Stasa Zajović: “Muchas víctimas de violación abandonan el país por el estigma social”

En 1991, Stasa crearía una asociación de mujeres que reivindicara los crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia. Esta activista nunca podrá olvidar las eternas vigilias en silencio, vestidas de negro, como protesta no violenta ante el conflicto. Las mujeres salvajemente violadas no han logrado sentarse ante los Tribunales a contar su testimonio. Hoy el colectivo suma más de 20.000 víctimas. Stasa relata a Público como el Estado las oprime, las anula sin ayudas. Una gran mayoría prefieren abandonar su tierra antes que seguir soportando tanta vergüenza. La fundadora del movimiento Mujeres de Negro ha llegado a España para participar en el Congreso internacional Feminario. La cita se ha celebrado en Córdoba para disertar sobre la creación de redes feministas en sociedades de posguerra.


Como fundadora del movimiento ‘Mujeres de Negro’ de Belgrado ¿Cómo ha logrado afianzar el movimiento feminista en su país, Serbia?

Haciendo visible nuestra resistencia no violenta, feminista y antimilitarista. El 9 de octubre de 1991, salimos a las calles de Belgrado por primera vez. Fue entonces cuando empezamos nuestras vigilias de negro contra las políticas del régimen serbio. Todavía seguimos en las calles. Hasta el momento, hemos organizado alrededor de dos mil acciones.

Además hemos creado redes de solidaridad entre mujeres: a nivel local, regional y global, creando la historia alternativa de nuestra guerra que nadie había contado. Y es que tenemos la demanda y el deber moral de afrontar el pasado desde el enfoque feminista con nuestro pueblo.

¿Qué secuelas quedan de las miles de mujeres represaliadas por el régimen de a Milosevic?

Durante los primeros diez años, vivimos en un país de crímenes organizados por el Estado. Las campañas de guerra de agresión del régimen serbio (desde 1991 hasta 1995, frente a Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina), de la guerra de baja intensidad contra la población albanesa en Kosovo, dieron lugar en 1999 a una intervención militar de las fuerzas de la OTAN en Serbia y Kosovo.

Después de todo aquel sufrimiento a toda la población civil, consideramos que el régimen serbio es el mayor responsable de la desintegración de la antigua Yugoslavia, y ese hecho determinó, en gran medida, las actividades de Mujeres de Negro.

¿Cómo se ha logrado tratar el trauma de las más de 20.000 mujeres que vivieron violaciones masivas durante la guerra? ¿Se ha podido hacer realmente justicia?

Estas mujeres viven en una condición extremadamente desfavorable por los crímenes sexuales vividos en primera persona. En casi todos los estados de la ex Yugoslavia, las mujeres, víctimas de violación de guerra, están expuestas a todo tipo de estigmatización y maltrato por parte de la comunidad social y debido a ello, muchas nunca han denunciado estos crímenes. En muchos casos estas mujeres violadas, tras hacer testimonio frente al tribunal, se han visto obligadas a abandonar el país. Es bastante grave el estigma social que sufren.

Otro de los problemas es que el término violencia sexual y crimen de guerra es un ‘tema que ya no interesa a nadie’. Tras firmar el acuerdo Dayton (1995), el tema de reconciliación ha ocupado todo, quedando el tema de las mujeres en el olvido.

Por otro lado, las mujeres violadas han sido víctimas en la guerra, pero también de la paz. Llevan más de veinte años afrontando los mismos problemas. Sin apoyo del Estado, muchas afrontan la negación de ayudas con hijos a su cargo, víctimas de estas violaciones masivas.

¿Han logrado reconocer la responsabilidad de estos crímenes desde el Gobierno actual?

Si hacemos referencia al importante número de mujeres, víctimas de la guerra, las reparaciones materiales son muy esporádicas. En cuanto a las reparaciones simbólicas se practican aún menos, casi exclusivamente lo hacen los familiares para que las mujeres no tengan que estar en primera línea.

