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El Foro económico mundial, en su informe Global de Disparidad entre géneros 2008, insiste en qué la crisis financiera mundial pone de relieve la necesidad de alcanzar la igualdad de géneros para avanzar en productividad y competitividad, recordando que la igualdad es un principio democrático que debiera ser un asunto prioritario para todos los gobiernos. Pues bien,  quienes se han juntado en  la cumbre de Washington, el G20, nada más y nada menos que 26  personas jefas de Gobierno  y   asesoras financieras reunidas para salvar el mundo, se han pasado por el forro estas recomendaciones. La foto de familia no ha podido ser más escandalosa: De las 26, solo dos mujeres, Ángela Merkel de Alemania y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina.

No es qué una tenga las esperanzas puestas en estas cumbres que más allá de decir que el dinero público vuelva a circular, ayudar a la banca y volver a reunirse una y otra vez,  no respetando ni siquiera con sus gastos personales, las condiciones de crisis y austeridad en que vive el mundo al que se supone representan, si les pido coherencia entre lo que se dicen  y  hacen. Y la verdad en esta cumbre desde muchos aspectos no la ha habido. Desde La igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el resultado desolador, 24/2. Y ni siquiera se sonrojan o piden disculpas públicas por semejante foto familiar que nos devuelve a la realidad: Los grandes mandatarios políticos y financieros siguen siendo hombres y casi en exclusividad. No sé como sería en un reparto equitativo con las mujeres, pero seguro que peor de lo que lo  han hecho hasta ahora ellos solitos, No. Es una apuesta que está por ver. ¡Que aportan las mujeres a la política y economía mundial¡. Y para comprobarlo, solo hay que hacer una cosa: Posibilitarlo, impulsarlo y apoyarlo. En la cumbre y aquí en casa.

En una crisis que se augura irá a peor, con la sonrisa aún en los labios por la victoria de Obama,  estamos en  un buen momento para insistir en  un ejercicio del poder basado en el diálogo, el compromiso y el pacto. La dureza, usura, guerra y los ladrones dispuestos a arañar hasta las entrañas a la humanidad han demostrado y a  los hechos me remito que su proyecto, sus capacidades, habilidades, ceguera y hambre de poder totalitario, no son adecuados para la gestión de las relaciones internacionales ni para la gestión de la economía globalizada.

En este contexto, no estaría mal, mirar con cariño esos valores tradicionalmente llamados femeninos (Empatía, cariño, capacidad de ahorro, diálogo…Todo aquello que se une al hecho de cuidar y dar vida), y que precisamente por ser valores culturales, adjudicados al género, no son de hombres ni de mujeres, sino del ser humano, por lo tanto objeto de ser  practicados indistintamente por cualquier sexo,  si se quiere. Islandia, calificada por Naciones Unidas como el mejor lugar para vivir de la Tierra debido a sus altos niveles de bienestar, también se ha venido abajo debido a la especulación. Y parece ser que han tomado la decisión de que sean las mujeres  las que «limpien el desorden masculino», según el Financial Times. Los dos grandes bancos nacionalizados ya están  presididos por mujeres y ellas declaraban que parte de la crisis se debía a, «una preponderancia desmesurada de testosterona en la toma de decisiones». Su apuesta  parece ser que és, un capitalismo mejorado guiado por un tener Más  los pies en la Tierra.

Bueno, está, no es mi apuesta, la del capitalismo,  pero en cualquier caso la igualdad de oportunidades es una deuda de este mundo, que quizás pueda ayudar a humanizar la economía, política y la vida. Y con la foto del G-20, no parece que vayamos en ese camino.