I El contexto del debate sobre las leyes de Igualdad

Los últimos 25 años han sido, en la comunidad internacional incluyendo a América Latina y El Caribe, el espacio de inicio, conformación, desarrollo, análisis y primeras evaluaciones sobre las leyes de igualdad. En tal proceso han sido numerosos los factores que han influido para el desarrollo de estos novedosos instrumentos jurídicos. De entre todos ellos, en nuestro criterio, hay varios que aparecen como de relevancia y significación indudable y que se manifestaron tanto en lo jurídico como en lo político y administrativo, principal, pero no exclusivamente:

1. En lo jurídico, algunos de los factores más influyentes fueron:

a) El incremento internacional de las demandas por introducir mejoras en las legislaciones nacionales a favor de las mujeres, sobre todo a partir de la Primera Conferencia Internacional de la Mujer, celebrada en México en 1975.

b) La creciente discusión sobre la amplia y evidente diferencia existente entre la “igualdad de derecho” o “igualdad de jure” y la “igualdad de hecho”, y, consecuentemente, la crítica a las legislaciones existentes, por los pobres resultados concretos alcanzados.
c) La creación de una carta específica de derechos humanos de las mujeres con la promulgación y entrada en vigencia de la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres”, CEDAW y la legitimación de la existencia de los derechos humanos de las mujeres como una visión enriquecedora de la doctrina internacional de los derechos humanos, lo cual se logró con la Declaración y Programa de Acción aprobados en la Conferencia Internacional de Derechos Humanos en Viena en 1993.

2 En lo político administrativo, dejaron su impronta los siguientes hechos:

a) La creación, a partir principalmente de la década de los años 80 del siglo XX, de organismos y mecanismos nacionales a cargo de las políticas dirigidas hacia las mujeres.
b) El aparecimiento y posterior proliferación de planes de Igualdad de Oportunidades, principalmente.
c) La relevancia alcanzada sobre todo en los últimos años por la propuesta de Mainstreaming de género en las políticas públicas

Todo lo anterior, ha sido significativo sin obviar el franco apoyo que han brindado los organismos intergubernamentales internacionales y regionales al tema general de las mujeres y posteriormente a todo lo que se conoce como enfoque de género en el desarrollo.

Tal como se apunta en los párrafos anteriores, el inicio de la discusión que dio lugar a la emergencia del interés por las leyes de igualdad, estuvo muy estrechamente vinculado a la reiterada denuncia en los foros internacionales, del carácter incompleto de las legislaciones en relación con los derechos de las mujeres y la exigencia de su ampliación. Si bien esta fue siempre una preocupación principal en los movimientos de mujeres, la cual puede ser rastreada en la raíz misma del movimiento feminista sufragista del siglo XIX que luchaba por el logro del derecho al voto y fue posteriormente retomada en sus horas finales por la extinta Sociedad de las Naciones en 1928, se mantuvo como hilo conductor explícito de los esfuerzos de las mujeres en el interés de alcanzar la ciudadanía política, principalmente.

Después de la creación de las Naciones Unidas y la instalación de la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer, en ese organismo el tema cobró gran impulso, en conexión, principal pero no exclusivamente, con el debate en torno a la brecha existente entre la igualdad de derecho o de jure, consagrada en los instrumentos fundamentales de derechos humanos y en la mayoría de las Constituciones nacionales, y la situación real de las mujeres en comparación con la de los hombres en diversos planos. Los hechos demostraban la incoherencia entre lo que muchos países establecían en materia de igualdad en sus respectivas Constituciones y legislaciones y la realidad profundamente discriminatoria, pese a tales avances legales.

Las iniciativas de intervención que se dieron en el orden legislativo para perfeccionar el logro de la igualdad no era una iniciativa única en el contexto histórico que se desarrolló a partir de la primera Conferencia Internacional de la Mujer en 1975 en México. Lo cierto es que, pese al escaso avance que se dio en lo que planteaba el primer Plan de la Mujer aprobado entonces, cundió desde esas fechas un nuevo aire que animaba a las instituciones, los grupos y personalidades comprometidas, que por primera vez se encontraban en el plano internacional para discutir estos asuntos y compartir experiencias. Uno de los efectos más importantes en América Latina y El Caribe, fue el inicio de la creación de las entonces llamadas Oficinas de la Mujer, con el impulso que les dio la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos, (OEA), así como el fortalecimiento y crecimiento numérico de las organizaciones de mujeres que comenzaban a reclamar protagonismo en las iniciativas que afectaban al colectivo femenino como consecuencia de las decisiones de los poderes públicos.

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