EL BOOM DE LOS ESTUDIOS SOBRE USO DEL TIEMPO

La expansión de los estudios sobre el tiempo no es exclusiva de España. Forma parte del crecimiento de los estudios sociales y económicos que se ha producido en todos los países desarrollados en las últimas décadas como medio para facilitar la toma de decisiones políticas y la gestión de necesidades y recursos humanos. Las causas que contribuyen a explicar el auge o consolidación de los estudios de tiempos son las siguientes:

  1. El cambio de la estructura demográfica y productiva de los países desarrollados. Con proporciones crecientes de jubilados, parados y estudiantes, hacen falta nuevos tipos de análisis y de indicadores de la vida y cambio social. El tiempo aparece como una opción relativamente sencilla de medir, con buena capacidad descriptiva y explicativa.
  2. La insatisfacción de amplios colectivos, especialmente de mujeres, con la invisibilidad a que el uso casi exclusivo de otras variables (como trabajo remunerado o ingresos) condena a algunos grupos y a algunas actividades que son centrales para el bienestar colectivo.
  3. La expansión de un gran sector económico de actividades de ocio y medios de comunicación, que necesita y puede pagar una considerable información sobre sus consumidores y sobre el tiempo consumido en sus actividades. Los análisis de audiencia, vinculados a la publicidad, estimación de franjas horarias, etc., han dado un gran impulso a los estudios generales de actividades.
  4. El aumento del tiempo invertido en actividades no directamente productivas, como soporte y gestiones burocráticas.
  5. La necesidad de cooperación internacional. En esta década se ha profundizado la construcción de la sociedad europea y se han reforzado los intercambios de todo tipo; entre otros, los de investigadores y estadísticas. La influencia de los estudios sobre el tiempo realizado en otros países o promovidos desde Eurostat para toda la Unión Europea han tenido reflejo en la investigación realizada en España, tanto por el INE como desde otras instituciones.
  6. El cambio tecnológico especialmente la difusión de los ordenadores personales y la posibilidad de tratamiento de los datos por equipos reducidos de investigadores o incluso por investigadores que trabajan individualmente. El cambio tecnológico ha facilitado la mayor cooperación entre instituciones e investigadores. En España, un buen exponente de los cambios en la accesibilidad a las fuentes son las series de encuestas CIRES, accesibles gratuitamente a toda la comunidad científica. Sin este tipo de difusión tecnológica y de equipamiento, no habría sido posible el tratamiento de los complejos datos sobre actividades y tiempos.

EL CASO DE ESPAÑA: DE LOS ESTUDIOS ESPORÁDICOS A LA INSTITUCIONALIZACIÓN

En España, las instituciones que han promovido mayor número de investigaciones sobre el uso del tiempo (Radio Televisión Española, Instituto de la Mujer, Instituto de la Juventud, etc.) tienen competencias sobre actividades o colectivos para los que las grandes encuestas periódicas del INE (Censo, EPA, Encuestas de Presupuestos Familiares, etc.) arrojan solamente una información indirecta y necesitan producir su propia información específica.

Como en otros muchos países, los estudios de más larga tradición sobre duración de actividades han sido los referentes a las jornadas de trabajo, porque esta ha sido históricamente objeto de regulación legal y consuetudinaria. No obstante, los estudios empíricos de carácter general no llegaron hasta la década de los sesenta, y aparecieron con cierto retraso respecto a otros países europeos. Durante los años sesenta se realizaron (1965, 1968) varios estudios sobre medios de comunicación que incluían información temporal. En 1972, 1973 y 1976 se continuó esta línea de investigaciones, financiada por Radio Televisión Española (Raldria, 1997). En 1975 se introdujo una nueva línea de investigación que intentaba estimar la duración de la jornada de trabajo doméstico (Duran, 1975), pero ante la ausencia de fuentes disponibles, las estimaciones de este estudio se realizaron a partir de algunas entrevistas en profundidad, observación participante y deducciones sobre los datos facilitados por el Censo sobre composición de los hogares. En 1984 el CIS realizó la Encuesta sobre Desigualdad Familiar y Doméstica, que recogía algunas preguntas sobre actividades (del tipo sí/no, y quien la hace) y sobre estimación del tiempo dedicado por las amas de casa a las tareas domésticas. Posteriormente se completó con un serie de entrevistas en profundidad y dio lugar a una publicación (Duran et al. 1988). La encuesta Metropolitana de Barcelona y sus elementos temporales fue analizada por Izquierdo et al (1987), y Ramos hizo lo mismo con las Encuestas de Actividades (Ramos, 1990). Otras encuestas que contienen información temporal de esta década son la Encuesta de Empleo del Tiempo y Medios Económicos de los Jóvenes (1983) y la «Encuesta de Juventud» (1988), ambas promovidas por el Instituto de la Juventud.

En la década de los noventa, los estudios sobre uso del tiempo en España se han consolidado. Ya no puede hablarse de encuestas inconexas, que sólo directamente tienen incidencia en la comunidad científica, sino de una actividad de investigación continuada. La institucionalización de este nuevo campo es muy evidente, como ponen de manifiesto los indicadores siguientes:

  • La ampliación del número de estudios realizados y la diversificación del tipo de técnicas utilizadas.
  • El aumento del número de investigadores y de las publicaciones sociológicas que se ocupan del tema.
  • La constitución del Grupo de Trabajo «Tiempo y Sociedad», dentro de la Federación Española de Sociología, (primera actividad pública en el IV Congreso de la FES, Granada,1995) así como la constitución de la Asociación para el Estudio del Tiempo (Primer acta de constitución provisional en junio de 1994).

