En primer lugar, agradezco a las asociaciones Sorámbulas y Plataforma Feminista, su iniciativa al pedir a la Sindicatura de Greuges que procediera a investigar el grado de aplicación, por parte de las instituciones, de la LO 3/2007 de 22 de marzo relativa a la Igualdad efectiva entre Mujeres y Hombres. Y cuyo resultado ha sido de una incipiente aplicación, todavía inestable, falta de proyecto, diagnóstico y sistemas de evaluación que todas las instituciones han reconocido, a la vez que han valorado nuestras recomendaciones y cuyo seguimiento la Sindicatura se compromete a realizar.

Pero en segundo lugar y en concreto quiero mostrar mi agradecimiento a quienes en nombre de estas asociaciones firman la citada petición. Porque tanto Nieves Simón como Margarita Borja son mujeres relevantes en su actividad permanente en defensa de los derechos de las mujeres. Incluso yo diría que, sin lugar a dudas, las dos han intervenido en la construcción del feminismo actual que viene desarrollándose desde los años 70.

Así mismo, gracias a la Vicerrectora de Extensión Universitaria Josefina Bueno  y al Centro de Estudios de la Mejer (CEM) que tanto hacen por avanzar en materia de igualdad desde parámetros feministas.

Esta jornada tan apretada, tan rica, en la que se da voz por igual a las instituciones y a la sociedad civil es una muestra no sólo del trabajo incesante de quienes la organizan sino también de lo fructífero que podría ser el derecho de interlocución. Gracias una vez más.

Gracias también a la UA por su reconocimiento y aportación a esta jornada. Así como por poner a nuestra disposición aulas y medios de todo orden.
Y también todo mi agradecimiento a Clásicas y Modernas, asociación estatal para la igualdad de género en la cultura que colaboran en este encuentro.

La importancia que tiene el hecho de que desde el mundo de la cultura ellas nos descubran cómo  la desigualdad de las mujeres impregna y recorre su propia espina dorsal, es uno de los elementos más importantes para ir despejando mitos y modelos.

Ante la imposibilidad de referirme a tantas artistas, a tantas creadoras, como muestra de esta inestimable aportación de las mujeres de la cultura, me referiré a Margarita Borja en su calidad de dramaturga. Ella, en su teatro inteligente y audaz nos trae con  frecuencia a la actualidad heroínas intensas, fuertes y sabias que como Olimpia de Gouges o Clara Campoamor, entre otras, existieron y se adelantaron a los tiempos en que les tocó vivir. Capaces de arrostrar el alto precio que debieron pagar por ello. Un teatro que conmueve, que emociona y que nos redime de tanta invisibilidad y humillación.

Y ahora si me lo permiten les diré que sí, que estamos de acuerdo, que es cierto, que vivimos tiempos en los que ni siquiera es cuestión de adelantarnos como las heroínas de MB, sino que son tiempos en los que  hay que luchar por lo evidente. Como evidente es que avanzamos hacia un indudable retroceso también en la igualdad entre Mujeres y Hombres. Retroceso que se advierte en todas sus manifestaciones, como es el hecho de que “el desmantelamiento del Estado de Bienestar hace recaer en las mujeres las tareas propias de los Servicios Sociales” palabras que contiene la memoria del año 2011, presentada por la Sindicatura en Les Corts el día 8 de los corrientes y que han recogido la mayoría de los medios de comunicación.

Tiempos duros donde parece que fracasó casi todo lo que con tanta dificultad, con tanto obstáculo, con tanto esfuerzo se fue construyendo.
Pero aquí estamos, desde la cultura, desde la educación, para volver a poner en pie todo aquello que tan rápidamente se está destruyendo. Y este acto, esta jornada es una muestra de ello.

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