Solidaridad con los refugiados de las guerras

Staša Zajović

TÉ, NO BOMBAS NI MUROS!
LA SOLIDARIDAD ES NUESTRA FUERZA

No es solamente para el Año Nuevo cuando los “Eslovenos” vienen a Belgrado desde Ljubljana para pasarlo bien en los restaurantes al borde del río, en los parties de turbofolk, comiendo rollitos de repollo, kebabs y bebiendo brandy… Así es como los tabloides los describen.
Nunca, ni los tabloides, ni los escasos medios independientes que quedan escriben acerca de los otros que llegan aquí desde Eslovenia. ¡La solidaridad y la noviolencia no son noticia!
Jelka ha llegado a nuestra ciudad. Nuestra amiga de los tiempos antiguerras. Entonces, en 1996, ella llegó con sus amigas a Novi Sad a nuestra conferencia de la solidaridad de mujeres contra la guerra, la Red Internacional de Mujeres de Negro. Después, Jelka se dedicó apasionada y persistentemente a la lucha por los derechos de los “borrados” en Eslovenia. Nos encontramos en Ljubljana en octubre 2016, en el centro social “Rog”, una antigua fábrica de bicicletas, ocupada por movimientos sociales y transformada en un epicentro de la resistencia antifascista/antirracista en Ljubljana y en toda la región. El centro social “Rog” proporciona refugio a los que han sido privados del derecho a elegir, lo mismo que durante las guerras de los noventa en el área de la antigua Yugoslavia. Actualmente, son refugiados/fugitivos de Oriente Medio. “Rog” es el lugar más seguro para los “fugitivos” en toda Eslovenia.
Andreja y Nika vinieron a la ciudad con Jelka; alquilaron un apartamento frente a la estación de ferrocarril, para así estar más cerca de los “fugitivos”, para prepararles té o sopa caliente… Los hombres llegan al apartamento en pequeños grupos, para reponer fuerzas o tomar un baño…
La ética feminista del cuidado y la responsabilidad. Y la justicia feminista porque “la justicia se establece a partir del Rostro, de la responsabilidad por el otro” (Emmanuel Lévinas).

Ese día, el 3 de febrero, encontré a Jelka en los hangares/chozas/campamentos detrás de la estación de autobuses. Después fuimos al apartamento con los fugitivos. Había traído diferentes tés –negro, verde, hojas de menta- sabiendo que los prefieren a las bolsitas de té. Junto con los fugitivos de diferentes meridianos del Cercano y Medio Oriente, preparamos tés. Té negro fuerte, té verde con menta, con bastante cantidad de azúcar. Cuando no nos podíamos entender bien unas con otros, decíamos “inshallah” o “mashallah”.

No querían hablar acerca de los horrores que experimentaron durante sus viajes. No tienen palabras para expresarlo, ni manera de nombrar esas cosas. Aportaron testimonios acerca de la violencia en las fronteras –siendo pegados, robados su dinero e incluso sus ropas y zapatos. Esa Europa parecía fuera de alcance… Y luego hablaron de sus planes y sueños. No han abandonado el sueño acerca de Europa, que ojala pudieran realizarlo en esa Europa, la mayoría en Alemania, algunos en Bélgica…
Hablamos de Trump, y expresamos unánimemente nuestra convicción de que está loco y es peligroso, como los “Taliban” dice uno de los fugitivos.

Jelka, Nika, Andreja, Barbara, Mojca, Metka y Janez… y otras muchas llegan a Belgrado por olas, dirigiéndose a los campamentos, hangares/chozas. Para encontrarse con los fugitivos. Tejiendo los hilos tiernos del cuidado, extendiendo redes de desobediencia hacia la torre Europa, saltando muros… Con Jelka, Nika, Barbara, Andreja, Mojca… con la comunidad humana de activistas sensibles y responsables de Eslovenia, Croacia, Alemania… ¡una Europa diferente es posible!

Escrito por Staša Zajović

Traducción: Yolanda Rouiller