80 Aniversario de la consecución del voto de las mujeres en España

“Es un problema de ética, de pura ética, reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos; sólo aquel que no considera a la mujer ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y el ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre”. Clara Campoamor.
 

La II República reconoció definitivamente el sufragio femenino, tras los ardorosos debates de 30 de septiembre, 1 de octubre y 1 de diciembre de 1931. El elemento central de ellos fue la oportunidad de concederlo en total igualdad con el masculino, dado el fuerte conservadurismo de las españolas. Entre los partidarios de la identidad de derechos políticos para ambos sexos, Clara Campoamor y una gran parte de los próceres socialistas; entre los que abogaban por recortar la participación femenina, el resto de los partidos de la coalición republicana. El 1 de Octubre, con la tribuna pública llena de mujeres, los defensores de la igualdad se imponen por 161 votos contra 121. El intento final de diciembre de recortar el uso del derecho reconocido a las mujeres en el Artº 36 de la Constitución fracasará de nuevo. España se unía, así, a los países democráticamente más avanzados.

En 1.931 con el advenimiento de la República se redacta una nueva Constitución en España, cuyo artículo 34 decía:

“Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintiún años,
tendrán los mismos derechos electorales, conforme determinen las leyes”.

La discusión sobre la inclusión o no de este artículo en la Constitución y su aprobación por parte del Parlamento, supusieron en aquel momento, un importante acontecimiento para las mujeres españolas.

Clara Campoamor junto con otras dos mujeres, Victoria Kent y Margarita Nelken fueron elegidas diputadas para el parlamento en 1.931, en una situación peculiar que compartían con los sacerdotes, pues podían ser elegidas, pero tenían prohibido votar. Clara Campoamor pasó a formar parte de la Comisión Constitucional encargada de redactar la nueva Constitución.

Algunos grupos de mujeres de la época, así como un incipiente movimiento sufragista estuvieron apoyándola, pero ante el parlamento se encontró sola defendiendo esta causa, no la apoyó su propio partido (el Partido Radical) por miedo a que el voto de la mujer dañara los intereses de la Republica o favoreciera a las derechas, tampoco tuvo el apoyo de las otras dos diputadas, Victoria Kent del partido Radical Socialista y Margarita Nelken del Partido Socialista, que aunque convencidas de la necesidad de conceder este derecho no lo apoyaron, movidas por su creencia de que así defendían los intereses de la Republica y de sus propios partidos.

La izquierda argumentaba que el voto de las mujeres sería un voto conservador, pues estaban bajo la influencia de la Iglesia, que les inclinaría el voto a la derecha.

Los argumentos que se esgrimieron en el debate sobre el voto femenino: filosóficos, biológicos, culturales, religiosos y educacionales resaltando la incapacidad de las mujeres y ridiculizándolas, así como el tono que se empleó en el mismo, por parte de algunos diputados intentando minimizar este tema, reflejan el machismo de la época y la poca importancia que se concedía a las causas de las mujeres. Hoy oyendo a algunos de ellos podemos comprobar que sus argumentos de fondo no han cambiado mucho.

La defensora en las Cortes Constituyentes de 1931 de los derechos femeninos justificó su actuación en los imperativos de conciencia para no traicionar a su sexo y en defensa de la República, como una necesidad imperiosa del régimen que, si deseaba cambiar la faz de España, debía superar el desprecio del hombre hacia la mujer. Defendió esos derechos contra la oposición de los partidos republicanos más numerosos del Parlamento. Obtuvo el apoyo de los votos del Partido Socialista (con algunas deserciones destacadas) y de ciertos núcleos republicanos: Catalanes, Progresistas, Galleguistas y Al Servicio de la República. También votaron las derechas a favor de la concesión del voto femenino.

Clara Campoamor pagó un alto precio, las izquierdas culpabilizaron al voto femenino, de la pérdida de las siguientes elecciones. Las primeras elecciones en las que participaron las mujeres fueron las de 19331; y se les echó la culpa del triunfo de la derecha. Volvieron a votar en 19362 y venció el Frente Popular. La victoria o derrota en las urnas se trataba de un problema de estrategia política y de unidad de la izquierda, no del voto femenino.

Pero Clara Campoamor tuvo que abandonar su partido, le costó su carrera política y un fuerte agravio personal. Todo esto quedó reflejado en su libro: ”El voto femenino: mi pecado mortal” donde dice textualmente:

“Aislada de todos mis correligionarios y de mis afines en ideas de la Cámara, combatida con animosidad por todos, a veces sospeché que odiada por todos (y el porvenir me dio lamentablemente la razón en esa sospecha), sostenida tan solo por la minoría socialista que a más de votar defendió la concesión y por algunas personalidades aisladas sufrí arañazos o heridas en el trance, pero logré ver triunfante mi ideal. Todo lo doy por bien sufrido:”

Clara Campoamor escribe en 1936 un relato detallado de su lucha para conseguir el voto de las mujeres.

(…) Y al encontrarme en la Cámara con la oposición de elementos republicanos, hombres y mujer, a aquella consagración, yo sentí vibrar en mí, imperativo, lesionado, el espíritu de mi sexo; vi con mayor claridad, por los elementos de la oposición, que en ello iba el futuro de España y que mi deber era luchar por conseguirlo, reuniendo todos mis recursos dialécticos y toda mi capacidad de lucha (…)

En su libro “Mi pecado mortal, el voto femenino y yo” pide:

(…) que el silencio no absuelva las injusticias” y que “de ellas deduzcamos enseñanzas las mujeres. Y todo ello por un futuro mejor, más libre e igualitario (…).

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1El 19 de noviembre de 1933 se celebraron las segundas elecciones generales de la Segunda República Española para las Cortes y fueron las primeras en las que hubo sufragio universal en España. Las elecciones dieron la mayoría a los partidos de derechas, lo que dio lugar al denominado bienio radical-cedista o bienio negro de los años 1934 y 1935.

2 Los días 16 y 23 de febrero de 1936 se celebraron en España las terceras elecciones generales, y últimas, de la Segunda República Española. Las elecciones dieron el triunfo a la coalición de izquierdas denominada Frente Popular, que, con más del 60% de los diputados electos, agrupaba a PSOE, Izquierda Republicana, Unión Republicana, ERC, PCE, Acción Catalana, POUM, Partido Sindicalista y otros.

Cuando votan las mujeres pdf

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