Me gustaría empezar mostrando mi agradecimiento a la autora por haber escrito este libro, por razones de índole diversa, desde los temas que aborda, el método y el estilo. Este texto completa investigaciones propias (podríamos decir que es especialista en elites) y ajenas que nos conciernen. Una interesante parte del trabajo ha consistido en obtener y seleccionar un material excelente, a través de entrevistas en profundidad, que nos permite conocer, debidamente sistematizadas, las opiniones de profesionales de alta cualificación en torno al binomio género-poder completando el cuerpo teórico. Huye de la simplificación, el cripticismo, la dicotomía, el esencialismo, y el maniqueísmo: la  sociedad es compleja y cada una de nosotras está llena de matices, somos diversas pero participamos de la misma condición, y como afirma la autora, el género aporta un gran denominador común de problemas.

A lo largo del libro vamos encontrando complicidades, compartimos admiraciones y lecturas, sobretodo de los  saberes procedentes del feminismo. Afianza intuiciones y contribuye a limpiar la mente de tópicos. Mediante el estudio de las altas profesionales del periodismo, nos ofrece una interesante reflexión sobre el poder y su  relación con la masculinidad y la feminidad, en esta compleja sociedad androcéntrica.

Herederas-y-heridas

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Se trata de una investigación realizada en un momento en el que se transforman las estructuras socio familiares, las identidades… pero en la que el poder se mantiene con unas reglas de juego en las que está ausente la equidad. Pero además las elites estudiadas, nacieron y fueron socializadas en una coyuntura político social muy diferente a la actual, las mujeres pertenecían claramente a un grupo silenciado estando mas oculta la igualdad como aspiración y como realidad. Las pioneras,… las primeras elites femeninas mas mediáticas el caso estudio que ejemplifica el modelo interpretativo planteado, son analíticamente objetos privilegiados, tienen interés en sí mismo y además sirven como test social. Para completar el análisis también recoge las voces de altas profesionales pertenecientes a otros campos, ingenierías, políticas y sobre todo de catedráticas de universidad. Introduce opiniones masculinas y compara trayectorias motivaciones, arquetipos, estereotipos.

Desde las Ciencias Sociales estudia a mujeres profesionales de alta cualificación que en la actualidad tienen edades comprendidas entre 50 y 60, que fueron educadas en un ambiente generalizado en contra, ya que lo normal en la sociedad patriarcal en la que se socializaron y forjaron sus carreras profesionales, era la mujer no profesional. Explica, lo que califica de anomalía histórica y social y como sus méritos y deméritos son mujeres que tienen que inventar el mundo, improvisar, dar respuesta a situaciones inéditas, construirse nuevos modelos sociales de existencia.

La profesora García de León nos ofrece dos arquetipos: las herederas y las rebeldes, aunque no olvida las posibles posiciones intermedias. Mujeres que sobre todo han tenido en común el ser sometidas a una hiperselección con sus correspondientes inputs y costes. Explica el modelo con una formula simple, la existencia en toda biografía notable de dos tipos de energía para mantener la ambición, la herencia corno bagaje de recursos de pasado y de presente y otra negativa, la herida o necesidad ontológica de afirmación, rabia y coraje para plasmar el yo, nadar a contracorriente partiendo de unas mínimas condiciones socio económicas.

Analiza las singulares condiciones que el patriarcado impone como filtro a las mujeres que han accedido a las altas esferas profesionales, condiciones que encierran inputs masculinos y traspasan la dominación. En efecto de los datos biográficos de las mujeres que denomina herederas, mujeres que anómalamente han alcanzado el éxito, se deduce que han contado con la fuerza de padres singulares, maridos y compañeros, aunque no olvida a las “solteras”. Han recibido una herencia económica, social y profesional, un gran capital afectivo, en el que la figura del padre tiene un papel clave.  Si bien ésta es la tendencia, a su lado existen las excepciones a las que denomina “rebeldes”, que han resultado más afectadas por la fuerza de la herida. Las rebeldes, doblemente desheredadas, realizaron un proceso de individuación a la contra, con la ruptura de modelos familiares, son las trasgresoras.  La autora también  recorre los itinerarios vitales, la juventud e infancia de estas elites profesionales masculinas, estableciendo las correspondientes diferencias y tipificaciones. Como es sabido la distinta socialización masculina, femenina y la consiguiente redefinición de identidades femeninas ha supuesto que las mujeres hayan tenido que pagar costes diferenciales considerables.