Y es que por desgracia, la caída del régimen de Milosevic (en octubre de 2000) no trajo los cambios esperados. En los últimos años hemos estado viviendo en Serbia en la carrera hacia la “integración europea”, que está dirigida exclusivamente al mantenimiento de la coalición en el poder, y no a afrontar nuestro pasado criminal. La responsabilidad por la guerra y los crímenes ha sido tapada en la vida diaria de nuestro pueblo, con un aumento de la pobreza y de todas las formas de discriminación.

En una sociedad de post conflicto, ¿qué mecanismos se pueden llevar a cabo para empoderar a las mujeres?

Lo más importante es que las actividades de campo, el activismo feminista, esté enfocado a los problemas que las mujeres tienen a diario. Tanto las víctimas del conflicto como sus familiares y descendientes.

Desde mi organización Mujeres de negro en Belgrado hemos luchado mucho por crear una red feminista de orientación mundialista, integrada por mujeres, y también por hombres, de diferentes grupos generacionales y étnicos, niveles de educación, estatus social, estilos de vida y preferencias sexuales. No solo estamos nosotras en este colectivo. También integramos a grupos de activistas y personas individuales de más de treinta pueblos y ciudades de todas las regiones de Serbia. Organizaciones de Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Croacia, Kosovo, Macedonia y Eslovenia que también participan en nuestras actividades.

La Red de Mujeres de Negro de Serbia desarrolla y aplica los principios de la política de paz con un lema muy claro basados en tres principios ¿qué significado tienen cada uno de ellos?

Los principios éticos más importantes de Mujeres de Negro, están enfocados hacia la responsabilidad por la guerra y sus crímenes.

El primero de ellos, ‘No en nuestro nombre’, habla de muestra resistencia no violenta pública, clara y fuerte frente al régimen que ejerce la agresión y emprende guerras en nuestro nombre, y para aquellos que después de las guerras, han negado los crímenes cometidos.

‘No nos dejemos engañar por los nuestros’ habla de la ética feminista y de la responsabilidad de luchar contra los nacionalismos militaristas, y a todas las fuerzas patriarcales.

‘Siempre desobedientes’ hace referencia a la guerra y todos los demás aspectos del patriarcado. Somos desobedientes porque somos ciudadanas responsables, mujeres autónomas que rechazan la obediencia al poder patriarcal.

Durante más de 26 años, hemos construido una política de paz, no violencia y solidaridad y hemos afrontado numerosos desafíos, ataques y agresiones.

¿Cómo se crea ese discurso?

Luchando por la creación de redes de solidaridad a nivel regional, europeo e internacional. Desde Mujeres de Negro perseguimos una política firme de solidaridad internacional, con la participación activa en la vida cívica, sindical y las protestas laborales, la política anti-militarista contra la política de la OTAN, los gastos militares, las intervenciones militares, contra el capitalismo neo-liberal.

Por último, construimos un código feminista de honor: desarrollar una ética feminista de la responsabilidad, el cuidado y la solidaridad, honrando nuestros compromisos y cumplimiento las promesas que hicimos entre nosotras.

¿Cómo ayuda la exposición de su lucha en congresos internacionales como Feminario, del que ha formado parte en Córdoba?

El internacionalismo feminista nos ayudó a sobrevivir a los momentos más difíciles y, de acuerdo con la política feminista hay que reconocer estos méritos. Juntas, hemos construido y seguimos construyendo relaciones de apoyo mutuo, basadas en la igualdad entre nosotras de la zona devastada por la guerra y nuestras amigas feministas de Occidente donde se ubica este importante Congreso Internacional de Feminario, han creado nuevas formas de solidaridad internacional, libres de victimismo y paternalismo.

Además estos congresos nos ayudan a crear nuevas formas de conocimiento, a través de la difusión de un espacio común para la reflexión crítica, el análisis y las teorías basadas en la experiencia.