Vivir cerca de Carmen ha sido un privilegio y un regalo de la vida

Vivir cerca de Carmen ha sido un privilegio y un regalo de la vida, ayer nos despedimos, recogiendo las lágrimas para no empañar su legado de alegría, os dejo las palabras de presentación de su último libro.

Hablar de Carmen es hablar de modernidad, ella, su biografía, sus proyectos, su actividad cultural, sus acciones políticas, la forma de relacionarse con el mundo, su presencia pública, lo que dice y hace, siempre está un paso por delante, abriendo la puerta a las vanguardias. Si la modernidad es la posibilidad política reflexiva de cambiar las reglas del juego de la vida social, Carmen siempre abre esa posibilidad.

Nos conocimos en 1980, en las reuniones de la asamblea de mujeres en la trastienda de la librería de mujeres de Valencia, yo empezaba mi camino profesional, Carmen ya era profesora en la facultad de Derecho y enseguida fue la primera Decana de la universidad democrática. Como ella dice, tenía mucha prisa, quería hacerlo todo rápido porque tenía muchos retos por delante. En aquellos años llenos de sueños, pero también de dificultades y con un país por construir, solo hacía 5 años que se había muerto Franco, recomendaba a sus alumnos y alumnas de derecho mercantil que buscaran la felicidad. Ahora, lo dicen todos los gurús mediáticos y hablar de la felicidad está presente en todas las tertulias, pero en el 80 hablar de felicidad a tus alumnos era un discurso diferente, moderno.

Participa en la creación de la galería Temple en Valencia presentando autores de transvanguardia, allí vi por primera vez pinturas de Mariscal, los metacrilatos de Javier de Juan, los dibujos de Ceesepe, las telas pintadas con arena de Miquel Barceló, y muchos más que hoy son lo mejor de la pintura española contemporánea. Otra vez abriendo esa puerta a lo nuevo.

Su pasión por la cultura le llevó a ser Directora general de Cultura de la Generalitat Valenciana y luego Directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno. Su visión del arte y de lo que debía ser un museo abierto a la sociedad, convirtió al IVAM en el icono de la modernidad, un referente de prestigio internacional por sus colecciones y su planteamiento museístico.

El Ministerio de Cultura tiene ya vinculado un nombre atemporal, Carmen sigue siendo la ministra de cultura para muchos, un título ajeno a que otros lo ocupen temporalmente, pues ella sigue ocupando el ministerio en el imaginario de la gente. Su política cultural entre 1993 y 1996 materializó la ampliación del Museo del Prado, le quitó el cristal blindado al Guernika confiando en la ciudadanía frente a miedos viejos, y con su apoyo puso al cine español en el lugar de reconocimiento que merece. Dicen las malas lenguas que los Goya no empiezan hasta que Carmen llega tras los telones a saludar. Otra vez la modernidad.

Diputada y Senadora del Grupo Socialista desde la VI legislatura, aunque sé que no te gusta recordarlo, porque oculta tu trabajo parlamentario de Presidenta en las comisiones de RTVE y de Igualdad, es difícil olvidar la cara de Fraga al verte pasar por su escaño, desconcertado por lo que tu imagen nueva, le devolvía a la suya, que repetía el telediario una y otra vez.

En 2007 fue candidata a la alcaldía de Valencia, ejerciendo de Portavoz socialista en el Ayuntamiento hasta junio de 2011. Su campaña se llamó “Carmen Alborch Si tu vols” una campaña electoral que algún día se estudiará en las Facultades de comunicación por lo original, lo participativa y lo vanguardista, con sede virtual en Second Life, solo Gaspar Llamazares tenía otra, y una geganta “la Benvolguda” de 5 metros de alta y también virtual de código feminista, modelada por el maestro fallero Manolo Martín y vestida por Montesinos, que se paseaba en Bluethot de móvil a móvil por las plazas de Valencia, acompañando los Gestos por Carmen, la Cabalgata de mujeres, Mójate por Carmen, Repuntem en Viveros, camisetas y abanicos de los mejores diseñadores del país, Mariscal uno de ellos. Otra vez la modernidad.