En este libro se comprueba la vigencia de los estereotipos tanto en las  convicciones como en las actitudes, en un ámbito poderoso y en un momento en que los cambios producidos no han traído la desaparición de los obstáculos que impiden que haya muchas mujeres en la cúspide, obstáculos que distingue de tópicos y estereotipos. Así mismo va dando respuestas a  preguntas frecuentes como: ¿Tienen las mujeres cualidades diferentes a los hombres?, ¿Hay profesiones más adecuadas para hombres  y mujeres? Cuales son las ventajas y los costes? Constatando la diferente percepción de la discriminación por los y las profesionales y la falta de apoyo por parte de las empresas a las mujeres.

Se trata pues ciertas condiciones externas las que obstaculizan el acceso de las mujeres a los más altos puestos de responsabilidad -como sí no gozáramos de una ciudadanía plena- no la falta de cualidades de las mujeres. La capacidad, al menos verbalmente entre los altos profesionales, no se cuestiona, aunque  en ocasiones se utiliza un lenguaje políticamente correcto, mas avanzado que los comportamientos. Cuestión diferente es la imagen de la mujer estereotipada, más tradicional que la real que trasmiten, reproducen  ciertos medios de comunicación, especialmente audiovisuales.

En esta realidad plural ( en la que hay mujeres que se adaptan mas o menos al modelo cultural femenino) hombres y mujeres se mezclan en el trabajo, entran en contacto en el  mundo exterior, con las consiguientes interacciones y conflictos, muchas mujeres profesionales, políticas incluidas, han experimentado una aculturación hacia el modelo masculino , al adquirir las características culturales de quienes ocupan una posición de supremacía.¿ Pueden  resistirse, ó se resisten a ciertas tentaciones, como un cierto trasvestismo?.  Salvo excepciones, constata la autora, no se evidencia  una conciencia político  feminista, sino una falta de sensibilidad histórica a la trayectoria de un movimiento de mujeres que han creado unas conquistas y una situación favorable para que ellas mismas hayan podido acceder al poder, con constantes referencias en términos individualistas sumamente meritocráticos, como si los superpluses de los currícula pudieran paliar o parece que puedan paliar su condición genérica.

Como confirman numerosas investigaciones, al referirnos a las condiciones externas incluimos los códigos y prácticas de ejercicio del poder que se plasman en una organización del trabajo y de la vida androcéntrica, donde casi cualquier acto se convierte en ventaja masculina y correlativa desventaja femenina, lo que requiere una gran inversión de energía por parte de las mujeres.

Cuando se relaciona a las mujeres con el poder se comprueba que se retraen por que permanecen los mecanismos sociales discriminatorios o disuasorios, a pesar de los avances y precisamente porque, como la autora sospecha, un mayor avance de las mujeres supondría ya una reducción del privilegio masculino a límites difícilmente aceptables por los hombres.

Me interesan especialmente las referencias al poder, la masculinidad y la feminidad, los mecanismos, los “intangibles”. En efecto, los hombres tienen el poder, lo mantienen, lo reproducen, lo ejercen mientras que las mujeres sólo han podido ejercer una cierta influencia o poder residual. Consecuentemente las mujeres que acceden a determinados puestos de responsabilidad son, somos, consideradas advenedizas, outsiders incluso testigos incómodos. De manera que no resulta excesivamente complicado constatar la difícil  posición  estructural de las mujeres con poder…las primeras, las pioneras, además de unas mínimas condiciones socioeconómicas tuvieron y tienen que reunir requisitos excepcionales y ejercer, que, en opinión de la autora,  su posición como una especie de privilegio enturbiado, ya que en tanto elite femenina es una elite aislada tanto de la elite masculina como de la masa femenina. Sólo un reducido número de  mujeres  puede decirse  que están trabajando en condiciones objetivas de igualdad con los hombres y subjetivamente  entregándose al trabajo de manera unidireccional.

