Soledad Murillo de la Vega

Autoría: Instituto Andaluz de la Mujer

Doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, profesora titular, en excedencia de la Universidad de Salamanca, donde promovió en 1998 el seminario de estudios de la Mujer e impulsó el primer Doctorado de Género, en la legislatura 2004-2008 ha sido Secretaria General de Políticas de Igualdad del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno de España.

En estos cuatro años ha habido muchos avances para las mujeres ¿Podría analizar qué momento vive el feminismo en la actualidad?

El movimiento feminista no siempre ha estado bien valorado en los espacios públicos de interlocución, es más, ha sido denostado y en muy pocas ocasiones ha contado con el reconocimiento social que merece. Afortunadamente, en la pasada legislatura el feminismo ha entrado a formar parte de la agenda política del Gobierno de la nación. La creación de la Secretaría General de Políticas de Igualdad ha resultado trascendental para dar un fuerte impulso a las políticas de igualdad entre mujeres y hombres. Hacer efectiva la igualdad, que es la máxima vindicación del movimiento feminista, se ha convertido en un derecho formal y real. El Consejo de Participación de la Mujer, órgano consultivo y de asesoramiento, que ha creado la Ley de Igualdad, será el cauce a través del cual las asociaciones y organizaciones de mujeres defiendan sus propuestas.

¿Y la Igualdad?

La aprobación, hace justamente un año, de la Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, ha hecho realidad este principio, trasladándolo a todos los ámbitos de la vida, tanto económica, como política, social y cultural, transcendiendo también al entorno personal y familiar. Ahora es el momento de desarrollarla e implementar sus medidas, y en ello estamos.¿Ha cambiado el discurso político de la mujer? ¿En qué cosas?
Por supuesto que ha cambiado. De entrada,
El hecho de que la vicepresidenta primera haya sido la portavoz del Gobierno en la pasada legislatura ha transformado el discurso político, y al más alto nivel. Y no sólo ella, el propio Presidente es un feminista confeso. El Gobierno ha apostado abiertamente por dar a la mujer el papel que se merece, por méritos propios, en la sociedad. No olvidemos que representamos casi el 51 por ciento de la población y, como tal, debemos aparecer en el espacio público: con todos los derechos y deberes inherentes a cualquier persona, sea hombre o mujer.

Se han aprobado en esta legislatura dos leyes muy importantes para la autonomía de las mujeres como son la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y la Ley para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Pero no está todo conseguido… ¿En qué deben seguir trabajando todas las mujeres para que estas leyes no queden en papel mojado?

Efectivamente, hay que seguir trabajando para que estas leyes, que han sentado las bases para hacer efectiva la igualdad entre mujeres y hombres y, consecuentemente, acabar con la violencia machista, calen en el tejido social. En la próxima legislatura queda mucho trabajo por hacer: hay que lograr que las empresas implementen los planes de igualdad; los consejos de administración equilibren su representación; fomentar la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares para alcanzar una verdadera conciliación de la vida laboral, profesional y personal; en definitiva, hacer visibles a las mujeres en todos los espacios públicos y privados y, por supuesto, erradicar la violencia de género, esa lacra lacerante que nos afecta tan hondamente a todos.

Los hombres están obligados a cumplir también las leyes ¿Cree que lo harán?

Por supuesto. La mayoría de los hombres son firmes defensores de la igualdad entre mujeres y hombres, son los primeros beneficiados. Tanto en la vida pública como en la privada, los hombres prefieren a compañeras con las que compartir un proyecto en igualdad de condiciones. Una mujer activa, con  autonomía y vida propia, equilibra las relaciones personales, enriqueciéndolas.

¿Entienden ellos el significado de Igualdad de la misma manera que las mujeres? Y si es no ¿por qué existe esta falta de entendimiento?

Hasta no hace tanto tiempo, los hombres han sido educados para jugar un papel activo y predominante en la sociedad. Se les inculcaban valores como la competitividad, el triunfo social… Para mantener ese estatus de dominio, necesitaban a mujeres sumisas, encerradas en su entorno familiar. Los tiempos han cambiado, y los valores también. Las mujeres pujan muy fuerte por ocupar el lugar que les corresponde y a algunos hombres eso les asusta, pero, afortunadamente, cada vez son menos.
Educación para la Ciudadanía, una asignatura tan denostada por el sector más conservador de la sociedad, contribuirá a que las nuevas generaciones se eduquen en otros valores. Deben trabajar juntos en todas las facetas de la vida. Ya no existen espacios estancos, prohibidos. Las mujeres y los hombres deben trabajar codo con codo, intentando mejorar todos los aspectos que les afecte directamente, tanto en el ámbito público como privado. La sociedad saldrá ganando.

P.D._ Felicitar a la Comunidad Autónoma de Andalucía por haber obtenido un 46% de representación parlamentaria femenina, cumpliendo fielmente la Ley de Igualdad y sirviendo de referente al resto de las ComunidadesAutónomas.