Cuando una amiga se va….

Autoría:

Ha fallecido Concha Colomer. Médica, Pediatra, Salubrista. Desde hace algunos años, creadora y directora del Observatorio de Salud de la Mujer del Ministerio de Sanidad de España. A lo largo de toda su vida, defensora de los derechos de las mujeres y de la equidad de género en la salud.

Su entorno familiar tuvo una larga raigambre sanitaria. Su padre, Joaquín Colomer, fue Conseller de Sanidad de Valencia durante el primer gobierno socialista. Su compañero, Carlos Álvarez Dardet, es catedrático de salud pública en la Universidad de Alicante y su hermana “Tula” Colomer, una reconocida pediatra comunitaria. A esta fuerte tradición, Concha le dió una impronta personal, producto de inquietudes y sensibilidades que les resultaban propias.

Su paso por el campo de la salud pública implicó varios recorridos. Primero, como pediatra y luego como pediatra social, continuando la historia que Nathalie Masse fundara en Europa, integrándose a las Sociedades Española y Europea (ESSOP) de Pediatría Social. Su interés por la promoción de la salud le permitió un desarrollo académico que contempló la generación de conocimientos y la formación de recursos humanos en el marco de la Red Europea de Maestrías de Promoción de la Salud y como funcionaria de la EVES (Escuela Valenciana de Estudios en Salud). Desde allí, colaboró con muchos de nosotros en Argentina (durante su participación del IX Congreso de Pediatría Social realizado en Tucumán en 2003) y Uruguay (fundando el Curso Internacional de Promoción de Salud – CIPS- y brindando asistencia técnica a los Ministerios de Salud y Educación) y posteriormente con el PRIGEPP/FLACSO Argentina. Concha creía en la cooperación horizontal y en una relación de “ida y vuelta” entre Europa y América Latina. Fue desde ese paradigma que contribuyó a desarrollar proyectos compartidos, sueños y plataformas colaborativas que aún perduran.

Militante socialista y feminista pragmática, luchó por la equidad de género desde diferentes plataformas. Una de ellas, e-leusis (ahora e-mujeres), convocaba al pensamiento multiprofesional y multidisciplinario para generar una caja de resonancia que inauguró debates en torno a la problemática de las mujeres españolas.

Pero quizás su mayor desafío haya sido la decisión de asumir un rol en el proceso de renovación de la política sanitaria española con su ingreso al Ministerio de Sanidad en Madrid durante la actual gestión del PSOE. Allí fundó el Observatorio de Salud de la Mujer (OSM) una iniciativa que permitiría conocer la situación de las mujeres españolas, hasta ese entonces, invisibilizadas.

Concha supo insertar el enfoque de género como un tema esencial en las políticas de salud, entendiendo al género como un determinante social y abordándolo desde la acción afirmativa y no desde una victimización contemplativa.

Del mismo modo supo trasladar el debate público en torno a la violencia de género, para que esta problemática soslayada fuera redimensionada por el conjunto de la ciudadanía en una sociedad donde la sed de sangre trasciende al sacrificio público toros y donde la violencia de género yace encriptada en la salud pública así como en la vida privada de quienes son sus víctimas.

Concha prodigó un feminismo pragmático, comprendiendo la dura realidad que atraviesan muchas mujeres, generalmente pobres, generalmente migrantes, generalmente cercenadas, en cuanto a sus posibilidades de decidir libremente y ejercer sus derechos.

Desde el Estado, supo comprender que la salud pública es la que atiende a la salud de toda la población, sin exclusiones de ninguna índole y sin ningún tipo de condicionamiento corporativo, contraponiendo lo que acontece en ciertos países donde los intereses sectarios y sectoriales se imponen sobre el derecho del conjunto de la sociedad.

Fue así que, a partir del trabajo del OSM, el Estado español comenzó a ofrecer respuestas que se tradujeron en cambios tangibles en la realidad sanitaria y en la calidad de vida de las mujeres de ese país. Ejemplos de ello fueron las respuestas institucionales ante la violencia de género y la creación de una mayor conciencia sobre la necesidad de erradicar este tipo de comportamientos. La propuesta para la atención al parto normal, en donde el Ministerio de Sanidad asumió un importante rol mediador entre los actores implicados: los profesionales de la salud, las organizaciones de la sociedad civil y la comunidad científica. En materia de salud sexual y reproductiva, posibilitó una fuerte política del Estado para ofrecer opciones a toda la población sobre el modo de promover y mejorar su salud sexual y reproductiva. Ello implicó el desarrollo de acciones educativas y provisión de servicios proconceptivos y anticonceptivos (incluidas las “IVE”, interrupción voluntaria del embarazo), respetando las libertades de las personas para decidir en forma autónoma e informada sobre el modo de concebir y construir sus proyectos familiares.

La inesperada noticia sobre su partida conmocionó a quienes la conocimos. Hoy ya no está físicamente con nosotros, pero ella ha generado, sin saberlo, algo que le resultaría impensado conociendo su forma de ser: convertirse en un ícono, un emblema que exprese en cuerpo y espíritu, un modelo a emular, conjugando capacidad profesional, transparencia y compromiso político.

Raúl Mercer
Programa de Ciencias Sociales y Salud
FLACSO, Argentina
CISAP, Centro de Investigación en Salud Poblacional
Hospital Durand, Buenos Aires, Argentina

Sergio Meresman
CLAEH
Centro Latinoamericano de Economía Humana
Montevideo, Uruguay