Amelia Valcárcel,
Cátedra, 1997 (233 páginas)

En el anecdotario sociológicamente relevante  que conservo en mi memoria se incluye la afirmación de una colega, profesora de Universidad,  según la cual ella no le debía absolutamente nada al  feminismo, había llegado adonde se encontraba  sólo por sus propios méritos. El libro de Amelia Valcárcel debe ser aconsejado a las mujeres que hacen este tipo de declaraciones para que un saludable ejercicio de modestia y autoconciencia, recordando, al menos, los tiempos no tan lejanos en que la Universidad, las profesiones y, en  general, todo el ámbito de lo público (esto es, lo no doméstico) estaba cerrado a cualquier individuo de sexo femenino.

En efecto, La política de las mujeres dedica buenaparte de sus desarrollos a la explicitación de  los logros de ese proyecto político ilustrado que ha  sido y es el feminismo. No se trata, evidentemente, de un mero interés erudito, historiográfico, sino de  contribuir a la constitución de la autoconciencia del  colectivo femenino actual. Sólo podemos saber quiénes somos si tenemos conciencia de quiénes  hemos sido y de la deuda histórica que tenemos con aquellas y aquellos que sostuvieron la causa de la  igualdad de los sexos en épocas mucho menos  receptivas a esta idea que nuestro presente de proyectos Now y conferencias internacionales sobre el tema.

Así, los cuatro primeros capítulos del libro están  dedicados al recorrido histórico de la constitución del Estado y del individuo moderno. El patriarcado o sistema de género-sexo por el que los varones  ocupan, mayoritaria o exclusivamente, los puestos  clave de poder —político, económico, religioso, militar— en toda sociedad conocida es una organización que hunde sus raíces en el pasado remoto.

(… sigue en el pdf)

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