Punto de vista Mujeres, igualdad y Universidad

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, se ha comprometido recientemente a dar un nuevo impulso a la Unidad «Mujeres y Ciencia», en sus inicios adscrita al Ministerio de Educación, pero que hace unos meses cambió su ubicación departamental a raíz de la reestructuración ministerial derivada de las elecciones del pasado mes de marzo. Este dato es motivo suficiente para dar cuenta de algunas iniciativas recientes relacionadas con la igualdad y, en concreto, con la presencia de la mujer en la Universidad. Además, podría ser un buen aliciente para fomentar una reflexión más profunda sobre esta cuestión y para actuar en consecuencia, tanto en los organismos públicos como en los privados.

En los primeros días del mes de julio de 2008, la Universidad Complutense de Madrid acogió el importante Congreso Internacional e Interdisciplinar «Mundos de Mujeres», una iniciativa heredera del espíritu emprendedor de los Congresos anteriores, celebrados con una periodicidad de tres años desde el encuentro que tuvo lugar en Haifa, Israel, en 1981. El lema del Congreso era en esta ocasión «La igualdad no es una utopía» y coincidía, por lo tanto, con uno de los denominados «Objetivos de Desarrollo del Milenio» propuestos por Naciones Unidas: la promoción de la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer.

El uso del plural «mundos» denota ya el alcance ambicioso del Congreso, que pretendía ofrecer una panorámica lo más completa posible de la situación de la mujer, incluyendo, cómo no, su presencia en la ciencia y la investigación, así como su participación en la educación, tanto desde la perspectiva de quienes la proporcionan como de quienes la reciben. En este marco, la Universidad de Castilla-La Mancha estuvo representada con ponencias tan diversas como la contribución del Tribunal Constitucional español a la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres o como las posibles aportaciones del taoísmo a una teoría feminista.

Aludir al feminismo en general es, como es sabido, probablemente equívoco, dado que lo correcto sería referirse a los feminismos (también en plural, como «los mundos de mujeres»), en la medida en que las corrientes que han defendido y defienden los derechos de la mujer o el ser mujer lo hacen desde postulados bien diversos y en ocasiones casi podría afirmarse que contradictorios. En un año en el que se conmemoraba el centenario de Simone de Beauvoir, a la cita del Congreso no podían faltan nombres fundamentales en el pensamiento moderno y en el denominado «feminismo de la igualdad» como Amelia Valcárcel, quien hace unos meses participaba en una mesa redonda en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo. Este feminismo de la igualdad, que encuentra sus raíces en el pensamiento ilustrado, aboga precisamente por una (re)conciliación de los géneros y por una cooperación entre ambos, nunca por una superioridad o supremacía. De ahí que, podría añadirse, las políticas dirigidas a alcanzar esta situación de igualdad se inserten en este modelo de feminismo. Las políticas de igualdad han alcanzado hace tiempo a una de las instituciones con mayor relevancia social, cual es la Universidad, relevancia que le viene dada tanto por su carácter formativo de la persona (más allá de los conocimientos técnicos que se  adquieran en cada una de las titulaciones) como por la potencial repercusión de la investigación que se desarrolla en su seno. La reforma de la Ley Orgánica de Universidades, operada por la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, incorporó una Disposición Adicional Undécima, en la que se prevé – con carácter preceptivo – la creación de unas «Unidades de Igualdad». Éstas habrán de existir en las estructuras de organización de cada Universidad y su cometido es «el desarrollo de las funciones relacionadas con el principio de igualdad entre mujeres y hombres». Unidades de estas características – con esta u otra denominación – han sido ya creadas en algunas Universidades, como es el caso, de la Universidad de Almería, tras una iniciativa de la Secretaría de la Mujer de dicha Universidad, adscrita al Vicerrectorado de Cultura, Extensión Universitaria y Deportes. Pero también pueden citarse ejemplos semejantes en otras Universidades, como la Complutense de Madrid, la Autónoma de Madrid, Carlos III, UNED, Valladolid, Islas Baleares o Extremadura. A todo ello se ha de añadir el importante impulso que han dotado a esta causa la Comisión «Mujeres y Ciencia» del CSIC y la Unidad «Mujeres y Ciencia» que será adscrita ahora al Ministerio de Ciencia e Innovación y que ya he mencionado en las primeras líneas. Algunas de estas Unidades existían ya antes de la entrada en vigor de la Ley, o bien se han ideado sobre la base de estructuras precedentes. Por otro lado, antes de 2007 se habían emprendido ya iniciativas pioneras, entre las que ha de destacarse, por paradigmático, el Plan de Igualdad de la Universidad Autónoma de Barcelona, institución que cuenta además con un reputado Observatorio para la Igualdad de Género. Recientemente, esta Universidad ha aprobado su Segundo Plan de Igualdad 2008-2012, que afecta tanto al personal docente e investigador, como al administrativo y de servicios, y al alumnado. El plan de acción de dicho documento se estructura en torno a cinco ejes, a saber: 1) La visibilización del sexismo, la sensibilización y la creación de un estado de opinión; 2) El acceso en igualdad de condiciones al trabajo y la promoción profesional; 3) La organización de las condiciones de trabajo con perspectiva de género; 4) La promoción de la perspectiva de género en los contenidos de la enseñanza y la investigación; y 5) La representación equilibrada en los diferentes órganos y niveles de toma de decisiones.

En la Universidad de Castilla-La Mancha existen también algunas iniciativas recientes, como Máster en Igualdad de Género, el título de Especialista en Igualdad de Género en Intervención Social o la puesta en funcionamiento de la Comisión «Mujer y Ciencia» de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo. Esta última ha organizado para este año académico, a partir del mes de febrero, un curso de libre configuración sobre la igualdad de género en el siglo XXI. El Real Decreto 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, indica en su Preámbulo que el principio de igualdad entre mujeres y hombres ha de inspirar la formación en cualquier actividad profesional, de modo que no puede extrañar que se propongan actividades de estas características, en la medida en que aparecen demandadas por el nuevo sistema de titulaciones. Sin embargo, ninguna iniciativa podrá prosperar sin la implicación del colectivo – hombres y mujeres – al que va dirigida, algo de lo que mucho sabe el Derecho. Por eso, para potenciar la concienciación y la implicación, Congresos como «Mundos de Mujeres» resultan imprescindibles y la difusión de sus resultados constituye un desafío que merece la pena asumir (la dirección web del Congreso, a 12 de enero de 2009, es la siguiente: http://www.mmww08.org/index.cfm).
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Susana de la Sierra es profesora titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Castilla-La Mancha