Fuente: A. Gaitero, Diario de León. Jueves, 29 de noviembre de 2007

Filósofa y Consejera de Estado
La pensadora feminista aboga por una mejora de la ley de violencia que amplíe la protección a todo tipo de violencia hacia las mujeres y no sólo de pareja o ex pareja
A. GAITERO LEÓN

«Hay que impedir que la violencia machista sea un show televisivo»
Filósofa mordaz y referente del feminismo español, Amelia Valcárcel (Madrid, 1950) es, desde el 2006, la segunda mujer que ocupa un puesto en el Consejo de Estado, además de vicepresidenta del patronato del Museo del Prado. Vino a León a hablar de violencia de género en las segundas jornadas nacionales de Cruz Roja y se reencontró fugazmente con la ciudad en la que -confiesa con humor- «descubrí mi libertad de conciencia cuando salía al recreo en el instituto y disfrutaba de un bocadillo de calamares». En el mismo instituto femenino dio su primera clase antes de ser profesora en la Universidad de Oviedo. Actualmente, es catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Educación a Distancia (Uned). «El viejo orden patriarcal se tambalea», dijo en su conferencia, pero «una igualdad mal asumida por el conjunto puede dar lugar a una nueva violencia», advirtió al diagnosticar la situación actual.

-Ha dicho que las bases de la violencia masculina se forjan desde edades tempranas. ¿Hay qué actuar en el ámbito educativo para frenarla?
-Para evitar la violencia es obvio que hay que utilizar todos los recursos, incluidos los educativos. Pero hay que saber sobre qué se trabaja e incide. Nadie intentaría arreglar un puente tirando tornillos desde un helicóptero. Sabemos cosas para desactivar el mecanismo corriente por el cual los varones aprenden la violencia, sabemos que el proceso educativo es importante, pero hay que saber en qué parte hay que incidir. Pedagogos y pedagogas saben cómo se forma la solidaridad de grupo desde edades tempranas y se transmite.

-A tres años vista, ¿cree que la ley de violencia de género está siendo realmente eficaz?

El principio que alienta la ley no es la eficacia. Es muy importante que exista una ley que indique a la ciudadanía que la violencia hacia las mujeres no es legítima, pese a que lo haya sido durante siglos. No se pueden evaluar las leyes sin cierto recorrido y cuando se haga hay que tener en cuenta que funciona con una situación muy cambiante. La España de hace cinco años y la de ahora es muy distinta. Ahora son muchas las inmigrantes que sufren violencia. Y los casos de violencia extrema se producen siempre con la rebelión de la víctima, de las que denuncian. Lo que no puede ser es que la violencia sea parte del show televisivo. Ni que haya sentencias que tienen como atenuante haber aparecido en un show. Toda la sociedad, incluidos los medios de comunicación, es responsable.

-¿Vale la autorregulación?

De momento hay algunos que no se autorregulan. La autorregulación es buena cuando una sociedad es muy madura, pero si tienes gente en estado de naturaleza habrá que regular. No puede ser que una persona vaya a un show televisivo sin ser avisada de que allí va a estar su ex pareja… Las inmigrantes vienen muchas veces de ámbitos culturales donde están acostumbradas a soportar mucho más, pero a medida que se integran en la nueva sociedad se rebelan y esto genera más violencia. Una norma no funciona si no la admite toda la comunidad.
En la violencia contra las mujeres hay muchos sobreentendidos. Pero ahora cosas que se tenían por indudables han pasado a ser puestas en cuestión. Y se sabe que el machismo mata, empobrece y atonta y hay que librarse de él.

 -¿Por qué no está de acuerdo con el término violencia de género?

Explica poco. Género es un término analítico, no político ni de derecho. Prefiero violencia masculina, violencia contra las mujeres o violencia machista. La ley debe completarse para que todas las agresiones a las mujeres y no sólo las que se producen dentro de las parejas o ex parejas queden contempladas. Cualquier violencia hacia la mujer manifiesta prepotencia, crueldad, y desprecio del sexo.

 -Usted ha reflexionado y escrito sobre los obstáculos que tienen las mujeres para alcanzar el poder y para que se reconozca su autoridad. ¿Las cuotas que establece la ley de igualdad van a cambiar la sociedad española?

Sí, seguro. España junto con Suecia es el país donde más mujeres están pisando el terreno político y aprendiendo a gobernar. Esto es fantástico, viniendo de donde venimos. Pero se consigue porque las mujeres se lo merecen. Las cuotas no están para darte lo que no tienes, sino para impedir que te dejen de lado. La paridad, que es lo que establece la ley, se ha establecido porque las que merecen llegar no llegan. Las cuotas son un mecanismo de discriminación positiva. Por ejemplo, en Francia se quiere que en la enseñanza primaria haya maestros y no sólo maestras, así que con menos nota los varones se colocan delante de las mujeres para acceder a una plaza.

 -¿Obliga a instituciones como el Consejo de Estado, con presencia de mujeres es ínfima y reciente?

En principio, todas las instituciones deberían tratar de asegurar la ratio de paridad. Pero no es imperativa, sino que recomienda y premia. Lo lógico y esperable es que en diez años y manteniendo una línea de gobierno y de consenso haya paridad en todos los centros de decisión. Pero esta política es más del PSOE que del PP. No me gustó que el PP no votara a favor de la ley de igualdad.

 -¿Por qué «Hablemos de Dios», su último libro?

Reflexiono con Victoria Camps sobre el papel de las religiones en el mundo actual, porque pueden ser muy peligrosas.

 -¿La religión debe enseñarse en la escuela?

Todas las religiones deberían ser objeto de estudio porque son parte de la historia de la humanidad. Pero por desgracia no se estudia.

 -Pues está implantada desde la Educación Infantil.

Eso no es religión, sino catequesis de religión católica, catequesis de religión islámica… Hablo de historia comparada de las religiones.

 -¿Su obra favorita del Prado?

Las Meninas. Es el mejor cuadro de la historia. Y otro que no es nuestro pero tenemos en exposición, La Venus del Espejo.

 -¿De obras de mujeres?

Tenemos Gentileshi, Roldana… Hay que hacer algo con ellos.

pdf-icon