En casa y en el tajo, HUELGA de Trabajo

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Me sumo encantada a la huelga del día 29, por mí, por justicia social, por todas y por todos. Y quiero hacerlo doblemente. A las convocatorias generales y también  a todos los llamamientos a hacer  huelga de consumo y especialmente a la de. la Marcha Mundial de Mujeres que nos  anima a manifestar nuestra indignación colgando delantales en las ventanas y balcones de las casas simbolizando el paro en el trabajo doméstico y de cuidados:

Me sumo, porque, celebrando el quinto aniversario de la promulgación de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres nos encontramos con problemas reales para su cumplimiento, derivados de la Reforma Laboral  que rompe con  el principio constitucional del igualdad ante la ley, que exige introducir medidas que superando la igualdad formal aseguren la igualdad real (art. 9 y 14 de la Constitución Española). No sólo no introduce medidas para asegurar la igualdad de oportunidades y la igualdad efectiva de mujeres y hombres, sino que integra otras que resultan restrictivas de derechos regulados por la Ley 3/2007, de 22 de marzo, la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres (LOIEMH). Hasta ahora, esta Ley,  ha permitido avances importantes en el ámbito laboral, mediante la aplicación de la acción positiva a partir de la negociación de planes y medidas de igualdad en la Negociación Colectiva, así como otros avances en representación equilibrada de mujeres y hombres en la vida política, social y laboral. Es verdad que  el conjunto de la población trabajadora está afectada por esta reforma, pero en especial las mujeres, debido al especial impacto en las trabajadoras de las medidas de flexibilidad unilateral de las condiciones laborales, del descuelgue de las empresas del convenio colectivo, de la contratación temporal, de la jornada a tiempo parcial, de la formación, del despido y de los derechos de conciliación y que de manera implícita conducen al incumplimiento e inaplicación de la Ley de igualdad. También en algunos casos la reforma laboral tiene contradicciones con la ley de violencia de género. Se pierden garantías en los lugares de trabajo. No se puede negar la evidencia. Esta crisis y las medidas que se están tomando para solucionarla  están afectando a los sectores más vulnerables de la sociedad, en general, a aquellas personas –la mayoría de los trabajadores y trabajadoras- que dependen directa o indirectamente de un salario para su subsistencia. Y, en particular, a la población inmigrante, a los jóvenes de ambos sexos y a las mujeres.

Es la crisis de un sistema económico  –el capitalista patriarcal- que tiene como objetivo el beneficio individual. Que es un sistema depredador, que su codicia no ha tenido límites en la especulación financiera sin importarle las consecuencias sobre las personas, que en su afán de lucro está poniendo en peligro el planeta y las condiciones ambientales de vida, que mantiene condiciones de trabajo inaceptables a una parte relevante de los y las trabajadores y que se aprovecha del trabajo de cuidado de las mujeres para disponer de fuerza de trabajo a costes muy por debajo del real. En consecuencia, su forma de funcionamiento crea enormes desigualdades y desequilibrios, situaciones que se están agudizando hasta extremos insostenibles por la aplicación sucesiva de políticas neoliberales. Y si aún quedaba alguna duda, esta crisis está poniendo en evidencia la incapacidad del modelo de acumulación capitalista para dar respuesta a las necesidades vitales de las personas. En definitiva, estamos viviendo una profunda crisis de reproducción social. Lo cual, me lleva a decir,  no es la crisis es el sistema.

Son tiempos para repensar nuestros hábitos, el sistema que permite y ha permitido esta situación, pero sobre todo para no quedarse impasibles ante las injusticias y retrocesos sociales. Por cada una de nosotras y por aquellas que están  a nuestro alrededor. Hoy mas que nunca, sí a la huelga general.