¡Defendamos a las que nos defienden!

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El 29 de noviembre es el Día Internacional de las Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos (DDHH). Defensoras de DDHH son todas las mujeres que, individual o colectivamente, actúan para promover los DDHH, incluyendo los derechos de las mujeres. Así, defensoras son también las mujeres que participan en los movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos y de mujeres en el Estado español.  Las defensoras de la región mesoamericana, especialmente las de El Salvador, Guatemala, Honduras y México, vienen realizando un gran trabajo para poder ejercer su labor, ya que  viven en contextos en los que la violencia generalizada y la violación sistemática de los DDHH se unen a la violencia específica que se ejerce en su contra.

La violencia en la región está íntimamente relacionada con modelos económicos neoliberales que favorecen los intereses privados incrementando la desigualdad, la discriminación y la pobreza; así como con la impunidad, la militarización y el aumento de una política de seguridad basada en la “mano dura”, que sirve más para reprimir a los movimientos sociales que para erradicar el narcotráfico. Además, Mesoamérica es una zona de reclutamiento y tránsito para la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, y el control de los grupos fundamentalistas en la región torpedea el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

En este contexto, las mujeres se organizan para defender sus derechos, son lideresas de sus comunidades, enfrentándose a los megaproyectos que destruirían la vida en sus territorios, o alzando la voz contra la prohibición de la píldora del día después o la penalización del aborto. En su día a día, se enfrentan con las amenazas y agresiones  que pretenden inhibir su participación pública. Entre 2010 y 2012, al menos 38 defensoras de Guatemala, Honduras y México fueron asesinadas. Sólo en el año 2012, se contabilizaron 414 agresiones a defensoras, según datos del Registro Mesoamericano de Agresiones a Defensoras de Derechos Humanos, siendo estos datos la punta del iceberg.  Las más expuestas a las agresiones son aquellas que viven en zonas rurales y defienden el derecho a la tierra, el territorio, los bienes naturales, la vida libre de violencia y el derecho a la información.
Pero, ¿quién ejerce está violencia? A menudo las defensoras identifican a más de un tipo de perpetrador en las agresiones. Según el  Diagnóstico 2012 sobre Violencia contra Defensoras de DDHH en Mesoamérica, los actores estatales (autoridades locales y nacionales, policías y militares) estaban involucrados en el 87% de los casos. Empresas y agentes de la seguridad privada fueron identificados en el 34.6% de las agresiones. En un 15.6% de las mismas, entre los perpetradores había personas de su entorno próximo (comunidad, familiares, autoridades tradicionales o integrantes de su organización).

No podemos analizar esta problemática sin detenernos sobre el hecho de que casi el 40% de las agresiones registradas en 2012 presentaba un componente de género. La violencia que se ejerce contra las defensoras no se puede aislar de las experiencias que todas las mujeres enfrentan por el hecho de ser mujeres. En las historias de vida de algunas de las defensoras encontramos episodios de violencia como amenazas de sus parejas relativas a separarse o quitarles a sus hijos si no dejan su labor; esquemas de seguridad que implican encerrarse en sus casas y abandonar el activismo; aislamiento en sus propias familias y comunidades por no seguir los roles  tradicionales de género;  feminicidios ; miedo a denunciar la violencia sexual  que han sufrido; ocultación de agresiones ejercidas contra ellas por sus propios compañeros de organización por temor a ser acusadas de debilitar la lucha; falta de reconocimiento de su estatus de defensora; asunción en solitario del trabajo doméstico y de cuidado y de la manutención de sus familias, etc.

La Iniciativa Mesoamericana de Defensoras de Derechos Humanos, autora del Diagnóstico en el que se basa gran parte de la información de este artículo, se formó en 2010 con el objetivo de garantizar alternativas desde una perspectiva de género para responder  a la violencia ejercida contra las defensoras. Articula a más de 200 defensoras de distintos movimientos sociales de El Salvador, Guatemala, Honduras y México.  Promueve el reconocimiento de la labor de las defensoras, crea redes de protección y autocuidado,  analiza la violencia que se ejerce contra ellas, documenta casos y presta apoyo directo en caso necesario, facilita el fortalecimiento de su capacidad de protección y moviliza recursos para atender sus necesidades. El próximo 10 de diciembre finaliza la campaña que hemos puesto en marcha en Calala por segundo año consecutivo para recaudar fondos para apoyar a la Iniciativa. Puedes encontrar la información en www.calala.org o seguirnos por Twitter o Facebook. Dona para los derechos de las mujeres y ayúdanos a difundir la campaña: ¡defendamos a las que nos defienden!