Una de las claves  en 1a que insiste es  el poder  como eje de la masculinidad, una forma de ser y estar en el mundo, o lo que es lo mismo, que  resulte natural en los hombres centrarse en los juegos de poder, que se practican entre los pertenecientes al viejo club de los muchachos, juegos a los que generalmente no tenemos acceso las mujeres, ni a establecer reglas, ni a participar en ellos o como mucho con las cartas marcadas. Al ser la profesión el eje vital, se invierte el tiempo en su ejercicio y el uso del tiempo también afianza la identidad masculina. Son los nuevos guerreros que dedican tiempo y energía al poder informal a articular redes, mantenerlas, a los ceremoniales, asumiendo una actitud de irresponsabilidad en lo domestico y fomentado un  cierta cultura que solo a ellos alimenta o acceden. La masculinidad está inmersa en el juego de “lo serio”. En los juegos de poder hay asimetría, no equidad para las mujeres.

De ahí que se refiera a los inputs, pluses masculinos y los costes femeninos. Y plantee un esquema de opuestos, frente a la unidireccionalidad, especialización, productivismo, taylorismo, los colegios invisibles, la coherencia entre la vida y la profesión, a las mujeres a partir de sus identidades fragmentadas  se les atribuye dualidad, diversidad, mestizaje, una cierta esquizofrenia e incluso ausencia de superego, mestizaje profesional, o sincretismo, que aúna elementos de cultura masculina, del mundo femenino, del antiguo régimen y de las vanguardias.

La identidad del varón se estructura en torno a la figura de los mandatos del  héroe, mientras que la heroína femenina es la gran cuidadora, bondad, entrega. La complejidad de la vida social en cualquier organización además de los procesos racionales se producen interacciones humanas, psicológicas y procesos de poder y de dominación. Poder, como diría Foucault, se crea y se recrea en la compleja red de relaciones sociales poder omnipresente. Resulta difícil tener poder, incluso cuando hablamos de coste tendremos que asumir  e1 coste de  la imagen de haber interiorizado la dominación, lo que nos autoinfligimos.

Como no articulan las mujeres el poder

Partiendo de la existencia de dificultades estructurales nos recuerda que fueron, somos, educadas en el no poder y difícilmente articulamos el poder. Se retraen porque hay mecanismos sociales discriminatorios, no hay un reparto equitativo. No obstante en estudios especializados y e incluso en conversaciones informales se plantea: ¿hay cualidades diferentes en las mujeres, mas adecuadas a un tipo de liderazgo o dirección?, ¿llegaremos lideres trasformacionales?, ¿Cómo nos desenvolvemos las mujeres en el poder, en que condiciones? ¿por qué el poder no les gusta a las mujeres o que tienen las mujeres que no le gusta al poder? ¿Lo han probado? La autora estima que si lo han ejercido ha sido excepcionalmente, en tales condiciones de anomalía, que así tampoco a los hombres les atraería.

Estamos en presencia de identidades nuevas y diversas, vidas en transición que comportan confusiones, contradicciones, forcejeos, superación de retos y satisfacciones. También las pioneras estudiadas han gozado de ciertas ventajas, algunas  por ejemplo tienen dobles redes sociofamiliares, pero los hombres profesionales las compensan con sus redes específicas, redes profesionales, colegueo, en el que las mujeres no tememos experiencia todavía por haber estado en la otra esfera, y la no pertenencia  o posibilidad de acceder al “old club´s boys”. Reproducen el poder seleccionándose  a si mismos. Sin duda la vida pública tiene un mayor coste para las mujeres también sobreselección psicológica elites adaptación doble, al modelo masculino de trabajo y de poder.

¿Cómo se las examina? ¿qué se les da a cambio? Son objetos privilegiados, donde van a parar toda clase de juicios, prejuicios y estereotipos sociales. Además de funcionar como test a los gobiernos y partidos políticos, puede  servir como test general en el sentido que nos propone la autora. ¿Qué requisitos se les exige para ocupar una parcela de poder, que se les da a cambio o  si hay proporcionalidad; como y con que rigor ser las examina y en que situaciones de riesgo se las sitúa (o que riesgos y conflictos tienen que asumir. Al contestar esas preguntas nos dará indicadores o nos servirá para comprobar si la maquinaria patriarcal continua intacta o si por el contrario esta cambiando y en que Test social que también nos sugiere que sea autoadministrado por y en el colectivo de las elites femeninas no solo como nos ve la sociedad, sino como está funcionando esta minoría, ¿qué tipo de liderazgo están ejerciendo? ¿qué proximidad o lejanía tienen con el resto de las mujeres?

