Matilde Ribeiro

Autoría: Marcelo Pereira/IPS

Matilde Ribeiro está al frente de la flamante Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial, con rango ministerial. Esta semana fue entrevistada por IPS en Montevideo, donde asistió a una reunión de la Alianza Estratégica Afrolatinoamericana y Caribeña, en su primer viaje oficial.

Ribeiro, asistente social y activista por la igualdad racial y de género desde fines de los años 80, asumió su cargo el 21 de marzo, Día Internacional por la Eliminación de la Discriminación Racial, opacado este año porque el día siguiente se daba inicio a la guerra contra Irak.

Antes había participado en la coordinación del programa de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Lula, y en el equipo de transición que preparó la asunción del actual presidente, el 1 de enero. Pero no supo que iba a ser ministra hasta el día anterior a su nombramiento.

Al asumir, destacó que la creación de la Secretaría expresa “la acumulación de siglos de resistencia”, y es construcción colectiva de múltiples ”cabezas, corazones y manos”, pero ”sólo podía ocurrir en un gobierno como éste”.

IPS: El gobierno estadual de Río de Janeiro decidió reservar para negros 40 por ciento de los lugares en sus dos universidades. ¿A quiénes considera negros el Estado brasileño?

Matilde Ribeiro: “Negro” es un término político. En Brasil se habla también de pardos, mestizos y mulatos, pero el movimiento contra el racismo prefiere llamar negros a todos los descendientes de africanos.

IPS: Ese sistema de “acción afirmativa” fue cuestionado ante la justicia por estudiantes blancos de Río de Janeiro, que en el examen de ingreso a la universidad obtuvieron puntajes suficientes para ingresar, pero quedaron fuera para que se completara la cuota de negros.

MR: Causas históricas, económicas y sociales, determinan que la población negra sea la que más deserta del sistema educativo, y hay que establecer estímulos para que permanezca en él. En el corto plazo, parece que los blancos salen perdiendo, pero a la larga, la conquista de ciudadanía por parte de la población negra beneficiará a todos los brasileños.

IPS: El ministro de Educación, Cristovam Buarque, puso en duda la eficacia de las cuotas, y dijo que la clave es mejorar la enseñanza pública, para que la población negra esté más preparada cuando afronta el examen de ingreso a la universidad.

MR: Las cuotas no son el único elemento necesario, pero son importantes, junto con otras acciones afirmativas dentro y fuera del sistema educativo.

IPS: Usted ya vio esta película, cuando participó hace años en la discusión sobre cuotas para mujeres en el PT y en el parlamento.

MR: Sí, y más de una década después veo que la política de cuotas sirvió para provocar un aumento de la presencia cuantitativa de mujeres.

IPS: ¿Hay acciones afirmativas previstas para otros ámbitos?

MR: El gobierno anterior lanzó un programa nacional en esa materia, que respondió a la demanda social e incluye estímulos a negras y negros en los organismos públicos, así como apoyo a la juventud negra que quiere estudiar diplomacia. El gobierno de Lula evalúa ese programa y prepara su reformulación.

IPS: Otra acción importante para la comunidad negra iniciada por el anterior gobierno, pero implementada hasta ahora con lentitud, fue la que busca otorgar títulos de propiedad de tierras a los “quilombolas”, integrantes de comunidades que reivindican continuidad con los “quilombos” establecidos por la resistencia a la esclavitud, desde el siglo XVI.

MR: Los remanentes de los “quilombos” son comunidades históricas que deben tener toda la atención del gobierno, para valorizar a la población negra y rescatar su dignidad. El anterior gobierno registró unas 2.000, pero los propios “quilombolas” dicen que son 3.000 o 4.000. Lo primero es reconocer su existencia, y legitimar la propiedad de las tierras que ocupan, pero además esas comunidades están en condiciones de gran precariedad y exclusión social, y es preciso incluirlas en los programas socioeconómicos. El legado histórico de los “quilombos” es muy positivo. Zumbí (líder negro del siglo XVII, que encabezó por décadas la resistencia de comunidades negras emancipadas en el nordeste de Brasil) estableció un espacio de convivencia en igualdad para negros, indígenas y blancos pobres.

IPS: En estos días, Lula designó al primer integrante negro de la Corte Suprema federal, Joaquim Benedito Barbosa Gomes.

MR: Ese nombramiento es un símbolo muy importante en un proceso de cambio cultural y de actitudes, como las designaciones de cuatro ministros negros en áreas estratégicas (Benedita da Silva en Asistencia y Promoción Social, Gilberto Gil en Cultura, Ribeiro, y Marina Silva en Medio Ambiente).

IPS: La ministra Marina Silva insiste en la necesidad de “transversalidad”, para que la dimensión ambiental sea incorporada en toda la acción estatal. ¿Qué acciones prevé usted para “transverzalizar” la dimensión racial?

MR: El principal papel de la Secretaría no es ejecutar políticas, sino formularlas junto con los otros ministerios, y coordinar su ejecución, a corto, mediano y largo plazo. Eso es muy difícil culturalmente, porque hay una fuerte y tradicional separación entre organismos públicos, y cada área actúa para sí. La experiencia en gobiernos locales me enseñó que no es fácil cambiar conductas cotidianas, aunque haya leyes, instrumentos y voluntad política. Pero la transversalidad es clave para que la Secretaría sea efectiva. Sabemos, por ejemplo, que el sistema educativo debería ser un instrumento liberador, pero sus procedimientos, normas y rutinas no le han permitido hasta ahora incorporar el componente racial y la historia de la población negra. Lo mismo podría decir en cada área, trabajo, salud, turismo… La población negra también hace turismo, también es consumidora.

IPS: En el Mercosur no hay instituciones similares a la que usted encabeza. ¿Tiene proyectos en escala regional?

MR: Hace 40 días que se creó la Secretaría, y nuestros primeros contactos y giras han sido en Brasil, para coordinar acciones con organismos municipales y estaduales. En esta reunión comencé a hacer contactos con organizaciones negras de América Latina y el Caribe, para ver qué se podría hacer con los gobiernos. Brasil puede dar un ejemplo en esta materia, pero para eso tenemos que funcionar bien, ser ejemplares.

IPS: Usted trabajó como asesora de los sindicatos metalúrgicos de Sao Paulo, de los cuales surgió Lula. ¿Qué da más trabajo con los dirigentes sindicales, crear conciencia de la cuestión racial, o de la de género?

MR: (Risas) He logrado no separar teóricamente una de la otra. En mi experiencia de vida, se entrecruzan el ejercicio profesional, la política, el feminismo y la acción contra el racismo. Ahí está el centro de mis estudios y de mi militancia. Clase, género y raza son tres miradas que estructuran la vida y la desigualdad, y también pueden estructurar la igualdad.