¿Qué medidas deben aplicarse para que la mujer llegue a la cúpula?

El porcentaje de mujeres directivas en nuestro país está congelado desde hace más de un año en el 27%. Así lo ha constatado la consultora Grant Thornton (GT), que lleva 14 radiografiando la presencia femenina en la cúpula empresarial. La evolución es ”dolorosamente lenta”, afirmó el presidente de GT, Alejandro Martínez Borrell, en la presentación de su informe de 2018 Women in Business. Cumplir o liderar. ”Parece que las empresas están solo cubriendo el expediente”, denunció.

Ese mero ”cubrir el expediente” hace que, por ejemplo, una de cada cinco empresas españolas no tenga ninguna mujer en los puestos más altos. O que solo una compañía del Ibex 35 esté presidida por una. Por eso, 11 años después de la Ley de Igualdad, el Gobierno está decidido a tomar medidas y ha redactado la Ley de Igualdad Laboral, que ha iniciado ya su tramitación parlamentaria. Sobre cómo acelerar esa evolución tan lenta hablamos con la secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo, y la socia de Grant Thornton Isabel Perea.

YODONA. ¿Por qué ellas siguen siendo una minoría en la cima?

SOLEDAD MURILLO Porque es un privilegio estar en un consejo de administración o en los comités de dirección, o dirigiendo compañías, y los privilegios no se ceden, se reparten en clave masculina cuando los altos cargos deberían nutrirse también de la plantilla, donde trabajan mujeres totalmente competentes. Hay dos trampas: una hablar de nosotras como un colectivo e incluirnos en el capítulo de diversidad. Y la segunda, decir que quieren a las que tienen más talento cuando los consejos de administración son puestos donde prima la confianza. No obstante, las mujeres hemos demostrado nuestra valía sobradamente.

ISABEL PEREA No hay políticas claras en las empresas para impulsarnos hacia arriba, también las compañías tienen otras prioridades y creen que ya han hecho los deberes. En 2014 se mejoró mucho pero luego se ha producido un estancamiento. Además, el hecho de incumplir los objetivos de igualdad no tiene consecuencias. Quizá habría que vincular parte de la retribución de los altos mandos a mejorar en este ámbito; si hubiera una penalización económica, un bonus negativo, se reaccionaría. También existe la sensación de que el Gobierno no ha hecho suficiente.

¿Hace falta impulsar la igualdad con leyes?

SOLEDAD El poder nunca se cede, por eso hay que «expropiarlo». La Ley de Igualdad Laboral va a exigir a las empresas que cumplan con un proceso de democratización del talento. Como demuestran numerosos estudios, si los altos puestos estuvieran ocupados por mujeres habría beneficios económicos. La Ley de Igualdad se limitaba a instar, no obligaba porque pensábamos que las empresas se iban a dar cuenta de que no se puede prescindir de la mitad del talento… Evidentemente no han cumplido, no han asumido su propia responsabilidad. Vamos a tomar medidas más contundentes con esta nueva ley, que va a abordar la brecha salarial y la presencia femenina en consejos de administración. Y se introducirán sanciones. Exigiremos una respuesta concreta y numérica.

ISABEL Está claro que llevamos desde 2007 con unas políticas que no han conseguido los resultados que se esperaban. El 57% de los empresarios que hemos entrevistado están a favor de una mayor regulación por parte del Gobierno, pero de la mano de las empresas. No obstante, el 53% está en contra de las auditorías de brecha salarial y el 80% se opone a las cuotas, que sí han tenido unos resultados muy buenos en países de nuestro entorno.

SOLEDAD El tema es por qué hablar de cuotas de la mayoría de la población. Como no tenemos derecho a estar, nos colocan un número y se traduce en porcentajes, lo cual es injusto. Vamos a ver, no es un tema opinable. No quieren ceder el poder y eso es una conducta antidemocrática. Las cuotas funcionan como mecanismo porque de otra manera no se acepta la presencia de mujeres. El objetivo de la ley de Igualdad Laboral será conseguir más del 40% de manera progresiva, y por supuesto habrá sanciones. No queremos entrar en una dimensión conflictiva, esta ley se va a negociar con sindicatos y empresas.

¿Está demostrado que una mayor presencia femenina en la cúpula es beneficiosa. ¿Por qué las empresas se resisten?

