28 de Junio: Salgamos con orgullo
Los últimos años se han conseguido leyes importantes para personas homosexuales, lesbianas y transexuales, por lo tanto para todos y todas, en la medida que se consigue una sociedad más abierta, plural y respetuosa con la diversidad e las identidades.
Ahora, quienes quieran pueden decir “aquí estamos y no nos ocultamos”, aunque siga habiendo personas metidas en el armario por miedo histórico e incomprensión social o en algunos casos por doble moral para sí mismos, entre lo que hacen y lo que dicen, como aquellas que militan, votan, o siguen los dictados de partidos e instituciones, que siguen Arengando contra la diversidad sexual y los derechos para todas las personas.
Pero aunque esto es así, los avances una realidad que por cierto permite vivir con cierta tranquilidad a miles de personas además de aportarles un granito de felicidad. Hoy en día declararse homófono, es políticamente incorrecto pero en la práctica, falta mucho camino por andar para que podamos interiorizar y vivenciar la diversidad humana también en las opciones sexuales, aceptando la libertad sexual y gozando de la capacidad infinita de sentir deseo y placer con personas, al margen de su sexo, raza, edad, número…
Las leyes no resolverán muchas pequeñas cosas de la convivencia diaria, ni muchas situaciones por ejemplo de Adopción, ligadas a traer criaturas de otros países, en la mediada de que algunos de ellos, tiene leyes especiales que no permiten hacerlo a dos personas del mismo sexo. Pero si que alivian muchos sufrimientos que están basados en la incomprensión humana, en la falta de tolerancia y en la no aceptación de la diversidad sexual.
Así que habrá que apuntalarlas, desarrollarlas y exigir que atiendan a toda la diversidad de la ciudadanía y que se mantengan, amplíen y extiendan por todo Navarra cuanto antes los recursos de atención a estos colectivos.
Y bienvenido sea el trabajo que hacen todos los días del año los colectivos que trabajan en ello. Hablar a la luz y sin tapujos de algo que ha estado enclaustrado en la alcoba o en el armario, siempre en silencio, en círculos pequeños, con vergüenza, con sorna, chiste y/o desprecio. O con arengas en contra tachándolo de pecaminoso y degenerado, lo que sigue haciendo necesario un debate educativo, planificado, para serenar y dar cordura a algo que es tan simple como la existencia de la diversidad humana también en materia de gustos sexuales y capacidades, asignatura pendiente en estos momentos en nuestra comunidad, Navarra, que sigue sin tener un plan de educación sexual.
Así que, no hay otra. No se trata de salir con mantilla y con el mazo dando, sino todo lo contrario. Hay seguir colaborando con este cambio, al margen de nuestra opción sexual. La libertad sexual es un preciado bien individual y colectivo en el que todos y todas debemos de estar.
