Alquiler de vientres

Autoría: No somos vasijas

No somos vasijas

Es preciso iniciar este llamamiento, recordando que al contrario de lo que manifiesta el colectivo COGAM en su documento, el alquiler de vientres no es “alegal” en España. Los contratos de gestación por sustitución son nulos de pleno derecho, según la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida.

El manifiesto promovido por este colectivo, en defensa de la legalización del alquiler de vientres en España, abusa de las generalidades con el único fin de suscitar “simpatía emotiva” ante el “deseo de ser padres”, y no dudan en utilizar a los menores como excusa, olvidando que la “satisfacción de su deseo” es, cuanto menos, irresponsable al acudir a otros países para acceder a un menor mediante un “contrato de subrogación” que en nuestro país es “nulo de pleno derecho”. Por ello, hacemos un llamamiento a los colectivos y personas LGTBI+ para que no se presten a ser instrumento de la dominación neoliberal y patriarcal que condiciona la libertad de las mujeres y les animamos a posicionarse en contra de la regulación de la gestación subrogada o la práctica de alquilar la capacidad reproductiva de las mujeres.

Desde la Plataforma No somos Vasijas, ya hemos manifestado nuestros argumentos, éticos, políticos y jurídicos contra el uso del cuerpo de las mujeres y manifestado nuestra oposición a que el deseo de paternidad/maternidad, pueda sustituir o violar los derechos que asisten a las mujeres y los y las menores.

Las personas que nos declaramos en contra de la regulación de la práctica del alquiler de vientres, sostenemos con argumentos, que no han sido rebatidos, que la satisfacción del “deseo de ser padres” no es causa suficiente para abolir los derechos de las mujeres, en lo que respecta a filiación o custodia y poner en riesgo a menores.

El manifiesto de COGAM utiliza espuriamente al feminismo y a la libertad y capacidad de decidir de las mujeres, para justificar el alquiler de nuestras capacidades reproductivas. Al hacerlo, distorsiona el feminismo y la libertad y decisión de las mujeres, puesto que las pone al servicio de fines reproductivos de terceras personas.

Llamamiento a la sociedad civil, a las organizaciones de mujeres y a los colectivos LGTBI+

Hacemos un llamamiento a las organizaciones de mujeres, a la sociedad civil y a los colectivos LGTBI+ por que el feminismo como ideología que pretende transformar la realidad y las expectativas vitales de las mujeres, no puede sacrificar sus aspiraciones ante los deseos individuales, ni tomar en consideración “salvedades contractuales” por las cuales se renuncia de facto a la filiación y custodia materna que se determina por el parto.

Recordamos que NO es posible garantizar los derechos de la “mujer gestante” si expresa y contractualmente se nos pide la renuncia a ese derecho. Desde el feminismo decimos NO a que se nos exija a las mujeres que renunciemos a un derecho por una “obligación contractual”. La propuesta de COGAM implica que la libertad y capacidad de decidir de las mujeres termina en el momento en que se firma un “contrato de subrogación”. La firma de un contrato de subrogación supone la anulación expresa de la capacidad de decidir de una mujer sobre su embarazo y la renuncia a las expectativas de crianza y cuidados del menor. Desde el feminismo decimos NO a la “coerción contractual”.

Recordamos a COGAM que el lema feminista “Nuestros cuerpos, nuestras vidas”, permitió visibilizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. A día de hoy, se nos pide que aceptemos como “libertad de las mujeres” un nuevo paradigma que se basaría en la idea de que (las mujeres) usemos “nuestros cuerpos para satisfacer vuestros deseos”.

El manifiesto de COGAM se construye sobre la idea de condicionar la capacidad de “decidir” de las mujeres y hace un llamamiento a que la capacidad de gestar se ponga al servicio de terceros, rompiendo todo vínculo de filiación con la madre gestante. Dicho de otra manera, envía a las mujeres el siguiente mensaje: “nuestras necesidades, vuestra renuncia”, por eso, desde el feminismo decimos NO a que la libertad y capacidad de decidir de las mujeres sea utilizada para ser transferida a terceros.

El feminismo dice Sí a mejorar los procesos de adopción o acogida que realmente suponen un bien, cualitativo y cuantitativo, para los miles de menores que carecen de padres y madres y sí tienen derecho a una vida feliz y digna.

  • Desde el feminismo decimos NO a una paternidad/maternidad predeterminada y condicionada y recordamos que la llamada gestación subrogada o práctica del alquiler de úteros requiere sustituir la norma parental de los afectos por la que rige el tráfico comercial, y esa es una forma de violentar lo que la maternidad significa para nosotras, social, cultural y simbólicamente.
  • Desde el feminismo decimos NO a la supuesta “generosidad” y el supuesto “altruismo” que se demanda a las mujeres para que se pongan al servicio de un “egoísmo biológico” y el “determinismo genético” que considera prioritario una paternidad biológica incluso a costa de la utilización y explotación del cuerpo de las mujeres como portadoras subrogadas; recordamos que la supuesta “generosidad”, “altruismo” y ”consentimiento” de unas pocas solo sirve de parapeto argumentativo para esconder el tráfico de úteros.
  • Desde el feminismo decimos NO a que el mercado organice la vida social, defina el valor de las cosas, de las personas y de las relaciones humanas y a que la reproducción y el cuerpo de las mujeres se someta a las dinámicas productivas.

Descargate el manifiesto.