Plusvalía sexual

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De los cuerpos de las mujeres prostituidas se extrae tanto plusvalía[1] económica como plusvalía sexual. El neocapitalismo liberal introduce el cuerpo de las mujeres como si fueran mercancías. Cuando se dice que es igual fregar escaleras que estar en prostitución, no lo es, de fregar escaleras se obtiene una plusvalía económica, mientras que de estar en prostitución se obtiene además la plusvalía sexual, por tanto la explotación es doble, esa esa es la plusvalía sexual, la aportación de su propio cuerpo y su sexualidad como mercancía.

La prostitución tiene una importancia fundamental para el orden patriarcal y para el capitalista al poner en el mercado millones de mujeres para el uso sexual de los varones, siendo una instancia central de producción de plusvalía sexual, por eso debe ocupar un lugar prioritario en la agenda feminista.

Rosa Cobo. La prostitución en el corazón del capitalismo. Ed. Los libros de la Catarata. 2017.


[1]El concepto de plusvalía, que fue desarrollado ampliamente por Karl Marx a finales del siglo XIX, es el excedente monetario originado por el trabajo humano presente en cualquier acción productiva.

La plusvalía, también conocida como plusvalor, apareció definido por Marx en su obra ‘El Capital’ y es básicamente, el valor no pagado del trabajo del obrero que crea un plusproducto del cual se hace propietario el empresario. Originando así la esencia de la explotación o acumulación capitalista.

Es decir, según la teoría desarrollada por Karl Marx, al trabajador se le paga menos de lo que realmente produce. Así pues, la diferencia entre lo que realmente produce y su salario es lo que se conoce como plusvalía. Esta plusvalía constituye la ganancia extra del empresario. Este plusproducto o plusvalor al ingresar al mercado se convierte en mercancía y se vende, convirtiéndose en dinero que no retorna a los bolsillos del empleado en manera de sueldo.

Javier Montes de Oca

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