Babelia: ¿una literatura sin escritoras?

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En el suplemento Babelia del pasado sábado nos encontramos con un extenso reportaje sobre la literatura española de los últimos 70 años “De la posguerra a la generación X” donde, se supone, se hace una revisión “desacomplejada” (así lo escribieron cuando anunciaron este reportaje) de la literatura española de este periodo. Yo, en cambio, sí noto ciertos “complejos” en la presentación de este panorama literario que arrastra lastres tan pesados como ese terrible androcentrismo que nos hurta a toda la sociedad un conocimiento real de lo que ha sido la literatura de este periodo. Como he dicho, el reportaje hace gala de prejuicios antiguos –aquellos que ocultan sistemáticamente a las escritoras intentado presentarlas como una especie de interesante excepcionalidad- que nos impide mirar de forma verdaderamente “desacomplejada” el panorama literario y de paso, nos alejan de la realidad literaria y nos hunden en un desconocimiento que sólo nos deja huérfanos de cultura. Para muestra, algunos datos. De las 321 referencias a escritores que hay en el reportaje, sólo 51 (el 16,3%) lo son de escritoras, el resto (83,7%) lo son de hombres.

De los 33 apartados en los que se divide el reportaje, en sólo 15 aparecen las escritoras (45%), mientras que ellos, los escritores, aparecen en todos los apartados (97%) menos en uno, el de María Zambrano. Por último, como siempre y siguiendo los estrictos cánones de ese castrador cultural que es el androcentrismo, nos encontramos con un apartado que “las” considera: “Las diosas blancas” (menuda acepción trasnochada y decimonónica) así, todas juntas, ajenas a movimientos literarios y a géneros, en el limbo de las excepciones y las maravillas, ajenas, en definitiva, a la realidad literaria y por supuesto, lejos de ser “relevantes”. En apartados como “Poesía” “Exilio” “Intérpretes” y otros muchos no aparece ni siquiera una sola de ellas. A estas alturas ¿cómo nos podemos creer ese panorama literario? ¿Debemos pensar que en todo el siglo XX apenas han escrito mujeres? ¿Dónde están las poetas, Concha Méndez, Josefina De La Torre, Carmen Conde, Mª Victoria Atencia, Julia Uceda, Pilar Paz Pasamar, Gloria Fuertes, Blanca Andreu, Ada Salas, Chantal Maillard, Olvido García Valdés, Ángela Aymerich, Ana Rossetti o Almudena Guzmán y tantas otras, algunas de las cuales aparecen aquí entre las “diosas blancas”? ¿y las dramaturgas María Lejárraga, María Teresa León, Concha Espina, Halma Angélico, Julia Maura , Mercedes Ballesteros, María Isabel Suárez De Deza, Carlota O’Neill, Ana Diosdado, Carlota Soldevila, Paloma Pedrero, Pilar Pombo, Maribel Lázaro o Pilar Enciso entre otras?

Ninguna de las cuales aparece ni siquiera nombrada y sólo son una pequeña muestra de las que ha habido. ¿Y las novelistas o periodistas que van desde Carmen de Burgos Colombine, hasta Maruja Torres o Elvira Lindo? ¿O Elena Quiroga, Josefina Aldecoa, Mercedes Salisachs, Lucía Etxebarría, Dulce Chacón, Rosa Regàs, Laura Freixas, Adelaida García Morales, Marta Sanz y tantas otras? ¿Dónde están, tan poco representativas son o es una mirada sesgada la que se proyecta sobre ellas? ¿Y Rosa Chacel, una escritora de esta envergadura que sólo aparece nombrada como escritora autobiográfica? ¿Es que todas ellas no tienen coordenadas literarias? ¿Es que no participan de las inquietudes de la época y no dan sus respuestas? ¿Por qué no aparecen unidas a movimientos en vez de en ese limbo de “diosas”, es decir, escritores poco relevantes?

¿Acaso no son interesantes sus contribuciones y no resultaría también interesante conocer sus voces? ¿Por qué nunca aparecen y por qué nunca somos capaces de cambiar? ¿Alguien se cree realmente que hay tan pocas? Si, como bien dice el artículo, en el mercado están muy presentes ¿por qué hay tan pocas en la historia “revisada” de la literatura? ¿Por qué ese empeño en que no cuenten? Eso sólo nos lleva a una pérdida cultural de la que parece que no nos damos cuenta cabal y que finalmente nos lleva a este despropósito: creernos que existe una literatura sin escritoras. Lo que nos sobran son críticos que no se plantean con corrección su trabajo.

Personalmente creo que detrás de esto lo que hay es un gran desconocimiento del panorama literario español. Un panorama donde las escritoras ni cuentan, ni aparecen no porque no haya o no tengan calidad, que las hay, muchas y buenas y a lo largo de todo el siglo y en todos los géneros, sino porque sencillamente no se las ha leído ni valorado adecuadamente ni son suficientemente conocidas. Su falta de relevancia se traduce en un tratamiento de ellas de forma agrupada que las desprovee de sus atributos literarios y las deja en un limbo irrelevante, tratamiento del que adolece también este artículo que las agrupa en “diosas blancas”. En definitiva creo que ese desconocimiento lo que evidencia es una falta de rigor y me atrevería a decir de cualificación de los que así escriben. Pienso que ya es hora que ponderemos e incluyamos todas las aportaciones valiosas que se hacen en literatura y nos dejemos de tonterías. Lo que queremos conocer es a todos y TODAS los que sean buenos, interesantes genuinos y no sólo a ellos. Da vergüenza encontrarse con este panorama y que lo califiquen de “desacomplejado” más bien, diría yo, está tan falto de rigor que no sé cómo no suscita mayores críticas y rechazo. Creo que ya sería hora de disponer de una literatura que diera mejor cuenta de sus voces.