Ángeles González-Sinde

Autoría: El País. B. Hermoso / G. Belinchón

La XXII edición de los Premios Goya llega hoy en medio de cierta sensación de desánimo generalizado en el sector: un raquítico 13% de cuota de mercado en 2007, escasez de grandes producciones, exceptuando El orfanato, y un descenso de 20 millones de entradas en la asistencia a las salas españolas con relación a 2006. De esta situación habla la presidenta de la Academia, la guionista y directora Ángeles González-Sinde (Madrid, 1965) en esta entrevista.

¿Para qué vale un goya?

Como industria nos vale como escaparate para llamar la atención del público sobre películas que han pasado inadvertidas y para gratificarnos: te reconocen tu trabajo y tu nombre suena en el mundillo. Este año, además de las candidaturas de los grandes filmes españoles, me parecen notables las nominaciones de Bajo las estrellas o las de La soledad. Seguro que, sin esas selecciones, la gente ni se hubiera enterado de su existencia. Hoy día, o eres un taquillazo como El orfanato o te va muy mal.

Todo eso ocurre en un momento en que la gente está dejando de ver cine en las salas. ¿Hay que echarse a temblar?

A mí eso no me parece ni mal ni bien. Se siguen viendo películas, aunque no en las salas. Mi abuela iba al cine todos los días. Yo no voy tanto. La industria del ocio cambia. Triunfó la tele, luego aparecieron los videoclubs, desapareció el VHS… Hoy estamos en otra transformación y no debemos perder pie en el proceso. La gente vive lejos de las salas, no hay tiempo libre.

¿Y el cine español se está preparando para ese cambio?

No veo preparada ni a la industria de Hollywood. Sólo hay que fijarse en el desastre de otro mercado parecido, el de la música. Antes las decisiones las tomaban cineastas. Ahora, consejos de administración que piensan más en los videojuegos, en la mercadotecnia, y poco en la película.

Digamos, con perdón, que 2007 ha sido un año regular en creatividad del cine español.

No estoy de acuerdo. Ha habido grandes óperas primas. Pero son filmes alejados de esos fenómenos que hay que ver porque es la moda.

Bueno, pero la Academia, con las candidaturas, tampoco ha apoyado ese tipo de cine.

Es lo que tiene la democracia. Bastante sorprendente me resultan ya tantas candidaturas para La soledad o La torre de Suso, películas que me encantan. O todos los finalistas debutantes.

Ha desaparecido el Goya al mejor filme europeo. ¿Por qué?

Es duro ver cómo el cine europeo pierde cuota en su propio mercado, ya que depende de fenómenos puntuales como La vida de los otros. Y la lucha es dura en su protección como excepción cultural. Es un sector muy vulnerable y muy influyente. Aunque esto no tiene que ver con la eliminación del premio. Lo hacemos porque nadie viene a recogerlo [en un despacho está la estatuilla de 2007 para La reina esperando a que se hagan cargo de ella], a sus destinatarios no les interesa. Si los distribuidores de cine europeo creen que es importante, lo recuperaremos. Pero es feo que en una gala nadie recoja un premio.

Ya, pero se retira ese premio europeo de la gala, mientras la ley obliga a los exhibidores a programar cuotas de cine europeo. ¿No es un contrasentido?

Pues probablemente. Tal vez deberíamos explicarnos mejor. Pero lo hacemos para mejorar. Y para que la industria se involucre más en la Academia. Lo mismo ocurre con los cortos. Ya hay una comisión en esa categoría que analizará la situación. Los cortometrajistas por fin se implican más: hasta ahora no estaban mucho por aquí. La comisión decidirá si damos sus premios en la gala o en la cena de los nominados.

También ha sido llamativo el Goya a la mejor canción. De las cuatro candidatas, tres han sido sustituidas por diversos defectos.

¿Tantas [su jefa de prensa asiente por detrás]? La comisión de música ha decidido que el año que viene aplicaremos el mismo sistema informático de comprobación de originalidad de las bandas sonoras a las canciones. Pero es que si un productor rellena la ficha de la candidatura y no sigue las bases…

¿Hablaremos en los próximos años de goyas del cine hecho en móvil o para Internet?

Pues posiblemente. Porque los grandes consumidores de cine son adolescentes. Y ellos dominan las nuevas tecnologías. En Hollywood el estreno comercial de una película puede chafarse por el lanzamiento a la vez de un videojuego. Por eso hay filmes de cómics o con formato videojuego. El cine español ha abandonado el cine familiar y bastante el de género, excepto el terror. Lástima, porque son las que funcionan en taquilla. Probablemente nos falte una reflexión como economistas de los factores que inciden en el éxito de una película.

Hay quejas de guionistas, de exhibidores, de creadores… ¿No llegan estos Goya en medio del desánimo?

Bueno, puede, pero quejarse no vale de mucho. Hay que buscar soluciones.