiertas contra las primeras clínicas concertadas en las que, además de dedicarse a traer bebés al mundo, también practicaban interrupciones de embarazo por las causas que en aquellos momentos habían sido despenalizadas en nuestro ordenamiento jurídico. Aquella resolución no sólo puso fin a unas diligencias penales que nunca debieron abrirse, como el mismo juez Segovia tituló un artículo periodístico “Seamos bien nacidos”, mostraba en su contenido la sensibilidad que le anima, su reconocimiento hacia las mujeres, lo que le lleva a comprender la realidad que viven, a valorarlas en su propia individualidad, en su identidad como mujeres. Y nuevamente debo darle las gracias ahora por “El Gobierno rosa” publicado en este diario el 30 de abril último (página 36).

Una vez más en este nuevo artículo da cuenta de lo profundo que es su conocimiento y comprensión del fenómeno de la desigualdad, de sus raíces culturales e ideológicas, de constituir un elemento clave de la estructura social en la que estamos inmersos.
Saluda al Gobierno de Zapatero porque ha roto esquemas. Se felicita por la creación de un Ministerio de Igualdad. Defiende la Ley de paridad electoral y las medidas de discriminación positiva. Frente a quienes argumentan que la elección de los cargos de responsabilidad política o empresarial debe hacerse según los principios de mérito y capacidad y no atendiendo a ser hombre o mujer, razona que las mujeres tanto en los estudios, bien sean profesionales o universitarios, oposiciones o concursos, alcanzan la misma o mejor puntuación que los hombres “luego según sus méritos y capacidades deberían ser mujeres más o menos la mitad de catedráticos, rectores, jefes de cirugía y directores de hospitales, miembros de la Real Academia, presidentes de audiencias, Tribunal Supremo, fiscales jefes, comisarios jefes, presidentes de consejo de administración, generales, oficiales y obispos, ¿no es verdad?”.

Respecto al tópico de que las mujeres prefieren dedicarse a la familia, exclama “son tontitas ellas: donde esté limpiar un culito, que se quite una jefatura”.
Pero donde ha llegado a emocionarme es la referencia al nombramiento de la ministra de Defensa, Carmen Chacón. Para ella son sus palabras “pasa revista a las tropas serena y firme con su preñez muy resaltada”. “Se declara pacifista, sí, que ya no es Ministerio de Guerra que es el de Defensa, y exhibiendo la esperanza de vida en su seno, está diciendo a los soldados: defendedme, defended el fruto de este vientre, y por nuestro futuro sed guardadores de la paz. Su primera actuación fue un viaje de doce horas en avión para visitar a nuestros soldados en Afganistán”.

Han pasado los años, mi querido amigo, las feministas y algún varón, como tú, seguimos defendiendo lo mismo con la misma conciencia crítica, con ese lenguaje común que proporciona la profunda convicción de que la decencia está de nuestra parte. Otros, e incluso otras, de manera pública, se han unido más recientemente a esta causa por la que ya pagamos un alto precio en otros tiempos. De todos ellos y ellas solamente conozco a uno que confiesa, también públicamente, haber cambiado su forma de pensar, los demás parecería que estuvieron ahí siempre. Pero sabemos que no fue así y sería hermoso escucharles decir que, gracias a quienes como tú, has luchado y te has expuesto por la igualdad entre mujeres y varones, está produciéndose el cambio real del que aún queda mucho por conseguir. Y sería bueno escuchar que también están dispuestos/as a luchar frente a la reacción que este avance está produciendo y que seguirá incansable bajo mil formas nuevas en todos los ámbitos del que el tuyo, la Administración de Justicia, es con frecuencia un buen ejemplo, como valientemente exponía hace unos días Rosa Sansegundo. Saber que tú estás ahí es realmente importante para las mujeres.

Gracias, mil gracias al juez Segovia y a quienes de corazón actualmente se unen a esa misma lucha.

pdf-icon