Entrevista: María Ángeles Durán, Socióloga

Fuente: El País,Y. MONTERO – San Sebastián – 03/07/2006

En España hay un millón y medio de personas, casi todas mayores, que necesitan ayuda. Sólo el 7% de esa asistencia proviene de los servicios públicos. El 80% sigue saliendo de la familia y, fundamentalmente, de las mujeres. “El trabajo no remunerado es uno de los recursos básicos de nuestra sociedad”, afirma, tras facilitar los datos, la socióloga María Ángeles Durán (Madrid, 1942), profesora del Departamento de Economía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Premio Nacional de Investigación en 2002. Pero la imparable incorporación de la mujer al mercado de trabajo y el creciente envejecimiento de la población hacen necesaria “una visión alternativa” de la economía española, advierte Durán, quien hace unos días participó en San Sebastián en el curso de verano Haciendo visible la economía invisible.

¿Cuál es la fotografía de la economía invisible?

El trabajo no remunerado, incluyendo el voluntariado, supone en España el 60,71% del PIB. En torno al 80% de ese trabajo lo hacen las mujeres. Aunque ahora existe un trabajo invisible, que es la economía sumergida, donde hay una alta proporción de inmigrantes.

¿Qué nos depara el futuro?

La oferta de trabajo no remunerado se está reduciendo mucho, tanto porque hay menos gente en edad de ofrecer este trabajo, como porque quien tiene la esa edad quiere incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, la demanda está en aumento y va a subir mucho más en los próximos años, porque va a haber muchas personas mayores de 80 años con necesidad de cuidados.

La mujer se incorpora más al mercado de trabajo, pero también soporta la doble jornada.

Las mujeres están pagando un precio alto por la modernidad; pagan la factura con jornadas muy largas. También es importante resaltar que las mujeres mayores son en este momento el cuarto pilar de la economía española. Están haciendo posible un cierto bienestar en la población, porque cuidan a sus maridos, a los hijos que no están bien y a los nietos. Realizan muchísimo trabajo no remunerado.

Si las abuelas se rebelasen…

Una huelga de abuelas sería más grave que una de conductores de autobuses o de controladores aéreos.

¿Qué alternativas plantea para los próximos tiempos?

El objetivo de mi equipo de trabajo es crear y hacer que sea aceptada una visión alternativa de la economía española. No podemos seguir con políticas públicas basadas en informes que se realizan con los datos convencionales.

¿Cómo se puede encarar la disminución de la oferta de trabajo no remunerado y el aumento de la demanda?

No existe una sola solución, sino un cúmulo de soluciones parciales. La primera de todas es redistribuir el trabajo no remunerado entre hombres y mujeres. Hay unas diferencias abismales entre hombres y mujeres mayores, pero también entre los jóvenes. También es necesaria una redistribución entre grupos de edad. Los jóvenes soportan muy poca carga de trabajo doméstico y no asumen como propio el cuidado de las generaciones de edad muy avanzada y muy dependientes.

¿Qué más plantea?

Hay que crear más servicios públicos, aunque esto en un contexto de contención del gasto es muy difícil. La gente no quiere pagar más impuestos, pero algunas encuestas revelan que por lo único que estaría dispuesta a pagar más sería por servicios a las personas dependientes.

¿Alguna otra propuesta?

Tienen que surgir servicios a precio de mercado. El problema es que al cuidado de las personas mayores dependientes, sobre todo, no se le pueden aplicar técnicas de productividad. Hay que encontrar la fórmula para que el pago de esos servicios no se produzca cuando la persona está fuera del mercado de trabajo, quizá en una situación próxima a la pobreza y con muchas necesidades por su mala salud.

¿Eso qué significa?

Tenemos que cambiar nuestras ideas a cerca del patrimonio y la herencia, mentalizarnos de que no vamos a heredar nada de nuestros padres. Tenemos que aumentar el sistema de pensiones privadas y ahorrar cuando estamos en activo. El excedente que nos detrae la Administración pública y la empresa privada era suficiente en épocas pasadas, cuando la supervivencia después de la jubilación era corta. Ahora no. Es imposible mantener supervivencias de 30 ó 40 años [tras la jubilación].

¿Qué opina de las leyes de Dependencia y de Conciliacion familiar y laboral?

Al menos como aldabonazo para que la sociedad sea consciente de que tiene un problema, ambas son útiles. Otra cosa es el efecto práctico que vayan a tener.

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