María Ángeles Durán (Madrid, 1942) es una de las grandes pioneras en el campo de la investigación social y una de las sociólogas españolas más internacionales. Autora de numerosos libros y publicaciones relacionados con la mujer y su entorno sociolaboral y familiar, el empleo del tiempo y la economía de la salud, ha analizado el trabajo no remunerado del ama de casa y su impacto en la economía española. En 2002 recibió el Premio Nacional de Investigación y hoy, a la una del mediodía, impartirá en el salón de grados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia una conferencia titulada El tiempo expropiado: una lectura inusual de la Constitución española.

Sus estudios revelan que las mujeres hacen el 80% del trabajo no remunerado, que a su vez representa el 66% del trabajo total. ¿A qué conclusiones conduce este análisis?

En el ámbito puramente científico, hemos concluido que hay que cambiar los objetivos de la investigación porque, si no, no comprenderemos lo que está pasando. Hay que buscar objetivos más cerca de la gente como es lo que sucede fuera de las horas contratadas por el mercado de trabajo. A nivel político, la lectura tiene que ver con la desigualdad, con la oferta de modelos que cada sociedad ofrece a sus ciudadanos.

¿Qué papel juega el trabajo no remunerado para la estabilidad social y el mantenimiento de las familias?

El trabajo no remunerado es crucial para la estabilidad social. Teniendo en cuenta la desigualdad entre los perceptores de rentas (parados, ancianos, niños, jóvenes y enfermos), sin él no se podría comprender que en España exista el actual nivel de tranquilidad social

 ¿Qué propone?

El Gobierno tiene que intentar mejorar el sistema crediticio. Ha habido fallos importantes y tiene que ser más intervencionista en temas de redistribución de la carga global de trabajo. En España, de cada tres horas que se trabajan, una es a través del mercado y a cambio de dinero, y dos se hacen fuera del mercado y no por intercambio de dinero sino por otras razones.

Imposible pagar este tiempo.

Con el volumen de recursos que maneja el mercado hoy en día en España, es imposible pagar lo que funciona fuera de él porque la proporción sería que de uno tenemos que pagar dos. El problema está en quien pagaría el salario, ya que la persona que recibe el servicio, precisamente en los casos en los que más lo necesita, es insolvente, como niños pequeños o ancianos; entonces, ¿se pagaría con recursos públicos? Hay que buscar fórmulas bastante complejas para los casos en que para el cuidador esa situación signifique la pobreza, la dependencia o un riesgo muy alto de perder el empleo. Como sistema general, hoy es inviable.

Para usted el tiempo es crucial. ¿Cuándo cayó en la cuenta de lo mal que lo administramos?

Creo que los españoles, vistos con ojos de otros países, perdemos mucho el tiempo. Sin embargo, perder o ganar es algo muy cultural. Dedicamos más tiempo que otros países a estar con los amigos, a hablar y a estar con la propia familia. Me parece que eso es un bien y que ganamos en tranquilidad y felicidad. Esos son los lazos que permiten a una sociedad mantenerse en tiempos de crisis.

El empleo del tiempo dice mucho de las aspiraciones y necesidades de cada persona. ¿Por dónde recomienza comenzar el análisis?

España ha hecho un gran esfuerzo en invertir tiempo en educación. Ha sido el gran cambio de la sociedad española. Me preocupan los tiempos perdidos por un urbanismo que no está bien resuelto y hace perder mucho tiempo en los desplazamientos. Sin embargo, en general la gente gasta el tiempo en lo que quiere. Otra cosa son los expropiados de su tiempo, la gente que tiene muchos dependientes a su alrededor y no dispone de servicios ni de otras personas dispuestas a compartir esa carga.

¿Es posible combinar el tiempo que le sobra a muchos jubilados y parados con la falta de tiempo de muchas madres trabajadoras?

En cierta manera eso ya se está haciendo. Hay muchas mujeres que pueden trabajar porque reciben, a modo de regalo, el tiempo de la generación anterior. Las abuelas juegan un papel muy importante en la economía real de España y permiten generar bienestar en muchos hogares.

¿Qué vería en una radiografía de la sociedad española?

La sociedad española vive una crisis a corto plazo, pero más importante a medio y largo, fruto del envejecimiento y de la reducida natalidad. La proporción de población que no puede mantenerse está creciendo mucho. De la crisis saldremos, pero de cara al futuro vamos a tener que llevar a cabo los cambios de estructura que nos va exigir una nueva sociedad. Hemos pasado de una España muy homogénea racial y culturalmente a otra marcada por la inmigración.

¿Somos conscientes del cambio?

No creo que seamos conscientes del envejecimiento ni de la reducción de la natalidad. Esta situación requiere nuevas formas de familia, nuevos servicios públicos, nueva fiscalidad y un nuevo urbanismo.

Fuente:12.05.09 – D. DE MIGUEL | MURCIA

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