¿Sucesión o sustitución de Rodríguez Zapatero?

Mucho se ha hablado esta semana pasada sobre si dentro de dos años la persona que se presente como candidata a la Presidencia del Gobierno del Estado Español, será o no José Luis Rodríguez Zapatero.

Todavía quedan dos años para las próximas elecciones generales, pero la maquinaria de los partidos políticos nunca descansa cuando de conseguir votos se trata.

Los máximos dirigentes del PSOE cierran filas alrededor del actual Presidente del Gobierno y este no se pronuncia al respecto. Pero lo que es curioso es que este debate sobre la conveniencia o no de que sea Zapatero el candidato para las elecciones del 2012, se haya dado justo en el momento en que se ha asumido la Presidencia de turno de la Unión Europea.

Está claro que es un tema susceptible de ocupar ríos de tinta en los próximos meses, pero creo que la ciudadanía nos merecemos que se respeten los tiempos y las formas, ya que antes de las elecciones generales se han de producir las municipales y, en muchos territorios, también las autonómicas en próximo año.

Así las cosas, deberíamos ir pensando si no es hora ya de que hubiera una mujer la que se presentara a la Presidencia del Gobierno en alguno de los grandes partidos.

Esta posibilidad (aunque para algunos estadistas nuestra sociedad, partido, sindicato, etc. todavía no están preparados) es real y existe, puesto que tenemos mujeres muy preparadas dentro de la vida política, para hacerse cargo de los grandes temas de estado que le corresponden a quien ocupe la Presidencia del Gobierno.

Y digo esto, porque  si desde los partidos políticos nos “imponen” el debate sucesorio, deberíamos las mujeres abrir el debate del cambio.

Y este cambio no es únicamente porque es una deuda histórica para con nosotras, que lo es, sino también porque estamos muy formadas y muy capacitadas, porque sabemos hacerlo, porque podemos hacerlo y por muchas causas más.

Si realmente queremos profundizar en la democracia tendremos avanzar en el reconocimiento de los talentos de todas las personas y eso incluye los talentos de tantas y tantas mujeres que se ven relegadas a ocupar puestos secundarios dentro de las grandes organizaciones de todo tipo. Y el ejemplo dentro del mundo de la política es más que evidente: No recuerdo que ninguno de los grandes partidos políticos tengan como dirigente máximo en el ámbito estatal a una mujer.

La aprobación de la Ley de Igualdad en el año 2007 fue un paso importante para llegar a la obligatoriedad de tener paridad en las listas electorales. Es triste, democráticamente hablando, que tengamos que llegar a elaborar una Ley Orgánica, para garantizar el derecho a una paridad en las listas cuando la sociedad está formada paritariamente por mujeres y por hombres. Pero es más triste todavía ver todas las ampollas que levantó y sigue levantando esta ley cada vez que las mujeres hemos de recurrir a ella para hacer valer nuestros derechos como ciudadanas de un estado democrático.

Afortunadamente los avances producidos en los últimos años están ahí. Y esto ha de darnos impulso para pensar y actuar desde la premisa de que es posible cambiar algunas cosas dentro del sistema androcéntrico en el que vivimos, aunque sea a golpe de Ley Orgánica. Habrá que continuar luchando para cambiarlas. De momento el tema de la Ley sobre la Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, nos demuestra que sigue quedando mucho camino por recorrer para que los asuntos referentes a las mujeres tengan un tratamiento, en todos los ámbitos, de una normalidad que todavía no existe en estos momentos.

Puedo asegurar que me importa muy poco si Rodríguez Zapatero será o no el próximo candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. Prefiero pensar que a lo largo del tiempo y camino que todavía queda por recorrer seguiremos reflexionando y profundizando sobre la democracia y sobre la aplicación real de los derechos de ciudadanía que todas las personas tenemos.