26/10/1988

Por favor, señores, no se agolpen, hay sitio para todos en este daguerrotipo. Después se repartirán copias suficientes para que un día sus nietos puedan regocijarse con ternura ante el aspecto que ofrecían sus abuelos en tan memorable hazaña.

Finalizando el siglo XX, los sesudos varones que regían los destinos de este país decidieron poner, por primera vez, al frente del Ente Público RTVE a una mujer, en lo que ellos creyeron, sin duda, un acto de buena voluntad hacia el género femenino y en la confianza y seguridad de que ésta se convirtiera así en “todo un hombrecito”.

Sin embargo, tristemente para ellos, no resultó todo tal y como lo habían previsto. Llegado el momento, la directora general de RTVE, que ya había venido dando muestras de su peculiar modo de ser, incluyó en la partida de gastos del Ente la ropa que utiliza en actos oficiales.

El alboroto de los varones fue indescriptible. La alarma, la confusión, la perplejidad y la santa indignación se apoderaron de todos y cada uno, despeñándolos en una explosión de la más depurada misoginia, como si de emanaciones de grisú se tratara. Se reunieron, llamaron a la niña díscola, la regañaron (término que con la mayor naturalidad emplea EL PAÍS del miércoles 19, página 21, primera columna, penúltimo punto y aparte), rasgándose las vestiduras apelaron a anquilosados y estereotipados principios que, a falta de argumentos y razones, parecía ser el único material de que disponían.

Podemos imaginarlos más tarde, volviendo a sus hogares satisfechos por el deber cumplido, por la maltrecha autoridad recuperada. Sin saber, ipobrecillos!, que habían trasladado al espacio público lo que ya no les está permitido en el privado; a saber, que, mientras se regatea en los modelitos de la niña, se dilapida en las juergas del chico. Tan desmedida reacción nos habla de este deseo reprimido hace ya tiempo.

Señores diputados y ciudadanos en general: si no hay precedentes de compra de vestuario con cargo a los gastos de representación, ya va siendo hora de establecerlos o de reformular, entre mujeres y varones, qué conceptos son los que merecen incluirse en dichos gastos.

Señora directora general de RTVE: gracias por darnos la ocasión de reír con la puesta en escena del espectáculo misógino. Le expreso toda mi solidaridad- Abogada.

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