«El feminismo no puede ser a la carta»

A medida que nos vamos acercando al 8 de marzo, más definiciones e interpretaciones diferentes del feminismo escuchamos. Hoy, en la Ventana de la Filosofía, hemos querido analizar este fenómenos con Ana de Miguel, filósofa feminista y profesora de filosofía moral y política de la Universidad Rey Juan Carlos. «gente que nunca se había interesado por el feminismo, ahora nos quieren dar lecciones y crear etiquetas para cada persona o partido político» se queja Ana De Miguel que apunta además que «esos impulsos banalizan un movimiento y una perspectiva teórica que lleva luchando por una sociedad mejor desde hace 300 años».

La filosofía y los filósofos a lo largo de la historia han intentado cambiar el mundo y lo han hecho en muchas temáticas, han teorizado y revolucionado, pero se olvidaron de la mitad de la población , de las mujeres. Algunos fueron especialmente crueles en sus comentarios como Platón que se alegraba de no haber nacido mujer, Friedrich Wilhelm Nietzsche que con dureza escribía «una cosa te digo, Zaratrusta, se vas con mujeres no olvides el látigo» o en palabras de Rousseau cuando dice «hacer que nuestras vidas sean fáciles y agradables; esa es la función de las mujeres en todo tiempo y lugar». Ana De Miguel cree que más que olvidar, la filosofía y los hombres durante siglos asignaron a la mujer la esfera privada y se quedaron para ellos con todo los demás: pensar, pintar, escribir, gobernar, viajar. «Y claro, no se puede descubrir América, pintar la Capilla Sixtina o escribir el Quijote si a la vez tienes que cuidar a tu padres y madre mayores, a tus hijos y a tu marido» apunta la profesora de la Rey Juan Carlos que añade que esa percepción ha llegado prácticamente hasta nuestros días, «cuando el 23F yo ya pertenecía a una asociación feminista de Salamanca y al mirar las imágenes no me percaté que todos los que salían eran hombres». Lo más difícil es cambiar la percepción.

Preguntada Ana de Miguel que de cero a cien dónde estaríamos actualmente en el camino por la igualdad ella apunta que en el 50. Tras más de 300 años de lucha todavía estamos a mitad de camino. Entre lo que falta, decidir, «las mujeres debemos luchar por la capacidad de influir en el rumbo de la sociedad».