Conclusiones jornada «La Igualdad en la educación y la cultura, proceso y diálogo»

Las jornadas constataron las dificultades para el cumplimiento efectivo de la Ley de Igualdad 3/2007 en lo relativo a la educación y la producción cultural, artística y del conocimiento científico.

Las personas e instituciones participantes coinciden al afirmar:

1. Que la discrepancia ideológica, la ausencia de compromiso y voluntad política influye en la prioridad con que se aborda el cumplimiento efectivo de la Ley y el desarrollo de las medidas que contempla. Y que en muchas ocasiones, no se actúa con la diligencia debida.
2. Que la crisis económica, las consecuentes reformas y recortes que sufren los servicios públicos para la Igualdad menoscaban los recursos materiales y humanos necesarios para el cumplimiento efectivo de la Ley y el desarrollo de las medidas que contempla.
3. Que el principio de transversalidad no se aplica como debiera. La falta de formación y capacitación en perspectiva de género de las personas que toman las decisiones deriva en una incorrecta interpretación del espíritu de la Ley, la asignación de responsabilidades ejecutivas sin consideración de la capacidad o el mérito. Así como en el desarrollo parcial de medidas poco significativas o inconexas. Y en procesos de evaluación de los programas y planes de Igualdad condicionados.

La educación, la producción cultural, artística y del conocimiento científico no son el ornato prescindible de una sociedad. Por el contrario, son su esencia y fundamento simbólico. La persistente discriminación, ninguneo y ocultación de la contribución de las mujeres a la obra humana mantienen el poder patriarcal, sus privilegios y los modelos hegemónicos, enfrentados y excluyentes de género. Por tanto, impiden el nacimiento y desarrollo de alternativas vitales y laborales. Pensamos que el impulso decidido del valor de la igualdad contribuirá a la consecución de la democracia real, la paz social, la justicia y el nacimiento de un nuevo modelo productivo capaz de generar cuidado, bienestar y riqueza.

La Ley 3/2007 surgió de la convicción, esfuerzo y demanda de las organizaciones de mujeres. Es el resultado de un cambio social promovido con gran esfuerzo. Y, por tanto, corresponde reclamar su vigencia y cumplimiento ante todas las instancias comprometidas. Las personas e instituciones participantes en las jornadas abrazan este primer compromiso.

Y recomiendan:

1. Recurrir mediante queja o denuncia a las autoridades e instituciones que vigilan nuestros derechos y garantizan el respeto al marco legal y normativo: allí donde la Ley 3/2007 esté siendo vulnerada o conculcada.
2. Pedir cuentas, informes y evaluaciones a las autoridades e instituciones comprometidas en la aplicación de las medidas contempladas en la Ley 3/2007: solicitando la participación de personas expertas y externas capaces de auditar los logros o fracasos obtenidos. Sin clientelismo o condescendencia.
3. Obligada formación inicial en estudios feministas y de género para las personas responsables de los organismos y departamentos públicos de Igualdad. Contenidos específicos destinados al diseño y desarrollo de políticas eficaces y medidas de acción positiva en sus ámbitos de competencia.
4. Promover, apoyar y visibilizar las investigaciones que desvelen objetivamente la discriminación persistente que las mujeres sufren en la educación, la producción cultural, artística y del conocimiento científico. Promover, apoyar y visibilizar los ejercicios de diagnóstico, los planes y programas destinados a solventar este problema.
5. Dotar de suficientes recursos materiales y humanos a los organismos, unidades y departamentos de Igualdad de nuestras administraciones públicas. Creación de dichos organismos, unidades y departamentos donde aún no existen. Oposición frontal a las medidas de ajuste y recorte que limitan sus posibilidades de influencia y acción.

Conclusiones

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