Ciudadanía digital de las mujeres.
INTRODUCCIÓN


Entre las conclusiones del informe destaca que un 21% de la población española no dispone de ninguna forma de identificación digital (certificado digital, Cl@ve PIN o DNI electrónico, entre otros). Este porcentaje aumenta entre las personas jubiladas (42,8%) y entre las personas con ingresos inferiores a 1100€ mensuales (40%). Estos datos hay que completarlos con el análisis de la perspectiva de género y con los datos de brecha digital de género aportados por Red.es[2] que muestran la permanencia de la brecha de las mujeres en capacidades tic, lo que hemos llamado la segunda brecha digital[3]. Además, cuando se habla de personas mayores hay que tener en cuenta que las mujeres son el grupo mayoritario este colectivo y también entre las personas con menos ingresos, sufren brecha salarial, y son víctimas de la feminización de la pobreza[4], pues registran menor incorporación al mundo laboral, pero son mayoritarias en trabajos de servicios y temporales que no requieren usos tic, y por tanto están menos formadas.


Causas de la brecha digital de género

Estas variables nos dan los motivos de la brecha[5] en las mujeres:

Dos tipos de causas, por una parte, las relacionadas con la posición de las mujeres en el mercado de trabajo, y por otra razones culturales e institucionales:

  • Posición laboral y social de las mujeres. Están menos incorporadas al empleo que los hombres.
  • Las mujeres trabajan en entornos menos informatizados que los hombres.
  • La diferencia de ingresos con los hombres.
  • Las diferentes disponibilidades de tiempo libre de hombres y mujeres también influyen en las diferencias de acceso y uso de Internet.
  • Las mujeres perciben menos utilidad de Internet que los hombres o que les interesa menos que a ellos.


Los trámites digitales relacionados con hacer efectivos derechos y cumplir con obligaciones por ejemplo las administrativas son los que presentan mayores niveles de desigualdad. A los ejes clásicos de desigualdad de las mujeres se superponen dificultades vinculadas al proceso de digitalización de la Administración: falta de competencias digitales, ausencia de estrategias para resolver problemas y omisión de ayuda o acompañamiento en el proceso. Se detecta que la digitalización ha supuesto una barrera adicional para los grupos en situación de vulnerabilidad y a las mujeres en general.

En datos, esto se traduce en que un 60% de la población considera que la digitalización de la administración ha vulnerado los derechos de la ciudadanía. Así lo creen 9 de cada 10 personas mayores de 75 años. Además, un 35% opina que la atención ciudadana ha empeorado desde que los trámites son digitales. De nuevo, los grupos en situación de vulnerabilidad son los que presentan una opinión menos favorable. En esta línea, un 85% de la población española considera importante mantener y fortalecer la atención presencial como un complemento a las herramientas digitales.

La edad y el nivel de estudios son las dos variables que más influyen en estas desigualdades, y en este punto presentan mayor brecha las mujeres mayores. Estos datos desvelan que 4 de cada 10 personas poseen una autoconfianza digital baja, es decir, que se ven incapaces de enfrentarse a cualquier nuevo reto tecnológico, en el caso de las mujeres la desconfianza es mucho mayor acercándose con tres puntos más por todos los elementos de desigualdad que afloran al aplicar la perspectiva de género a los datos.

No tener acceso a estos requisitos de identificación digital deja al margen de casi toda la tramitación administrativa a las personas que no saben cómo resolver este reto digital, lo que les hace depender de terceros, o de poder contratar el servicio en una gestoría. Esta realidad acerca a las mujeres a la exclusión administrativa que ya ha digitalizado todos sus servicios y también a la financiera pues toda la banca ha digitalizado sus procesos y ha reducido oficinas y horarios de atención personal a los clientes, especialmente en el mundo rural donde de nuevo las mujeres tiene mayor dificultad de movilidad.

Como recuerda el informe del 2024 de ONTSI La brecha digital de género[6] afecta a la mitad de la población y, aunque se está reduciendo en ciertos aspectos, está lejos de cerrarse. Esto sitúa a las mujeres en una posición de desventaja a la hora de acceder a oportunidades y afecta negativamente a la sociedad, ya que no permite aprovechar el potencial de todas las personas que la conforman.


Nuevos derechos digitales

La nueva sociedad digital necesita nuevos derechos. Ante la aparición de las redes sociales surgen fenómenos de acoso y violencia en los entornos tic. El 67,8% de las víctimas de delitos sexuales en Internet son mujeres.

Las mujeres son más conscientes de las situaciones de acoso derivadas de los ciber riesgos: ocho de cada diez creen que las situaciones de violencia sexual en Internet están bastante o muy extendidas, frente a seis de cada diez hombres que lo piensan. Además, ellas representan el 70,3% de las víctimas de delitos sexuales en línea. Analizaremos los 17 Nuevos derechos en España, la Carta de derechos digitales y la Declaración europea de derechos digitales.

La Asociación E-Mujeres fue invitada para aportar la perspectiva de género, a participar en los grupos de debate del estudio en el informe “La brecha digital y la administración digital en España” realizado por la Fundación Ferrer y Guardia durante el 2022 y presentado en el 2023.

El informe de la Brecha Digital y Administración pública en España[1] muestra que los colectivos en situación de vulnerabilidad, mayores hombres y mujeres de más de 50 años no acceden a los trámites digitales.