Laura Seara, Directora del Instituto de la Mujer

¿El Instituto va a tener un perfil más político?

Me han pedido que me haga cargo del Insituto para vivir otra época, para adaptarlo a la nueva realidad y a las nuevas competencias. Por eso, tan pronto como sea posible, diseñaremos una nueva estructura. Ahora ya hemos logrado tener un Ministerio de Igualdad y leyes que son un referente en países de todo el mundo, pero no podemos dormirnos. Queda mucho camino por recorrer y, para ello, las organizaciones feministas tienen que estar muy fuertes.

¿Cuáles son los nuevos retos?

“Soy compañera de generación de Aído, de Pajín y de Madina”
El Instituto debe convertirse en un centro de excelencia, en un referente de documentación y de promoción de intercambios. También tiene que ser la casa de la formación y fomentar el asociacionismo.

¿De qué modo?

El primer objetivo es sacar adelante el Consejo de Participación de las Mujeres. Ello, más que un reto, es un deber, porque está creado por la Ley de Igualdad y tiene que empezar a trabajar ya.

Usted proviene del mundo del asociacionismo.

Empecé a militar en las Juventudes Socialistas a los 14 años. Ya entonces estaba comprometida con la organización. Es un mundo que conozco bien, porque fui vicepresidenta del Consejo de la Juventud de España. Ese puesto me ha dado una visión muy amplia del asociacionismo y también de las entidades de mujeres. De hecho, a mí me salieron los dientes con el feminismo.

Ha repetido esa palabra varias veces en pocos minutos.

“Es un deber sacar adelante el Consejo de Participación de las Mujeres”
El feminismo va a estar muy presente en la nueva etapa del Instituto. Es una ideología absolutamente vigente, moderna y necesaria para seguir haciendo de España un país más democrático, más libre y más igual. Por ello, hay que lograr que las asociaciones de mujeres sean protagonistas de la vida política. Precisamente por la generación a la que represento, me siento agradecida al movimiento feminista, a mis abuelas, a mi madre y a mis tías por hacer que viviera en un país que cada día era un poquito más igual. Merecen todo el reconocimiento.

¿Por qué las jóvenes se han alejado del movimiento?

Voy a implicarme de una manera especial para que las mujeres jóvenes se incorporen al movimiento feminista, porque, efectivamente, detecto que no acaban de asumir esta ideología como propia. Siempre hay excepciones y se encuentran jóvenes lideresas al frente de muchos proyectos, pero creo que necesitamos dar un toque de atención y plantearnos por qué el asociacionismo, en general, está en crisis.

¿Cuál es su tesis?

Por un lado, la gente se va acomodando. Por otro, los jóvenes, en concreto, afrontan otro tipo de problemas. Y en este momento aún más: la emancipación, la estabilidad laboral, el acceso a una vivienda digna, todo lo que permite iniciar una vida. Durante esa etapa, a menudo la lucha por la igualdad no está entre sus prioridades.