Aunque los estudios más llamativos (por su elevado coste y el número de personas implicadas en el proceso) hayan sido las encuestas de uso del tiempo (con cuestionario y entrevistador, con diario-formulario o con sistemas mixtos), también se ha empleado la observación participante, la discusión de grupo, las entrevistas en profundidad, la introspección y otros modos de aproximación más cualitativos como los diarios y los medios audiovisuales, próximos a la sociología de la literatura, del conocimiento o, incluso del cine.

La realidad social es compleja, contiene muchos planos posibles de observación y análisis. La sociología, tanto teórica como empírica, se ha ido construyendo desde la perspectiva de sus fundadores y continuadores: la impronta de su historia, de sus orígenes vinculados a colectivos concretos (varones activos, occidentales, de clase media, etc.) ha creado la realidad social al mismo tiempo que la estudiaba. Claro que el tema no es nuevo, ya antes se había producido una configuración parecida en el lenguaje, en la filosofía, la historia, la moral, el derecho o el arte.

La repetición de estudios sobre el mismo tema, y desde un mismo interés o herramientas de trabajo, crea en la comunidad científica, e incluso en la sociedad, «la perspectiva» del tema. Para mejorar la comparabilidad de los datos, pero también para reducir la disonancia cognitiva, cada estudio tiende a replicar o repetir los estudios anteriores en búsqueda de confirmación, o mayor desagregación, y constatación o cambios respecto a los hallazgos previos. La innovación se hace cada vez más difícil porque entraña un cierto grado denegación u oposición a los modos de trabajo y las conclusiones anteriores sobre el tema.

En la última década, en España, se han realizado varios estudios que han utilizado distintas aproximaciones al análisis del tiempo. Hay algunas encuestas sobre otros temas que incluyen referencias al uso del tiempo, pero hemos realizado esta selección porque en todas ellas el tema del tiempo es central y porque se dispone de información relativamente detallada sobre sus aspectos metodológicos y sobre el proceso de toma de decisiones que llevó a los investigadores a su diseño definitivo frente a otras opciones alternativas. Estos estudios son los siguientes:

  1. La Encuesta de Nuevas Demandas y Necesidades Sociales (CSIC, 1990).
  2. La Encuesta CIRES sobre Uso del Tiempo, 1991.
  3. La Encuesta a Familias con niños escolarizados, Madrid (CSIC, 1994).
  4. La Encuesta a Familiares de Pacientes Usuarios de Servicios de Urgencia en Hospitales, en Madrid (CSIC, 1994).
  5. La Encuesta a Hogares en que Residen Personas Mayores de sesenta y cinco años, en Madrid (CSIC, 1994).
  6. La Encuesta de Actividades No Remuneradas (CSIC, 1995).
  7. La Encuesta del Instituto Vasco de Estadística (EUSTAT) sobre Presupuestos Temporales, 1993.
  8. La Encuesta CIRES sobre Uso del Tiempo, 1996.
  9. La Encuesta de Empleo del Tiempo de Eurostat. Instituto Nacional de Estadística, 1996-1997. (Encuesta piloto y preparación de la definitiva).
  10. El estudio sobre El Futuro de Trabajo en Europa. (Análisis de diversas fuentes europeas y Eurostat).
  11. La Encuesta CSIC sobre tiempo de trabajo no remunerado en la Comunidad de Madrid, 1998 y la Encuesta CSIC-ASEP 2000 sobre tiempo de trabajo no remunerado.

LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LOS ESTUDIOS DE USO DEL TIEMPO. PERSPECTIVAS PARA EL NUEVO SIGLO

La palabra clave para entender el esfuerzo internacionalizador de los últimos años del siglo, en la investigación empírica, es armonización (harmonization). En todos los países se hace evidente el impacto de la globalización, pero nadie desea asociar la dimensión intelectual e investigadora de este proceso con conceptos cargados de connotaciones desfavorables. Armonización es, en este sentido, una palabra perfecta para hacer surgir los aspectos más positivos y deseables del fenómeno general de globalización. Puesto que la armonía se produce tanto en lo grande como en lo pequeño, acepta la diversidad interna y resalta el carácter procesual del fenómeno, esta palabra hace emerger resonancias favorables en el plano ético y estético. Eurostat (Oficina europea de estadística) ha diseñado una gran Encuesta europea sobre uso del tiempo en la que, por primera vez, España se ha sumado desde el principio a través de la cooperación del Instituto Nacional de Estadística, que es el interlocutor en la mayoría de los países europeos que van a realizarla. Al menos, la muestra piloto ya ha sido realizada (1996) y cabe esperar que no se descuelgue del proyecto, a pesar de que su coste es elevado. De momento, los trabajos de campo de la encuesta definitiva española se han retrasado y no hay seguridad sobre cuantos países se sumarán definitivamente a este proyecto europeo coordinado desde Bruselas. En cualquier caso, lo que es indudable es su enorme importancia para la investigación comparada. Después de este gran estudio, algunos problemas se habrán resuelto (la carencia de fuentes fiables y realmente comparables), aunque comenzarán a surgir nuevos problemas derivados del contexto de análisis y de la inevitable inercia de las grandes maquinarias de producción de datos. Para este siglo, la comparación internacional de los estudios sobre uso del tiempo será una realidad accesible, y la tecnología de su procesamiento tendrá poco que ver con la de aquellos estudios empíricos sobre actividades que se introdujeron en España en la década de los sesenta.

…(sigue en el Pdf)

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