ISABEL Por una falta de convencimiento de los beneficios que aporta la diversidad. Es algo que está cuantificado: las compañías con órganos de gobierno diversos tienen mejores resultados. Prescindir de las mujeres es una pérdida económica para las organizaciones y la sociedad. Es importante que los consejos de administración puedan tomar decisiones de manera global.

SOLEDAD El capital más importante hoy en día es una red de contactos cualificados que te permita crecer. Tu agenda es más importante que tu trayectoria profesional. Y esa red la proporciona la presencia en consejos. Por eso no se quiere ceder.

¿La maternidad sigue siendo un lastre para las mujeres?

SOLEDAD Más bien la concepción social de esta, porque se piensa que es un asunto de nuestro género. Se nos considera un colectivo con dificultades especiales y una de ellas es ser madre. Se dice que hay que incentivar a las mujeres a tener hijos, pero no es un asunto solo femenino. ¿Dónde queda la paternidad? No puede ser solo concebida como apellidos y renta, tiene que incluir también el cuidado. Por eso peleamos para ampliar el permiso de paternidad.

ISABEL El hecho de ser mujer no es lo que obstaculiza tu carrera profesional, sino el ser madre y lo difícil que resulta combinar vida profesional y personal. A los hombres ser padres no les afecta en su carrera. La maternidad resulta un momento muy bonito, pero muy complicado si quieres desarrollarte profesionalmente igual que tus compañeros. Las políticas de conciliación son un arma de doble filo, nos penalizan, y eso solo cambiará cuando los hombres se acojan a ellas; el peso del cuidado de los hijos no puede recaer sobre la madre. En otros países es una tarea compartida en la pareja, y está mal visto que el hombre no asuma su parte. Aquí queda mucho trabajo por delante.

También queda mucho por hacer en el tema de los horarios.

ISABEL Hay una concepción mal entendida de que ser un buen trabajador es estar horas presente en el puesto de trabajo. Afortunadamente esto va a cambiar con las generaciones más jóvenes, que tienen una visión diferente y valoran la flexibilidad y el trabajo por proyectos, y para atraer ese talento vamos a tener que adaptarnos.

SOLEDAD Hemos convocado una comisión de expertos para hablar de cómo racionalizar horarios. Ahora estamos completamente conectados, las personas piden más calidad de vida, trabajar para vivir. Pero ojo, no solo se trata de modificar las jornadas laborales, hay que cambiar la mentalidad, porque la mujer es la que tiene interiorizado que ha de ocuparse de los cuidados mientras que los hombres están liberados. Y el tema clave es si el hombre va a coger la bici a las cinco de la tarde mientras ella se queda con los niños. Él cada vez más en forma y ella más cansada. Hay una pregunta que podríamos formular a las lectoras de Yo Dona: ¿de cuánto tiempo propio disponen al día?

ISABEL Yo, unas dos horas a la semana. A veces es culpa nuestra porque queremos estar en todo, una autocrítica como mujer es que no sabemos delegar, tenemos que empezar a soltar lastre y traspasar responsabilidades, aunque no se haga como queremos. Y otra cosa que necesitamos cambiar: somos inseguras, no levantamos la mano, no nos postulamos. Las empresas deben cambiar cosas, pero nosotras tenemos mucho trabajo por delante, no podemos esperar a que nos estén abriendo la puerta, fallamos en autopromoción. Hay cosas por las que deberíamos luchar a cara descubierta y no lo hacemos por pudor.

SOLEDAD Y también debemos cambiar la cultura de la empresa, introduciendo mandos que sean mujeres. ¿Cómo no voy a sentirme insegura si cualquiera se postula, aunque no sepa, porque pertenece al género que ha triunfado? Y hace falta también un reconocimiento social de las mujeres, ¿dónde están las expertas en economía, por ejemplo, en tertulias y congresos?

Este ha sido el año de la reivindicación feminista. ¿Marcará un antes y un después?

ISABEL El 9 de marzo escribí un tuit en el que dije: «Seguimos». Esto no puede ser una moda, Tenemos que aprovechar que se han unido muchas voces para tirar del carro y conseguir un cambio.

SOLEDAD Hay una necesidad urgente de no retroceder. El 8M salieron a las calles mujeres que no se habían manifestado nunca, todo ello unido al #MeToo genera un clamor que no es negociable, no estamos dispuestas a regresar al pasado. Estamos dando pasos, y claro que se puede volver atrás, pero habría contestación pública.