¿Cómo nos situamos respecto al poder? Depende, renegar, saborear, rechazar, participar, entrar, para cambiar. Algunas con una clara resistencia otras decididas a participar, rechazar, entrar en el juego para cambiarla. Mucho que ajustar y que equilibrar. Normalizar la anomalía.

¿Cómo se comportan las líderes respecto a las otras mujeres? ¿Abeja reina o postura solidaria? ¿Cómo se pueden ayudar las mujeres? Ayudaría tener claras ciertas lealtadades y la necesidad de cultivar el pacto y la reciprocidad. Mentalmente colonizados, sabido relaciones de dominación no solo funcionan en el plano de lo material sino también en el  imaginario. Mujeres en la cúspide, en un mundo de hombres ¿Se sienten mejores y distintas? Antes ya nos referíamos a las abejas reinas,  a las tentaciones fácticas mimetismo, usos masculinos. Esto no  propicia la solidaridad.

Si están preparadas solo se necesitan o sobre todo otro poder con reglas mas justas, para que haya equidad, parece necesaria la conciencia de las mujeres sobre su propia situación, obstáculos, oportunidades, resistencias, la solidaridad, la complicidad nos conviene, la necesitamos para que la anomalía deje de serlo. Parece claro que, como decía Norbert Elias el signo de todo privilegiado es negar el  privilegio y que hay mujeres pertenecientes a las elites que sufren el síndrome de la abeja reina, pero si hay asimetría deberíamos plantear medidas para transformarla en simétrica, ¿quien vale llega? ¿cuántas mujeres valiosas se han quedado en el camino? ¿por qué han tenido que multiplicar energías y esfuerzo, sentir culpabilidades por querer tener autonomía ¿por qué siempre se habla del precio que hay que pagar ¿a que ha tenido que ha tenido que renunciar? Desde la exclusión como  plantea Bordiue, aportemos nuestra propia lucidez, (virtudes y defectos por venir de la marginación) esa lucidez singular, como dice la autora entre lo primigenio y lo descreído. Sino disminuiremos nosotras mismas la posibilidad de crear consciencia social incluso de aumentar la masa crítica.

Principio o fin, a través de entrevistas en profundidad que le han servido de base, mujeres en la cumbre de sus profesiones reflejan a través de sus testimonios, problemas de relevancia social en torno al binomio género-poder. Realidad imparable pero el tiempo y algo más, intervenciones quirúrgicas, ya que hay obstáculos más allá de la evolución temporal. Por último destacamos algunas de las perspectivas, además del desideratum compartido de transformar y feminizar el poder, que plantea ajustar y equilibrar, normalizar la anomalía, promediar dicotomía, poder domesticidad.

Plantear problemas que hacen avanzar el conocimiento es nuestra esperanza salir de la caverna, autoconsciencia, transparencia, no entrar en el juego de la dominación sombólica (Bordiue) pensar cosas nuevas, descolonizar el imaginario y plantear problemas que hagan avanzar el conocimiento. Plantear nuevos temas, nueva sabia y nuevo saber hacer (masa crítica suficiente número de individuos para que un colectivo pueda reproducirse mantenerse en unas condiciones en las que pueden darse elementos adversos, defenderse, reproducirse, crecer, necesaria conciencia…diría yo) Genealogía para tener mayor autonomía, esclarecer nuestras lealtades, mi reconocimiento hacia las otras mujeres, son datos históricos que nos interesan, muy directamente.

Cambiar las reglas, las actuales no son equitativas para las mujeres, seguramente preparadas mejor para otro tipo de poder, siempre hablamos de eso, si mas posibilidades cuando hay mas transparencia. Un nuevo modelo de ejercicio de liderazgo con mas pautas de racionalidad (a ellas se les pregunta por un tema de ellas)

También me parece interesante la propuesta, nada sencilla a veces de cuantificar lo que hay de herencia y herida en cada una de nosotras, nada sencillo.

Aunque como estima García de León, lo mejor está por venir. Esta es nuestra esperanza.

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