Las políticas de igualdad de género son decisiones de autoridades públicas que expresan las respuestas del Estado a las desigualdades existentes, tanto en la satisfacción de las necesidades materiales, como en la atención a las necesidades e intereses específicos y a la posición social de las mujeres; desigualdades que existen a consecuencia de la discriminación de que son objeto en todas las esferas de su existencia personal y colectiva, respecto de las situaciones y posiciones de los hombres. Estas desigualdades son innegables y aún cuando muchas han estado invisibilizadas y han sido naturalizadas, su existencia cada día se registra con mayor precisión en las estadísticas nacionales de todos nuestros países y en los análisis que se realizan de los marcos jurídico políticos que defi nen el acceso real de unas y otros, a los medios que hacen posible el ejercicio de los derechos consagrados en la Constitución y en las leyes.

Como cualquier política pública, las de igualdad son productos del sistema político y como tal reflejan los criterios de las y los actores del diálogo político y expresan la calidad democrática que se da en ese diálogo y en la composición de sus actores. Su propósito principal es defi nir los principios, normas y objetivos que orientan el curso de las acciones públicas para el logro de la igualdad de género. La Igualdad puede ser objeto de políticas de Estado, como por ejemplo, una Ley de Igualdad; y también pueden expresarse en políticas gubernamentales, que no alcanzan el rango de una ley, por ejemplo un plan, programa, etc.

Hay cuatro razones básicas que justifi can y exigen la existencia de las políticas de igualdad:

a) la razón ética fundamentada en el hecho de que mujeres y hombres son humanamente equivalentes: ninguno es más o mejor humano que el otro;
b) la razón política se refi ere a que la igualdad es un principio esencial de la democracia cuya realización es una deuda histórica con las mujeres y cuyo incumplimento tiene costos de gobernabilidad para la sociedad;
c) la razón jurídica está inscripta en el compromiso de igualdad contenido en todas las Constituciones nacionales y en los Tratados y Convenciones de Derechos Humanos suscritos por nuestros países; y finalmente,
d) la razón económica, vinculada a los costos de efi ciencia, equidad y bienestar que acarrea la discriminación contra las mujeres, entre otras muchas razones validas que pueden ser esgrimidas para validarlas.

La comprensión del alcance de las políticas de igualdad esta estrechamente vinculado a la concepción del término “igualdad” y de lo que se entiende consecuentemente, por igualdad de género. Este es un aspecto sustantivo del tema y en este sentido, hoy por hoy las políticas de igualdad se inscriben en una interpretación compleja y articulada que se ha venido construyendo en el debate internacional y en los instrumentos de derechos humanos. La igualdad es igualdad ante la ley, es decir, igualdad de derechos, con todo lo que esto implica como equivalencia ciudadana y que no podemos desarrollar en el breve espacio de esta nota; y simultáneamente incorpora a su cabal significado: la equivalencia humana de mujeres y hombres, la no discriminación o prohibición de la discriminación por razón de sexo y la aceptación de la diversidad de las necesidades e intereses de las mujeres y de los hombres; es decir igualdad que admite la diferencia.

El enfoque de género no trata exclusivamente con los derechos de las mujeres. Es erróneo creer que aplicar el enfoque de género es la simple sustitución de la palabra mujer o mujeres por género, o que se trata de sustituir la palabra sexo por género o si se olvida que las expresiones masculinas también son de género. Teórica y metodológicamente es la perspectiva que garantiza la eficiencia del diseño, ejecución y evaluación de las políticas de igualdad, porque posee las herramientas conceptuales, metodológicas y técnicas que permiten descubrir, visibilizar e interpretar las desigualdades, las desventajas y asimetrías y/o relaciones de dominación/subordinación de todo tipo que existen entre hombres y mujeres, sus causas estructurales y sus expresiones en los hechos personales y colectivos y cómo afectan negativamente el desarrollo humano y ciudadano de las niñas y niños, de las y los adolescentes y de las y los adultos.

Las políticas de igualdad de género son factores fundamentales para:
a) eliminar las discriminaciones contenidas en la pauta de dominación/subordinación que caracterizan en nuestros países las relaciones entre mujeres y hombres,
b) para establecer simetría y equivalencia en el ejercicio de los derechos y construir la igualdad real, en los hechos. Por ello, para su diseño y ejecución efi cientes es necesario conocer cuáles son, donde están y cuál es el alcance de las desigualdades que hay que corregir o erradicar, tanto en su dimensión cuantitativa, que es lo que llamamos “brechas de género”, como en sus expresiones cualitativas y simbólicas (culturales, jurídicas, políticas, subjetivas, etc.), que afectan negativamente el ejercicio de los derechos y el desarrollo humano y que generalmente colocan a las mujeres en desventaja en el ejercicio de su ciudadanía. De esta manera, la aplicación del enfoque de género tiene un carácter instrumental en las políticas de igualdad.

Texto completo en pdf adjunto.

pdf-icon