Violencia simbólica institucional en clave de género (I parte)

Autoría: Angustias Bertomeu. E-Mujeres

Las instituciones democráticas actuales, las administraciones públicas, los partidos políticos y los sistemas empresariales están construidos sobre modelos políticos de finales del S.XIX y principios del S.XX, por tanto son espacios masculinos basados en el ejercicio del poder piramidal. La participación de las mujeres en las estructuras institucionales tiene aristas, que van haciendo difícil el recorrido  a través de “lo político”, transitar entre los mecanismos ya establecidos de participación en las instituciones, partidos, empresas, etc., presenta una dificultad añadida para las mujeres pues son estructuras androcéntricas creadas para servir a los intereses de un grupo de ciudadanos, varones, y representantes de una burguesía emergente.

Esta cultura de relación androcéntrica permanece en el espíritu y en las formas de las organizaciones actuales mostrando una gran incapacidad para reformarse adaptándose a las nuevas realidades sociales, lo que explica parte de su debilidad actual, en este rígido panorama irrumpen las mujeres aumentando poco a poco su presencia pública y representatividad.

Las organizaciones no cambian ante esta nueva circunstancia que representan las mujeres en las organizaciones, tan sólo aceptan su presencia al principio minoritaria, pero que pronto pasa de ser algo anecdótico a plantear la exigencia democrática de la paridad, desde los años 70 las mujeres reclaman la mitad del cielo y la mitad de la tierra. Se abre un escenario de tensión con nuevas actoras que reclaman espacio, autonomía y poder, mientras tanto los hombres que hasta ahora ocupaban todo el espectro, les ofrecen espacio marginal, tutela, y poder demediado.

Los partidos políticos nombran a los cuadros ejecutivos responsables de las instituciones, organismos y administraciones públicas para poder gobernar y desarrollar sus programas electorales, llevando su diseño del ejercicio del poder a estos espacios y trasladando la cultura interna de los partidos al ámbito institucional.

Es en este traslado de modelos y cultura organizacional, donde se reproduce lo que podemos llamar violencia simbólica sobre las mujeres en las instituciones, y como se manifiesta en los distintos aspectos de la cultura y la vida interna de las instituciones.
Simone de Beauvoir me ayuda a plantearla cuando dice que “ser mujer es estar sometida por mil lazos tenues”.

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