Como reconocimiento a esa constante de abrir puertas, ha recibido numerosos premios por su lucha por la igualdad entre mujeres y hombres: Premio de Mujeres Progresistas, Premio Meridiana de la Junta de Andalucía, Premio Rosa Manzano 2007, Premio de Gabriela Sánchez Aranda 2009. Premio de Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales 2012. Socia de honor de la Asociación Clásicas y Modernas, y de la Asociación de mujeres investigadoras y tecnólogas (AMIT). Premio Generando Arte 2015 concedido por la Asociación Generando Arte de mujeres artistas.

Le ha sido concedida la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort. Fue nombrada Officier dans L’ordre des Arts et des Lettres. Es poseedora de La Gran Cruz de Carlos III. Es Patrona de honor del Teatro Real. Medalla de oro de la Universidad de Valencia. Medalla Jaume I, Alta distinción de la Generalitat Valenciana.

Ha escrito Solas, Malas, Libres, La ciudad y la vida. Los nombres de sus libros ya hablan de ella.

Hoy nos trae su último libro Los placeres de la edad. Yo tengo ahora 63 años, me reconozco en su definición de la edad cronológica, la edad atribuida y la edad sentida, como bien sabéis no siempre son la misma. Comparto con ella los 15 placeres del libro, nos los ha regalado la vida, pero también nosotras, los hemos ido mimando y alimentando. Rescato algunos:

La libertad, envejecer no es fácil, pero el ejercicio de la libertad siempre merece la pena. En las reuniones de la asamblea de mujeres aprendí con Carmen junto a un grupo de mujeres, que el feminismo iba a darme el camino de la libertad personal, construida y compartida con otras.

La soledad, dice Carmen el paso del tiempo también tiene ganancias, no solo pérdidas. También aprendí en aquella asamblea el valor de la autonomía de las mujeres, un proceso de empoderamiento personal en el que la soledad era parte de la compañía, un espacio tranquilo para pensarte o descansar.

La amistad, complicidad y confianza, generosidad, el pasado nos une y la memoria nos da coherencia. Amigas del alma y compañeras de vida. Cuidarse. Cuando alguien te ayuda a pensar, a entender la realidad, mientras lees, debates, escuchas, cenas y luego paseas por las noches valencianas, se fragua una amistad de inteligencias y afectos, un pensamiento en red como ella dice, que resiste el paso del tiempo.

El humor, el optimismo es progresista y la esperanza nos empodera, dice Carmen citando a Amelia Valcárcel. La risa compartida es un arma política, el humor feminista, que se sirve de la ironía, genera complicidades, vitalidad y creatividad. Uno de los lemas feministas es Somos malas, podemos ser peores.

El placer del conocimiento y la cultura, lo más importante es no tener arrugas en el cerebro (Rita Levi-Montalcini). La ambición por conocer, ¿has leído, has visto la película, qué piensas, te ha gustado…? Un diálogo abierto que siempre encuentra nuevas preguntas.

La vida cotidiana, comer es felicidad, cocinar para los amigos o para una misma aporta placer, cuidarse, estar bien. Cita a Susan Sarandon “sentirse bien, porque se es coherente en cada decisión que va configurando una vida

De la belleza, yo no estaría dispuesta a vender mi alma al diablo, como en el mito de la eterna juventud. El momento más importante de nuestra vida, es el presente. Aprender a vivir, aprender a envejecer. En este punto he de reconocer de nuevo que Carmen es nuestra maestra.

De la serenidad, Defendiendo el paso digno y gozoso del tiempo, envejecer como he vivido, con entusiasmo, bien rodeada, con serenidad, buen humor y causas que me motiven y tengo dos: el feminismo y el socialismo.

Del placer del poder. Con aquel grupo de feministas de la asamblea de mujeres aprendí que alejarnos del poder nos marginaba, que el poder no era solo masculino, que había otras formas de usarlo para trasformar la vida, de Carmen aprendí que lo personal es político, que queremos poder para poder hacer, que no queremos estar en los márgenes, que a las mujeres nos corresponde la mitad del cielo, la mitad de la tierra y la mitad del poder.

Ahora ha dejado el Parlamento y se ha reincorporado a la docencia en su facultad de derecho.

Le gusta decir que está en tránsito.

También dice que es poli placentera, tiene razón lo es, y yo tengo la suerte y el honor de haber compartido algunos de esos placeres con Carmen.