Brecha

Autoría: Itzíar Elizondo. E-Mujeres

Más de una vez hemos hablado en este txoko de las sutilezas del patriarcado en su versión siglo XXI. El sexismo se ha sofisticado y en la misma extensión las reivindicaciones a favor de la igualdad real (no sólo formal) de oportunidades entre mujeres y hombres se antojan a muchos proclamas exageradas de feministas trasnochadas. Sin embargo, los datos son tan tozudos que a muchas también se nos antoja exagerada la miopía (la mayoría de las veces interesada) de quienes se niegan a observar la realidad desde una óptica más amplia en lo que respecta a las relaciones de género. Como decía, a los datos me remito.

Según una encuesta realizada en 20 países por la Confederación Sindical Internacional, la media de la brecha salarial entre mujeres y hombres es del 22,4%. Además, y lo que es peor, dicha brecha se ensancha con la edad; y aún peor, se incrementa cuanto mayor es el nivel educativo, lo que no deja de ser un escándalo mayúsculo. ¿Los motivos? Nos los sabemos de memoria: segregación profesional, discriminación en la promoción, mayor número de trabajadoras a tiempo parcial o en empleos que están por debajo de sus niveles educativos. El informe apunta a la falta de corresponsabilidad de los hombres en las obligaciones de cuidado como otro dato relevante que incide en la cuestión. Lo de siempre: que como no pactes los espacios, los tiempos, y las responsabilidades tu pareja puede resultar el mayor de los obstáculos (y no sólo con relación al trabajo). ¿Y cómo afecta la crisis actual a la brecha salarial de género? Sí, exacto, lo han acertado. Fatal. Las crisis económicas siempre tienen consecuencias negativas para la posición de las mujeres en el mercado de trabajo. Para contrarrestar la recesión el informe propone, entre otras cosas, tener en cuenta las consecuencias de género de la crisis, e incorporar la perspectiva de género en las políticas que se tomen. Por cierto. Una de las consecuencias más evidentes de la crisis económica en las relaciones de género ha sido el parón de divorcios. O sea, que con menos curro toca trabajarse la pareja…